SAN AGUSTIN

¿Cómo aprender Humildad? ¡Sólo con humillaciones!
(Beata Teresa de Calcuta)

...Llenaos primero vosotros mismos; sólo así podréis dar a los demás. (San Agustín)

Dios no pretende de mí que tenga éxito. Sólo me exige que le sea fiel.
(Beata Teresa de Calcuta)

GOTA

... lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota.
(Beata Teresa de Calcuta)

Contento, Señor, Contento (San Alberto Hurtado)

...y ESO ES LA SANTIDAD, DEJAR QUE EL SEÑOR ESCRIBA NUESTRA HISTORIA... (Papa Francisco)

«No ser, no querer ser; pisotear el yo, enterrarlo si posible fuera...».
(Santa Ángela de la Cruz)

Reconoce cristiano, tu dignidad, que el Hijo de Dios se vino del Cielo, por salvar tu alma. (San León Magno)

sábado, 31 de diciembre de 2011

EN FIN DE AÑO

ORACIÓN DE FIN DE AÑO
 DE UN CREYENTE DESCONCERTADO














    



Señor, antes de entrar en el bullicio del fin de año, quiero esta tarde encontrarme contigo despacio y con calma.

Son pocas las veces que lo hago. Tú sabes que ya no acierto a rezar. He olvidado aquellas oraciones que me enseñaron de niño y no he aprendido a hablar contigo de otra manera más viva y concreta.

Señor, en realidad, ya no sé muy bien si creo en ti. Han pasado tantas cosas estos años. Ha cambiado tanto la vida y he envejecido tanto por dentro... Yo quisiera sentirte más vivo y más cercano. Me ayudaría a creer. Pero me resulta todo tan difícil...

Y, sin embargo, Señor, yo te necesito. A veces me siento muy mal dentro de mí. Van pasando los años y siento el desgaste de la vida. Por fuera todo parece funcionar bien: el trabajo, la familia, los hijos. Cualquiera me envidiaría. Pero yo no me siento bien.

Ya ha pasado un año más. Esta noche comenzaremos un año nuevo, pero yo sé que todo seguirá igual. Los mismos problemas, las mismas preocupaciones, los mismos trabajos. Y así, ¿hasta cuándo?




¡Cuánto desearía poder renovar mi vida desde dentro! Encontrar en mí una alegría nueva, una fuerza diferente para vivir cada día. Cambiar, ser mejor conmigo mismo y con todos. Pero la experiencia me dice que no puedo esperar grandes cambios. Estoy demasiado acostumbrado a un estilo de vida. Ni yo mismo creo demasiado en mi transformación.

Por otra parte, tú sabes cómo me dejo arrastrar por la agitación de cada día. Tal vez por eso no me encuentro casi nunca contigo. Tú estás dentro de mí y yo ando casi siempre fuera de mí mismo. Tú estás conmigo y yo ando perdido en mil cosas.

Si al menos te sintiera como mi mejor amigo... A veces pienso que eso lo cambiaría todo. Qué alegría si yo no te tuviera esa especie de temor que no sé dónde brota, pero que me distancia tanto de ti...

Señor, graba bien en mi corazón que tú hacia mí sólo puedes sentir amor y ternura. Recuérdame desde dentro que tú me aceptas tal como soy, con mi mediocridad y mi pecado, y que me quieres incluso aunque no cambie.

Señor, se me va pasando la vida, y a veces, pienso que mi gran pecado es no terminar de creer en ti y en tu amor. Por eso, esta noche yo no te pido cosas.




Sólo que despiertes mi fe, lo suficiente para creer que tú estás siempre cerca y me acompañas.
Que a lo largo de este año nuevo no me aleje mucho de ti. Que sepa encontrarte en mis sufrimientos y mis alegrías. Entonces tal vez cambiaré. Será un año nuevo.

Gracias,Señor, ayúdame.

