SAN AGUSTIN

¿Cómo aprender Humildad? ¡Sólo con humillaciones!
(Beata Teresa de Calcuta)

...Llenaos primero vosotros mismos; sólo así podréis dar a los demás. (San Agustín)

Dios no pretende de mí que tenga éxito. Sólo me exige que le sea fiel.
(Beata Teresa de Calcuta)

GOTA

... lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota.
(Beata Teresa de Calcuta)

Contento, Señor, Contento (San Alberto Hurtado)

...y ESO ES LA SANTIDAD, DEJAR QUE EL SEÑOR ESCRIBA NUESTRA HISTORIA... (Papa Francisco)

«No ser, no querer ser; pisotear el yo, enterrarlo si posible fuera...».
(Santa Ángela de la Cruz)

Reconoce cristiano, tu dignidad, que el Hijo de Dios se vino del Cielo, por salvar tu alma. (San León Magno)

martes, 22 de octubre de 2013

martes, 15 de octubre de 2013

VIDAS DE FE... LAS TRES TERESAS




Vidas de fe...las tres Teresas
En este mes de octubre las recordamos porque siempre estarán presentes, como seres humanos ejemplares de vidas de fe. 
Autor: María Esther de Ariño | Fuente: Catholic.net


Ya no están.

Estuvieron en el concierto de la Humanidad, les tocó estar en diferentes épocas, en diferentes siglos.

Ya no están pero permanecen.

Permanecen entre nosotros por la huella que dejaron, porque sus vidas fueron transcendentales y la luz de sus almas de trayectoria inconmensurable y pura, no se podrá apagar jamás.

El nombre de TERESA fue el de las tres.

La primera, Teresa de Ávila, España, en marzo de 1515 siglo XVI.
Beata Teresa de Calcuta

Santa Teresa de Lisieux
La segunda Teresa nació en Alencón, Francia, en enero de 1873 y a los 16 años entra de novicia en el Convento de las Carmelita de Lisieux y toda la aventura y recorrido de su vida la tenemos hace ya dos siglos.

La tercera Teresa nace en Skopje, hoy Macedonia, en agosto de 1910. Su primer nombre, Agnes Gonxha Bojaxha , que luego , al entrar a los 18 años al Convento, cambia por el de Teresa.

El nombre de Teresa tiene magia para ella pues si grande y admirable fue Teresa de Ávila, no menos fue Teresa de Lesieux, que sin salir del Convento es proclamada Patrona de las Misiones por su celo y ardiente afán, en su vida consagrada a orar por las misiones y misioneros en lejanas tierras.

Una fue TERESA DE JESÚS, otra TERESITA DEL NIÑO JESÚS y la tercera, MADRE TERESA DE CALCUTA. Las tres siguieron los pasos del Maestro amado. Las tres vivieron enamoradas y rendidas a ese apasionamiento por Jesús.

A la primera se le atribuye un diálogo, hermoso y muy conocido, con Cristo. Le pregunta Jesús: - "Tú, ¿quién eres? Ella responde :- "Yo, Teresa de Jesús.. ¿y tú? Responde Él:- "Yo, Jesús de Teresa".

Teresa de Ávila tuvo una vida activa, profundamente humana y espiritual.
Teresita del Niño Jesús tuvo una vida breve, dulce, angelical y de salud muy quebrantada.
La Madre Teresa de Calcuta tuvo una vida larga, entregada y plena de generosidad, pero con la misma tónica de cumplimiento: la heroicidad de sus virtudes, de su fe y de su amor.

Teresa de Jesús, fuerte y tenaz, libro de texto del espíritu, fruto de experiencia e iluminación con estilo clásico y genial.
Teresita, luz de un alma enamorada, miniatura primorosa quebrada por mortal enfermedad y grandes sufrimientos físicos. Espíritu lírico, y llena de gracia.
Madre Teresa, alma gigante en envoltura pequeña , plena de amor y donación total de si misma.

Ellas son encarnaciones magníficas de espiritualidad que las hacen "imán del mundo". Ascetismo dictatorial hasta llegar a la nada en lo humano para que el alma tenga capacidad para TODO LO DIVINO.

Santas las tres Teresas... pero de carne y hueso. No son ángeles ni seres venidos de alguna otra dimensión. Nacieron en familias como las nuestras, con padres y hermanos como pueden ser los de cualquier hogar, quizá no tan cualquiera, pues en sus hogares aprendieron a orar y a amar a Dios. Ahí puede radicar la diferencia. En eso puede descubrirse el secreto de sus vidas: la oración.