31 de Diciembre de 2011





Acaba el año 2011, una forma de medir nuestro tiempo.Quizá momento adecuado para repasar nuestras actividades y omisiones.Momento adecuado tb para no olvidar a Dios, que nos ha permitido llegar hasta aquí.
Valorar como estamos utiliazando el talento tiempo, vida, eso que Dios nos regala al nacer. Recordar a los que queremos y rogar por los necesitados.Dios lo puede todo.Perdonar,proponer, recomenzar, planificar...amar, este es el principal mandamiento.
Seremos juzgados por el amor, decía la Beata Teresa de Calcuta. Pidamos desde aquí su intercesión para que el próximo 2012 sea un año de amor al Amor, un año de servicio a nuestras familias y a los demás,un año de alegría ,aún en la adversidad, pues ésta, aunque a veces dolorosa también constituye  un talento a aprovechar.
Que Dios nos bendiga ahora y siempre, ese es mi ruego para todos nosotros en 2012.
Recemos.
Quiero aprovechar este momento para rendir mi pequeño homenaje a todos los sacerdotes, nuestros Pastores en el camino de la vida.Invito a todos a rezar por ellos.

viernes, 30 de diciembre de 2011

30 de DICIEMBRE SAGRADA FAMILIA




Lecturas Misa de la Sagrada Familia

PRIMERA LECTURA
LECTURA DEL LIBRO DEL ECLESIÁSTICO 3, 2-6. 12-14
Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole. El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha. Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas. La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
SALMO 127
R.- DICHOSOS LOS QUE TEMEN AL SEÑOR Y SIGUEN SUS CAMINOS.
 Dichoso el que teme al Señor, y sigue sus caminos.
 R.- 
Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien. 
R.-
 Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, 
alrededor de tu mesa.
 R.-
Ésta es la bendición del hombreque teme al Señor. 
Que el Señor te bendiga desde Sión, 
que veas la prosperidad de Jerusalén 
todos los días de tu vida.
R.- 

 SEGUNDA LECTURA 
LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS COLOSENSES 3,12-21
Hermanos:
Como pueblo elegido de Dios, pueblo sacro y amado, sea vuestro uniforme la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo.
Y celebrad la Acción de Gracias: la palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos.
Palabra de Dios

(RECEMOS POR NUESTRA QUERIDA FAMILIA)
 NUESTRA ORACIÓN ES EL MEJOR REGALO QUE PODEMOS OFRECER

miércoles, 28 de diciembre de 2011

SANTOS MÁRTIRES INOCENTES


Tanto al tirano le place
hacer de su orgullo ley,
que por deshacer a un Rey
un millar de reyes hace.
Hace reyes de excelencia
con cabezas coronadas,
pues son coronas logradas
el martirio y la inocencia.
Con los niños desvalidos
hace de su fuerza alarde
y, como es sólo un cobarde,
no espera a verlos crecidos.
Por matar a un enemigo
siembra de sangre Belén,
y en Belén, casa del trigo,
no muere un Rey, nacen cien.
Y así su cólera loca
no puede implantar su ley,
pues quiere matar a un Rey
y corona a cuantas toca.
La furia del mal así 
no puede vencer jamás,
pues, cuando me hiere a mí,
estás tú, Señor, detrás.
Estás para convertir
en corona cada muerte,
para decirnos que el fuerte
es el que sabe morir. Amén





RECEMOS TODOS







Oración
Los mártires Inocentes proclaman tu gloria en este día, Señor, no 
de palabra, sino con su muerte; concédenos, por su intercesión, 

testimoniar con nuestra vida la fe que confesamos de palabra. Amén




lunes, 26 de diciembre de 2011

MENSAJE URBI ET ORBI Navidad, 25 de diciembre de 2011



Queridos hermanos y hermanas de Roma y del mundo entero


Cristo nos ha nacido. Gloria a Dios en el cielo, y paz a los hombres que él ama. Que llegue a todos el eco del anuncio de Belén, que la Iglesia católica hace resonar en todos los continentes, más allá de todo confín de nacionalidad, lengua y cultura. El Hijo de la Virgen María ha nacido para todos, es el Salvador de todos.


Así lo invoca una antigua antífona litúrgica: «Oh Emmanuel, rey y legislador nuestro, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos, ven a salvarnos, Señor Dios nuestro». Veni ad salvandum nos. Este es el clamor del hombre de todos los tiempos, que siente no saber superar por sí solo las dificultades y peligros. Que necesita poner su mano en otra más grande y fuerte, una mano tendida hacia él desde lo alto. Queridos hermanos y hermanas, esta mano es Cristo, nacido en Belén de la Virgen María. Él es la mano que Dios ha tendido a la humanidad, para hacerla salir de las arenas movedizas del pecado y ponerla en pie sobre la roca, la roca firme de su verdad y de su amor (cf.Sal 40,3).


Sí, esto significa el nombre de aquel niño, el nombre que, por voluntad de Dios, le dieron María y José: se llama Jesús, que significa «Salvador» (cf. Mt 1,21; Lc 1,31). Él fue enviado por Dios Padre para salvarnos sobre todo del mal profundo arraigado en el hombre y en la historia: ese mal de la separación de Dios, del orgullo presuntuoso de actuar por sí solo, del ponerse en concurrencia con Dios y ocupar su puesto, del decidir lo que es bueno y es malo, del ser el dueño de la vida y de la muerte (cf. Gn 3,1-7). Este es el gran mal, el gran pecado, del cual nosotros los hombres no podemos salvarnos si no es encomendándonos a la ayuda de Dios, si no es implorándole: «Veni ad salvandum nos - Ven a salvarnos».


Ya el mero hecho de esta súplica al cielo nos pone en la posición justa, nos adentra en la verdad de nosotros mismos: nosotros, en efecto, somos los que clamaron a Dios y han sido salvados (cf. Est10,3f [griego]). Dios es el Salvador, nosotros, los que estamos en peligro. Él es el médico, nosotros, los enfermos. Reconocerlo es el primer paso hacia la salvación, hacia la salida del laberinto en el que nosotros mismos nos encerramos con nuestro orgullo. Levantar los ojos al cielo, extender las manos e invocar ayuda, es la vía de salida, siempre y cuando haya Alguien que escucha, y que pueda venir en nuestro auxilio.


Jesucristo es la prueba de que Dios ha escuchado nuestro clamor. Y, no sólo. Dios tiene un amor tan fuerte por nosotros, que no puede permanecer en sí mismo, que sale de sí mismo y viene entre nosotros, compartiendo nuestra condición hasta el final (cf. Ex 3,7-12). La respuesta que Dios ha dado en Jesús al clamor del hombre supera infinitamente nuestras expectativas, llegando a una solidaridad tal, que no puede ser sólo humana, sino divina. Sólo el Dios que es amor y el amor que es Dios podía optar por salvarnos por esta vía, que es sin duda la más larga, pero es la que respeta su verdad y la nuestra: la vía de la reconciliación, el diálogo y la colaboración.


Por tanto, queridos hermanos y hermanas de Roma y de todo el mundo, dirijámonos en esta Navidad 2011 al Niño de Belén, al Hijo de la Virgen María, y digamos: «Ven a salvarnos». Lo reiteramos unidos espiritualmente tantas personas que viven situaciones difíciles, y haciéndonos voz de los que no tienen voz.


Invoquemos juntos el auxilio divino para los pueblos del Cuerno de África, que sufren a causa del hambre y la carestía, a veces agravada por un persistente estado de inseguridad. Que la comunidad internacional no haga faltar su ayuda a los muchos prófugos de esta región, duramente probados en su dignidad.


Que el Señor conceda consuelo a la población del sureste asiático, especialmente de Tailandia y Filipinas, que se encuentran aún en grave situación de dificultad a causa de las recientes inundaciones.


Y que socorra a la humanidad afligida por tantos conflictos que todavía hoy ensangrientan el planeta. Él, que es el Príncipe de la paz, conceda la paz y la estabilidad a la Tierra en la que ha decidido entrar en el mundo, alentando a la reanudación del diálogo entre israelíes y palestinos. Que haga cesar la violencia en Siria, donde ya se ha derramado tanta sangre. Que favorezca la plena reconciliación y la estabilidad en Irak y Afganistán. Que dé un renovado vigor a la construcción del bien común en todos los sectores de la sociedad en los países del norte de África y Oriente Medio.


Que el nacimiento del Salvador afiance las perspectivas de diálogo y la colaboración en Myanmar, en la búsqueda de soluciones compartidas. Que nacimiento del Redentor asegure estabilidad política en los países de la región africana de los Grandes Lagos y fortaleza el compromiso de los habitantes de Sudán del Sur para proteger los derechos de todos los ciudadanos


Queridos hermanos y hermanas, volvamos la vista a la gruta de Belén: 
el niño que contemplamos es nuestra salvación. Él ha traído al mundo un mensaje universal de reconciliación y de paz. Abrámosle nuestros corazones, démosle la bienvenida en nuestras vidas. Repitámosle con confianza y esperanza: «Veni ad salvandum nos».









domingo, 18 de diciembre de 2011

IV DOMINGO DE ADVIENTO: LA ESPERANZA CAMINO DE BELÉN



Llegamos al Cuarto Domingo de Adviento, que nos trae como relato principal la bellísima escena de la Anunciación, cuando el arcángel Gabriel anuncia a María de Nazaret que ha sido elegida por Dios para llevar en su seno al salvador del mundo. Durante siglos todos los cristianos se han postrado ante la belleza, emoción y grandeza de dicha momento.