La oración las llevó a una relación con Dios poco común. Fueron fieles a los designios del Señor. Abrieron las puertas del alma para dejar entrar al BIEN AMADO.

La oración fue su escudo, su fuerza, su refugio, su lanza para luchar contra muchas y diferentes tentaciones y sufrimientos. Fue la fuente para dar de beber al sediento, el valor para tener los pies cansados y polvorientos y el alma en las alturas, para acariciar las carnes enfermas de los moribundos, para hacer de la enfermedad y de los dolores un incienso perfumado en alabanza a Dios. La oración las colocó en "contacto directo" con Jesucristo y con la Santísima Virgen y fue el "ancla" más poderosa y mejor en sus vidas de fe.

¿Qué nos pasa a nosotros que no oramos?

Las tres Teresas nos están dando la clave y el grandioso ejemplo de sus vidas. Ellas se fueron pero están presentes y nos dejaron el testimonio de todo lo maravilloso y fascinante que puede ser un alma humana.

En este mes de octubre las recordamos porque siempre estarán presentes, como seres humanos ejemplares de VIDAS DE FE y almas inmensamente grandes. 


Santa Teresa Benedicta de la Cruz
-No podemos olvidar a Edith Stein...Santa Teresa Benedicta de la Cruz...Co-Patrona de Europa, filósofa, judía convertida al catolicismo, monja Carmelita , que murió mártir en el Campo de Exterminio de Auchwitz. 
Tampoco podemos olvidar a Santa Teresa de los Andes, a Santa Teresa de Jesús Jornet, Santa Teresa Kim
Santa Teresa de los Andes

SANTA TERESA DE JESÚS. DOCTORA DE LA IGLESIA


Virgen Carmelita
Doctora de la Iglesia

Martirologio Romano: Memoria de santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia, que nacida en Ávila, ciudad de España, y agregada a la Orden de los Carmelitas, llegó a ser madre y maestra de una observancia más estrecha, y en su corazón concibió un plan de crecimiento espiritual bajo la forma de una ascensión por grados del alma hacia Dios, pero a causa de la reforma de su Orden hubo de sufrir dificultades, que superó con ánimo esforzado, y compuso libros en los que muestra una sólida doctrina y el fruto de su experiencia (1582).

Etimología: Teresa = Aquella que es experta en la caza, viene del griego


Santa Teresa de Jesús
(Fray Juan de la Miseria -1576)
Nacida en Ávila el año 1515, Teresa de Cepeda y Ahumada emprendió a los cuarenta años la tarea de reformar la orden carmelitana según su regla primitiva, guiada por Dios por medio de coloquios místicos, y con la ayuda de San Juan de la Cruz (quien a su vez reformó la rama masculina de su Orden, separando a los Carmelitas descalzos de los calzados). Se trató de una misión casi inverosímil para una mujer de salud delicada como la suya: desde el monasterio de San José, fuera de las murallas de Avila, primer convento del Carmelo reformado por ella, partió, con la carga de los tesoros de su Castillo interior, en todas las direcciones de España y llevó a cabo numerosas fundaciones, suscitando también muchos resentimientos, hasta el punto que temporáneamente se le quitó el permiso de trazar otras reformas y de fundar nuevas cases.   
                                                                                                


Maestra de místicos y directora de conciencias, tuvo contactos epistolares hasta con el rey Felipe II de España y con los personajes más ilustres de su tiempo; pero como mujer práctica se ocupaba de las cosas mínimas del monasterio y nunca descuidaba la parte económica, porque, como ella misma decía: "Teresa, sin la gracia de Dios, es una pobre mujer; con la gracia de Dios, una fuerza; con la gracia de Dios y mucho dinero, una potencia". Por petición del confesor, Teresa escribió la historia de su vida, un libro de confesiones entre los más sinceros e impresionantes. En la introducción hace esta observación: "Yo hubiera querido que, así como me han ordenado escribir mi modo de oración y las gracias que me ha concedido el Señor, me hubieran permitido también narrar detalladamente y con claridad mis grandes pecados. Es la historia de un alma que lucha apasionadamente por subir, sin lograrlo, al principio". Por esto, desde el punto de vista humano, Teresa es una figura cercana, que se presenta como criatura de carne y hueso, todo lo contrario de la representación idealista y angélica de Bernini.