Estimados amigos que llegáis a este blog, quizá sea un momento excelente, para plantearnos lo que ha elegido Dios de nosotros, cual es nuestra misión y que ángeles tenemos a nuestro alrededor, que nos traen ese mensaje divino y nos invitan a servir y cumplir Su Voluntad.


S.S. Benedicto XVI nos dice en el Angelus de hoy " Vivamos el silencio, para escuchar lo que Dios dice a nuestro corazón, y como la Virgen María respondamos también, hágase en mí según  tu palabra".

Después de la consideración de este Misterio, continuamos nuestro Camino a Belén:

"Por aquellos días salió un decreto del emperador Augusto, por el que se debía proceder a un censo en todo el imperio.
Este fue el primer censo, siendo Quirino gobernador de Siria.
Todos, pues, empezaron a moverse para ser registrados cada uno en su ciudad natal.
José también, que estaba en Galilea, en la ciudad de Nazaret, subió a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, porque era descendiente de David; allí se inscribió con María, su esposa, que estaba embarazada"

Camino de Belén. Anónimo  Siglo XVII

                                 
                      " No dejéis de  velar: pronto llegará el Señor, nuestro Dios "

En el gozo por la espera del Salvador y por ser testigos de su Buena Nueva, encendamos nuestra cuarta vela de la Corona de Adviento.

Oración
Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio
del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que
lleguemos por su pasión y su cruz a la gloria de la resurrección. Amén

Recemos.

diostesalvemariasagrada

sábado, 17 de diciembre de 2011

ANTÍFONAS DE LA O

Son importantes las llamadas «antífonas de la 0», que se rezan en las vísperas desde el 17 hasta el 23 de diciembre. Son un eco de las profecías de Isaías. Algunas están contenidas en el himno «Cielos, lloved vuestra justicia». Pueden ser un texto muy apto para la oración profunda.



17 Diciembre:

Oh Sabiduría, que brotaste de los labios del Altísimo, abarcando del uno al otro confín y ordenándolo todo con firmeza y suavidad, ¡ven y muéstranos el camino de la salvación!

18 Diciembre:

Oh Adonai, Pastor de la casa de Israel, que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente y en el Sinaí le diste tu ley, ¡ven a librarnos con el poder de tu brazo!

19 Diciembre:

Oh Renuevo del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos, ante quien los reyes enmudecen y cuyo auxilio imploran las naciones, ¡ven a librarnos, no tardes más!

20 Diciembre:

Oh Llave de David y Cetro de la casa de Israel, que abres y nadie puede cerrar, cierras y nadie puede abrir, ¡ven y libra los cautivos que viven en tinieblas y en sombra de muerte!

21 Diciembre:

Oh Sol que naces de lo alto, Resplandor de la Luz Eterna, Sol de justicia, ¡ven ahora a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte!

22 Diciembre:

Oh Rey de las naciones y Deseado de los pueblos, Piedra angular de la Iglesia, que haces de dos pueblos uno solo, ¡ven y salva al hombre que formaste del barro de la tierra!

23 Diciembre:

Oh Emmanuel, Rey y Legislador nuestro, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos, ¡ven a salvarnos, Señor Dios nuestro!


Recemos.Recemos siempre.

jueves, 15 de diciembre de 2011

EN LAUDES DE HOY

P a d r e   n  u e s t  r o ,   q  u e   e s t á s   e n   e l   c i  e l o ,
s a n  t  i  f i  c  a d  o   s e  a   t  u   N  o  m b  r e  ;
v e n g a   a   n o s o t r o s   t u   r e i n o ;
h á g a  s e   t  u   v o l u  n  t a d   e n   l a   t i e r r  a   c o m o   e n
e  l   c i e  l o  .
D a n o  s   h o  y   n u e  s  t  r  o   p  a n   d  e c  a d  a   d  í  a ;
p  e  r  d  o  n a   n u e  s  t  r  a  s   o  f  e  n s  a  s  ,
c o m o   t a m b i é n   n o  s o t r o s   p e r d o n a m  o s
a   l o s   q u e   n o s   o f e n d e n ;
n o   n o s   d e j e s   c a e r   e n   l a   t e n t  a c i ó n  ,
y   l í b r a n o  s   d e  l   m  a  l .

Oración


Somos siervos indignos de ti, Señor,
y estamos afligidos por
nuestros pecados;
haznos encontrar la alegría en  
la venida salvadora de tu Hijo.