Desde la niñez había manifestado un temperamento exuberante (a los siete años se escapó de casa para buscar el martirio en Africa), y una contrastante tendencia a la vida mística y a la actividad práctica, organizativa. Dos veces se enfermó gravemente. Durante la enfermedad comenzó a vivir algunas experiencias místicas que transformaron profundamente su vida interior, dándole la percepción de la presencia de Dios y la experiencia de fenómenos místicos que ella describió más tarde en sus libros: "El camino de la perfección", "Pensamientos sobre el amor de Dios" y "El castillo interior". 

Murió en Alba de Tormes en la noche del 14 de octubre de 1582, y en 1622 fue proclamada santa. El 27 de septiembre de 1970 Pablo VI la proclamó doctora de la Iglesia.

VEISME AQUÍ, MI DULCE AMOR.

Veisme aquí, mi dulce Amor,
Amor dulce, veisme aquí.
¿Qué mandáis hacer de mi?
Veis aquí mi corazón.

Yo le pongo en vuestra palma
mi cuerpo, mi vida y alma,
mis entrañas y afición;
dulce Esposo y redención,
pues por vuestra me ofrecí.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Dadme muerte, dadme vida:
dad salud o enfermedad,
honra o deshonra me dad,
dadme guerra o paz cumplida,
flaqueza o fuerza a mi vida,
que a todo diré que sí.
¿Qué queréis hacer de mí?

Dadme riqueza o pobreza,
dad consuelo o desconsuelo,
dadme alegría o tristeza,
dadme infierno o dadme cielo,
vida, dulce, sol sin velo,
pues del todo me rendí.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Si queréis, dadme oración,
si no, dadme sequedad,
si abundancia y devoción,
y si no esterilidad,
soberana Majestad,
sólo hallo paz aquí.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Si queréis que esté holgando,
quiero por amor holgar,
si me mandáis trabajar,
morir quiero trabajando. Amén.


NADA TE TURBE

Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda.
La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.
Eleva el pensamiento,
Al cielo sube,
Por nada te acongojes,
Nada te turbe.
A Jesucristo sigue
Con pecho grande,
Y, venga lo que venga,
Nada te espante.
¿Ves la gloria del mundo
Es gloria vana;
Nada tiene de estable,
Todo se pasa.
Aspira a lo celeste,
Que siempre dura;
Fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.
Ámala cual merece
Bondad inmensa;
Pero no hay amor fino
Sin la paciencia.
Confianza y fe viva
Mantenga el alma,
Que quien cree y espera
Todo lo alcanza.
Del infierno acosado
Aunque se viere,
Burlará sus furores
Quien a Dios tiene.
Vénganle desamparos,
Cruces, desgracias;
Siendo Dios su tesoro,
Nada le falta.
Id, pues, bienes del mundo;
Id, dichas vanas;
Aunque todo lo pierda,
Sólo Dios basta.
                                               (Santa Teresa de Jesús)

domingo, 13 de octubre de 2013

EL PAPA FRANCISCO LE CONFIA EL MUNDO A LA VIRGEN DE FÁTIMA





Bienaventurada María, Virgen de Fátima,
con renovada gratitud por tu presencia materna
unimos nuestra voz a la de todas las generaciones
que te llaman bienaventurada.

Celebramos en ti las grandes obras de Dios,
que nunca se cansa de inclinarse
con misericordia sobre la humanidad

 afligida por el mal
y herida por el pecado, para sanarla

 y salvarla.
Acoge con benevolencia de madre
el acto por el nos ponemos hoy

 bajo tu protección
con confianza, ante esta tú imagen
tan querida por todos nosotros.

Estamos seguros que cada uno

 de nosotros es precioso a tus ojos
y que nada te es ajeno de todo

 lo que habita en nuestros corazones.
Nos dejamos alcanzar por tu dulcísima mirada
y recibimos la caricia consoladora de tu sonrisa.

Proteje nuestra vida entre tus brazos:
bendice y refuerza cada deseo de bien;

 reaviva y alimenta la fe;
sostén e ilumina la esperanza;

 suscita y anima la caridad;
guíanos a todos nosotros

 en el camino de la santidad.

Enséñanos tu mismo amor de predilección

 hacia los pequeños y los pobres,
hacia los excluidos y los que sufren,

 por los pecadores
y por los que tienen el corazón perdido:
reúne a todos bajo tu protección

 y a todos entrégales
a tu Hijo dilecto, el Señor Nuestro, Jesús.

Amén.

Texto de la homilía del Papa Francisco
Hoy nos encontramos ante una de esas maravillas del Señor:

 ¡María! Una criatura humilde y débil como nosotros,
 elegida para ser Madre de Dios, Madre de su Creador.

Precisamente mirando a María a la luz de las lecturas

 que hemos escuchado, me gustaría reflexionar
 con ustedes sobre tres puntos:
 primero, Dios nos sorprende,
 segundo, Dios nos pide fidelidad,
 tercero, Dios es nuestra fuerza.

1. El primero: Dios nos sorprende.

 La historia de Naamán, jefe del ejército del rey de Aram,
 es llamativa: para curarse de la lepra se presenta ante el profeta de Dios,
 Eliseo, que no realiza ritos mágicos, ni le pide cosas extraordinarias, 
sino únicamente fiarse de Dios y lavarse en el agua del río; 
y no en uno de los grandes ríos de Damasco, 
sino en el pequeño Jordán. 
Es un requerimiento que deja a Naamán perplejo,
 también sorprendido: ¿qué Dios es este que pide una cosa tan simple? 
Decide marcharse, pero después da el paso, 
se baña en el Jordán e inmediatamente queda curado. 
Dios nos sorprende; precisamente en la pobreza, 
en la debilidad, en la humildad es donde se manifiesta y
 nos da su amor que nos salva, nos cura y nos fortalece. 
Sólo pide que sigamos su palabra y nos fiemos de Él.

Ésta es también la experiencia de la Virgen María: 

ante el anuncio del Ángel, no oculta su asombro. 
Es el asombro de ver que Dios, para hacerse hombre,
 la ha elegido precisamente a Ella, una sencilla muchacha de Nazaret,
 que no vive en los palacios del poder y de la riqueza,
 que no ha hecho cosas extraordinarias, pero que está abierta a Dios,
 se fía de Él, aunque no lo comprenda del todo:
 “He aquí la esclava el Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc1,38). 
Es su respuesta. Dios nos sorprende siempre, rompe nuestros esquemas, 
pone en crisis nuestros proyectos, y nos dice:
 Fíate de mí, no tengas miedo, déjate sorprender,
 sal de ti mismo y sígueme.

Preguntémonos hoy todos nosotros si tenemos miedo

 de lo que el Señor pudiera pedirnos o de lo que nos está pidiendo.
 ¿Me dejo sorprender por Dios, como hizo María, 
o me cierro en mis seguridades, seguridades materiales,
 seguridades intelectuales, seguridades ideológicas, 
seguirdades de mis proyectos? 
¿Dejo entrar a Dios verdaderamente en mi vida?
 ¿Cómo le respondo?

2. En la lectura de San Pablo que hemos escuchado,

 el Apóstol se dirige a su discípulo Timoteo diciéndole:
 Acuérdate de Jesucristo, si perseveramos con Él, reinaremos con Él.
 Éste es el segundo punto: acordarse siempre de Cristo,
 la memoria de Jesucristo, y esto es perseverar en la fe: 
Dios nos sorprende con su amor, pero nos pide que le sigamos fielmente.
 Pensemos cuántas veces nos hemos entusiasmado con una cosa, 
con un proyecto, con una tarea, pero después,
 ante las primeras dificultades, hemos tirado la toalla. 
Y esto, desgraciadamente, sucede también
 con nuestras opciones fundamentales, como el matrimonio.
 La dificultad de ser constantes, de ser fieles a las decisiones tomadas,
 a los compromisos asumidos.
 A menudo es fácil decir “sí”, pero después no se consigue
 repetir este “sí” cada día.

 No se consigue a ser fieles.

María ha dicho su “sí” a Dios, un “sí” que ha cambiado 

su humilde existencia de Nazaret, pero no ha sido el único,
 más bien ha sido el primero de otros muchos “sí” pronunciados
 en su corazón tanto en los momentos gozosos como en los dolorosos;
 todos estos “sí” culminaron en el pronunciado bajo la Cruz. 
Hoy, aquí hay muchas madres; piensen hasta qué punto
 ha llegado la fidelidad de María a Dios: hasta ver a su Hijo único en la Cruz.
 La mujer fiel, de pie, destruida dentro, pero fiel y fuerte.

Y yo me pregunto: ¿Soy un cristiano a ratos o soy siempre cristiano?