—Él, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

martes, 13 de diciembre de 2011

PEDAGOGÍA DE LA CARIDAD



La caridad tiene una importante función pedagógica, que nada puede sustituir. Por eso la educación en la fe requiere de la caridad, para ser una fe viva y operativa, como ya decía San Pablo: “la fe actúa por la caridad” (Ga 5, 6).

Benedicto XVI lo ha subrayado en un discurso con motivo del 40 aniversario de caritas italiana (24-XI-2011). Ha dicho algo que vale para todo cristiano, puesto que es lo característico del cristiano: “Cada uno está llamado a contribuir para que el amor con el que somos amados por Dios desde siempre y para siempre, se convierta en principio animador de la vida, fuerza de servicio, conciencia de responsabilidad”. Pues realmente el “amor de Cristo nos apremia” (2 Co 5,14), Y esto, aunque el camino se haga cuesta arriba, y el esfuerzo parezca no dar resultados.

La caridad debe llevar a escuchar: “escuchar para conocer, ciertamente, pero a la vez para hacerse próximo, para sostener las comunidades cristianas en la atención a quien necesita sentir el calor de Dios a través de las manos abiertas y disponibles de los discípulos de Jesús”. Por eso lleva también a observar, a ser “capaces de percibir y hacer percibir, de anticipar y prevenir, sostener y proponer caminos de solución en el surco seguro del Evangelio y de la doctrina social de la Iglesia”.

Esta pedagogía de la caridad, que enseña a escuchar y atender las necesidades de los demás, se hace hoy más urgente. Implica que las comunidades cristianas (la Iglesia como tal, a nivel universal o local, o las familias cristianas, las parroquias o las escuelas, los asociaciones y estructuras pastorales de la Iglesia) se planteen continuamente (el Papa habla aquí de “discernimiento”) las necesidades que surgen por todas partes.

Así lo dice el Papa: “El individualismo de nuestros días, la presunta suficiencia de la técnica, el relativismo que influye en todos, piden llevar a las personas y comunidades hacia formas altas de escucha, hacia capacidades de apertura de la mirada y del corazón a las necesidades y los recursos, hacia formas comunitarias de discernimiento sobre el modo de ser y de situarse en un mundo que cambia profundamente”.

En efecto. Esto no es exclusivo de Caritas, institución que tiene en el mundo entero, a nivel universal y local, un merecido prestigio por su buen hacer.
De hecho Benedicto XVI invita a abrir las páginas del Evangelio para dejarse conmover por los “gestos” de Jesús: “Gestos que transmiten la Gracia, que educan a la fe y al seguimiento; gestos de curación y de acogida, de misericordia y esperanza, de futuro y de compasión; gestos que inician o perfeccionan una llamada a seguirlo y que desembocan en el reconocimiento del Señor como única razón del presente y del futuro”. Y esta pedagogía de Jesús, añade, es la pedagogía propia de la caridad; pues toda obra de caridad “habla de Dios, anuncia una esperanza, induce a plantearse preguntas”.

¿En qué consiste propiamente esta pedagogía? ¿Bajo qué condiciones las obras de caridad –y en general toda la vida cristiana, pero de modo más concreto las obras de misericordia, como visitar a los enfermos, dar limosna, atender a los pobres, etc.– son “pedagógicas”?

Según el Papa, la condición para que las obras de caridad sean “pedagógicas”, no puede ser otra que la de preocuparse “sobre todo por la motivación interior que las anima,  y por la calidad del testimonio que de ellas proviene”. Al ser obras de la fe, expresan la misión de los cristianos, que implica la promoción humana integral: “Son acciones pedagógicas, porque ayudan a los pobres a crecer en su dignidad, a las comunidades cristianas a caminar en el seguimiento de Cristo, a la sociedad civil a asumir conscientemente sus propias obligaciones”. Y todo ello supone la justicia, para que no se dé como caridad lo que se debe como justicia.

Deduce Benedicto XVI que la caridad lleva a saber descubrir, en la vida de las personas, sus dificultades y preocupaciones, así como las oportunidades y las perspectivas. “La caridad pide apertura de la mente, mirada amplia, intuición y previsión, un ‘corazón que ve’” (cf. Deus caritas est, 25). Y así, “responder a las necesidades significa no sólo dar pan al hambriento, sino también dejarse interpelar por lo que causa su hambre, con la mirada de Jesús que sabía ver la realidad de las personas que se le acercaban”.

Y esto, no en general, sino teniendo en cuenta fenómenos tan concretos y actuales como las migraciones o las emergencias que provocan las calamidades naturales y las guerras; la crisis económica global, como signo de los tiempos que pide la valentía de la fraternidad; las diferencias entre Norte y Sur y las lesiones de la dignidad humana; los problemas de las familias y de los jóvenes, etc.

Este planteamiento desemboca en un principio luminoso, profunda y esencialmente cristiano: “La humanidad no necesita sólo benefactores, sino también personas humildes y concretas que, como Jesús, sepan ponerse al lado de los hermanos compartiendo un poco de su cansancio”. 

Lo que el Papa señala aquí, sirve efectivamente para todos los cristianos. Vale no sólo para el cristiano singular, sino para toda comunidad, familia e institución animada por el Evangelio.

Hay que organizar de alguna manera esta “escuela de la caridad”, cuidando la motivación interior y la autenticidad del testimonio que de ahí se deriva. Y se puede hacer de formas muy distintas. Pero lo importante es caer en la cuenta, impulsarlo, enseñarlo, pasando por encima de las dificultades reales o aparentes.


La petición no puede ser más clara: “Ayudad a toda la Iglesia a hacer visible el amor de Dios. Vivid la gratuidad y ayudar a vivirla. Llevad a todos hacia lo esencial del amor que se hace servicio. Acompañad a los hermanos más débiles. Animad a las comunidades cristianas. Decid al mundo la palabra del amor que viene de Dios. Recordad la caridad como síntesis de todos los carismas del Espíritu Santo (cf. 1 Co 14, 1)”.

Concluyendo, una vez más Benedicto XVI enuncia claramente la necesidad de que los cristianos vivamos la caridad “de verdad”, pues sólo así tendrá eficacia pedagógica para llevar a otros hacia Dios.



artículo de ramiro pellitero, profesor de teología dogmática de la universidad de navarra 

lunes, 12 de diciembre de 2011

PRECES EN EL REZO DE LAUDES DEL DIA 12 DE DICIEMBRE DE 2011

PRECES
El Señor Jesucristo, Luz de Luz e Hijo de Dios vivo, nos sacará
de las tinieblas en que nos encontramos, para que podamos
contemplar su gloria; acudamos, pues, a él y digámosle
confiadamente:

Ven, Señor Jesús.

Oh Luz indestructible que vienes a iluminar nuestras tinieblas,
—despierta nuestra fe aletargada.

Haz que andemos con seguridad durante el día,
—guiados por el resplandor de tu claridad.

Concédenos la mansedumbre en todo tiempo,
—y haz que sea notoria a todos los hombres.

Ven a crear la nueva tierra que anhelamos,
—en la que habite la justicia y la paz.


Oración
Escucha nuestra súplica, Señor, e ilumina las tinieblas de
nuestro espíritu con la gracia de la venida de tu Hijo.

                                           

domingo, 11 de diciembre de 2011

III DOMINGO DE ADVIENTO:LA ALEGRÍA y LA HUMILDAD

Camino a Belén
Jesús es el motivo de nuestra alegría


La iglesia siempre ha llamado a este tercer domingo de Adviento el domingo de la alegría o “Gaudete” y se debe a que toda la celebración nos anuncia a Jesucristo como la causa de nuestra alegría. Ya la misma antífona de entrada nos lo anuncia, “estad alegres en el Señor; os lo repito estad alegres. El Señor esta cerca” Isaías anuncia: “se alegrará el páramo y la estepa”. 

El adviento nos trae la Buena Nueva de la salvación, nos trae a Jesús.  Y el adviento nos muestra que es Jesús el verdadero esperado de los tiempos y que es la promesa cumplida. La salvación se obra para bien del hombre; “los cojos andan, los ciegos ve, los sordos oyen” es el cumplimiento de la profecía de Isaías.
                                                                             
Estimados amigos:Una de las causas de esa alegría es la humildad.
 ¡ Qué difícil resulta vivir esta virtud ! Difícil.

Pero que fácil es ver y sentir como la vivían  María y José mientras
esperaban el Nacimiento del Hijo de Dios.                                                                                                                                                            
                                                                         
Me gustaría extenderme y escribir sobre ella, pero no me es posible ahora.

Invito desde aquí a todos a  que meditemos sobre esta virtud de la humildad, para disfrutar de la serenidad de la alegría.