 La cultura de lo provisional, de lo relativo entra también en la vida de fe.
 Dios nos pide que le seamos fieles cada día, en las cosas ordinarias,
 y añade que, a pesar de que a veces no somos fieles,
 Él siempre es fiel y con su misericordia no se cansa
 de tendernos la mano para levantarnos, 
para animarnos a retomar el camino, a volver a Él,
 y confesarle nuestra debilidad para que Él nos dé su fuerza.
 Es éste el camino definitivo, siempre con el Señor,
 también en nuestras debilidades, también en nuestros pecados.
 Jamás caminar sobre el camino de lo provisional. 
Esto sí mata. La fe es fidelidad definitiva, como aquella de María.

3. El último punto: Dios es nuestra fuerza. 

Pienso en los diez leprosos del Evangelio curados por Jesús:
 salen a su encuentro, se detienen a lo lejos y le dicen a gritos: 
“Jesús, maestro, ten compasión de nosotros” (Lc 17,13). 
Están enfermos, necesitados de amor y de fuerza,
 y buscan a alguien que los cure.
 Y Jesús responde liberándolos a todos de su enfermedad. 
Llama la atención, sin embargo,
 que solamente uno regrese alabando a Dios a grandes gritos
 y dando gracias. 
Jesús mismo lo indica: diez han dado gritos para alcanzar la curación
 y uno solo ha vuelto a dar gracias a Dios a gritos
 y reconocer que en Él está nuestra fuerza. 
Saber agradecer, dar gloria a Dios por lo que hace por nosotros.

Miremos a María: después de la Anunciación, 

lo primero que hace es un gesto de caridad hacia
 su anciana pariente Isabel; 
y las primeras palabras que pronuncia son:
 “Proclama mi alma la grandeza del Señor”, o sea, 
un cántico de alabanza
 y de acción de gracias a Dios no sólo por lo que ha hecho en Ella,
 sino por lo que ha hecho en toda la historia de salvación.
 Todo es don suyo.
 Si nosotros podemos entender que todo es don de Dios,
 ¡cuánta felicidad hay en nuestro corazón! Todo es don suyo
 ¡Él es nuestra fuerza! ¡Decir gracias es tan fácil, y sin embargo tan difícil!
 ¿Cuántas veces nos decimos gracias en la familia?

 Es una de las palabras claves de la convivencia.
 "Permiso", "disculpa", "gracias": si en una familia 
se dicen estas tres palabras, la familia va adelante.
 "Permiso", "perdóname", "gracias". 
¿Cuántas veces decimos "gracias" en familia?
 ¿Cuántas veces damos las gracias a quien nos ayuda, 
se acerca a nosotros, nos acompaña en la vida?
 ¡Muchas veces damos todo por descontado! 
 Y así hacemos también con Dios.
 Es fácil dirigirse al Señor para pedirle algo,
 pero ir a agradecerle: "Uy, no me dan ganas".

Continuemos la Eucaristía invocando la intercesión de María

 para que nos ayude a dejarnos sorprender por Dios sin oponer resistencia,
 a ser hijos fieles cada día, a alabarlo
 y darle gracias porque Él es nuestra fuerza. Amén.

lunes, 7 de octubre de 2013

NUESTRA SEÑORA DEL SANTO ROSARIO

Esta conmemoración fue instituida por el Papa San Pío V en el día aniversario de la victoria obtenida por los cristianos en la batalla naval de Lepanto (1571), victoria atribuida a la Madre de Dios, invocada por la oración del rosario. La celebración de este día es una invitación para todos a meditar los misterios de Cristo, en compañía de la Virgen María, que estuvo asociada de un modo especialísimo a la encarnación, la pasión y la gloria de la resurrección del Hijo de Dios. 

miércoles, 2 de octubre de 2013

FIESTA DE LOS SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS. FUNDACIÓN DEL OPUS DEI


85º Aniversario del Opus Dei  
Fundado en el 2 de Octubre 1928 
por San Josemaría.

Fiesta de los Santos Ángeles Custodios

Ángel santo de la guarda,
compañero de mi vida,
tú que nunca me abandonas,
ni de noche ni de día.
Aunque espíritu invisible,
sé que te hallas a mi lado,
escuchas mis oraciones
y cuentas todos mis pasos.
En las sombras de la noche,
me defiendes del demonio,
tendiendo sobre mi pecho
tus alas de nácar y oro.
Ángel de Dios, que yo escuche
tu mensaje y que lo siga,
que vaya siempre contigo 

hacia Dios, que me lo envía.
Testigo de lo invisible,
presencia del cielo amiga,
gracias por tu fiel custodia,
gracias por tu compañía.
En presencia de los ángeles,
suba al cielo nuestro canto:
gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo. Amén.
                                                                           Himno Vísperas 2.10.13