Oración
Estás viendo, Señor, cómo tu pueblo espera con fe la fiesta del 
nacimiento de tu Hijo; concédenos llegar a la Navidad, fiesta de 
gozo y salvación, y poder celebrarla con alegría desbordante. (Laudes 11.12.11)



En el gozo por la espera del Salvador y por ser testigos de su Buena Nueva, encendamos nuestra tercera vela de la Corona de Adviento.



Oración
Señor, Tú eres la salud,
Tú viniste para darnos vida.
Tú curas nuestras heridas y
nos invitas a compartir tu
vivir para los demás.
Gracias, Señor, porque has
compartido nuestra vida y,
amándonos hasta el final, nos
has revelado que sólo el
amor sana y salva.
Amén.



Corona del III Domingo de Adviento
                                                                               
                                                           
                                                                               

sábado, 10 de diciembre de 2011

RECEMOS


María, Santísima Madre













Chiara Lubich:
“Cuando Dios vino a la tierra trajo el amor. – reflexionaba Chiara en el `86 – Él, creador de la vida y el propulsor de una nueva vida aún más importante, sabía qué se necesitaba para mantenerla: se necesitaba el amor. Y al final de la vida él mismo nos juzgará únicamente sobre el amor. Es importante, entonces, el amor. Salgamos pues de este polideportivo con el propósito de hacer de nuestra vida un único continuo acto de amor hacía cada prójimo, esperando  comunicar este deseo al mayor número de personas posibles. Daremos así nuestra contribución a aquella civilización de la que tanto se habla: la civilización del amor”.

jueves, 8 de diciembre de 2011

MADRE INMACULADA




                                            Gracias María por haber aceptado la
                                           Maternidad del Hijo de Dios.
                                             Gracias por tu valentía,
                                       por tu disposición a servir a Dios.
                                       Gracias María, por tu sí a Dios,
                                        que nos procuró la Salvación,
                                   frente al pensamiento de tu tiempo.
                                         Gracias elevamos a Dios,
                                                  por haberte escogido,
                                           por el Regalo que nos ha dado,
                                           desde el principio del principio,
                                            Gracias por tu Humildad,
                                                a imitar por todos.
                                               Por tu Maternidad ,
                                           y cuidado del Hijo de Dios.
                                              Gracias por tu sufrimiento,
                                                      y dolor en el Calvario.
                                       Acompáñanos, Madre,
                                       en nuestros personales calvarios,
                              para mayor aceptación y gloria de Dios,
                           Tómanos de tu mano en las tribulaciones,
                            Y ruega siempre a tu Hijo por nosotros,
                                         imperfectos y pecadores,
                                         soberbios y mundanos,
                                   impuros y dignos de lástima.
                             No nos dejes, Madre, en nuestro dolor.
                                 Sana con tus lágrimas de Amor,
                                     a cada uno de nosotros
                                  y acude en nuestro socorro,
                                       Santa Mujer Valiente,
                                              Virgen Fiel, 
                                            Madre de Dios,
                                           Reina del Cielo,
                                     Inmaculada Concepción.

                                                        Amén

                                               
                                             




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lunes, 5 de diciembre de 2011

Himno del I viernes de la Liturgia de las Horas

                                                
                                                 
                                       En esta tarde, Cristo del Calvario,
vine a rogarte por mi carne enferma;
pero al verte, mis ojos van y vienen
de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza.
¿Cómo quejarme de mis pies cansados,
cuando veo los tuyos destrozados?
¿Cómo mostrarte mis manos vacías,
cuando las tuyas están llenas de heridas?
¿Cómo explicarte a ti mi soledad,
cuando en la cruz alzado y sólo estás?
¿Cómo explicarte que no tengo amor,
cuando tienes rasgado el corazón?
Ahora ya no me acuerdo de nada,
huyeron de mí todas mis dolencias.
El ímpetu del ruego que traía
se me ahoga en la boca pedigüeña.
Y sólo pido no pedirte nada,
estar aquí, junto a tu imagen muerta,
ir aprendiendo que el dolor es sólo
la llave santa de tu santa puerta. Amén.

(Gabriela Mistral)

CATÓLICOS, REGRESEN A CASA

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domingo, 4 de diciembre de 2011

II DOMINGO DE ADVIENTO: ADVIENTO DE SAN JOSE



En estos días en que la Iglesia nos invita profundizar en la Venida del Salvador, que nos invita a prepararnos para Celebrar la Historia de la Navidad, no olvido a San José, padre y cuidador de Jesús y de Dios en este mundo.
Él también vivió el Adviento, un Adviento de sufrimiento, callado ante algo que no llegaba a comprender, coronado con la Alegría Serena de la Navidad.



Si Nuestra Madre la Virgen María fue elegida ante de los tiempos para ser la Madre de Dios, él también sería el elegido para su acompañamiento y formación de la Sagrada Familia.
Hombre prudente y paciente, trabajador y humilde servidor de su familia, al que el mismo Dios, a través del Angel,en sueños le explicó la situación de María , a la que tanto querría, que decidió no repudiarla públicamente y obedeciendo el mensaje del Padre, recibió en su casa a María, con el Hijo que Ella llevaba en sus entrañas. (Mt 1,19-20).
El dolor de José sería tremendo hasta que el Angel le explicó en sueños lo ocurrido.



La tristeza de José se transformaría en alegría, lo que él no se explicaba de la virtuosa Virgen María, ya se lo aclaraba Dios.
Meditar este dolor es muy importante, tanto, que nos sirve dos mil años después a nosotros para fortalecer nuestra Fe, y no dejar de perder la Esperanza, en que Dios Nuestro Padre, al presentar situaciones de difícil explicación, al final nos las aclarará por la Caridad, por el Amor que nos tiene.
Pienso siempre en la Fe de este Santo, Padre de Dios en el mundo, que sabiendo quien iba ser su Hijo, esperaba su venida gozoso…Y fueron a Belén…donde comenzaron, sin esperarlo, los dolores de parto en María… ¿qué no habría hecho él por aquellas dos personas a las que tanto amaba?... le imagino sufriendo, por no poder encontrar el mejor lugar para Ella, hasta llorando ante las negativas de posada, y a la vez rezando a Dios para que les ayudase. Meditemos aquí el dolor de San José, que iba a ser padre, sólo con su esposa, en una ciudad desconocida, Belén.
Meditemos por todos los que sufren, están en soledad, despreciados o abandonados, meditemos por los no nacidos, por los asesinados en el vientre de su madre, por los ancianos sin afecto, por los que pasan hambre y por todos los necesitados de nuestra ayuda
Sus oraciones serán oídas por Dios y en la pobreza de un pesebre, teniendo como testigos a un buey y una mula, en el Amor de sus padres, nacerá el Hijo de Dios.



Alegría inigualable, la que sentirían José y María, porque el anuncio del Angel se había cumplido.

Meditemos esta Alegría, resultado de la Fe y la Obediencia a Dios.
Intentemos imitar a San José, servidor de María y Jesús, con sus virtudes, en todo su amor y obediencia a Dios, todos los que leáis este post, tanto los sacerdotes, religiosos, o religiosas, como los laicos comprometidos en sus familia, con hijos o sin ellos…pues siempre hay a quien servir, al igual que lo hizo San José en su Adviento, que sirvió a Dios, a María y a Jesús.

Recemos. Dios os Bendiga.

miguel LMC

Especialmente dedicado este post a los devotos de San José.

sábado, 3 de diciembre de 2011

DIOS TE HA LLAMADO

Evangelio según San Mateo 9,35-38.10,1.6-8.
Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.
Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.
Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha."





En el Evangelio de hoy, Dios lo deja claro, la mies es abundante, Dios necesita hombres y mujeres generosos que se entreguen a su especial servicio a los demás.
Dios está a la puerta, llamando sin cesar, en humilde espera.


Espera nuestra respuesta, espera que le abramos, espera nuestra correspondencia a su Amor. Está Sediento de nuestro amor.
Desde aquí, a todos aquellos que os sentís llamados y llamadas a servir a Dios
¿qué hacéis que no vais corriendo hacia Él?
¿qué hacéis que no os consagráis a su servicio como sacerdotes, religiosos o religiosas, si Él os lo esta pidiendo?


Me dirán que cada uno sabe su tiempo, su momento, su decisión. Que Dios sabe como, donde y cuando llama.
¡No tengáis miedo!


El Dueño del Campo llama a cualquier hora a sus trabajadores…no nos engañemos…nos llama a todos a intentar ser santos… pero a vosotros ya os ha llamado a ser santos sacerdotes, religiosos y religiosas, servidores del Pueblo de Dios y necesitamos vuestra decisión: Sí Señor, aquí estoy para hacer tu voluntad.


Amigos y Amigas, llamados especialmente por Dios, estáis tardando, el tiempo pasado no vuelve y
… la mies es mucha.

Recemos unos por otros.Dios os bendiga por vuestra entrega a Él.

miguel LMC