SAN AGUSTIN

¿Cómo aprender Humildad? ¡Sólo con humillaciones!
(Beata Teresa de Calcuta)

...Llenaos primero vosotros mismos; sólo así podréis dar a los demás. (San Agustín)

Dios no pretende de mí que tenga éxito. Sólo me exige que le sea fiel.
(Beata Teresa de Calcuta)

GOTA

... lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota.
(Beata Teresa de Calcuta)

Contento, Señor, Contento (San Alberto Hurtado)

...y ESO ES LA SANTIDAD, DEJAR QUE EL SEÑOR ESCRIBA NUESTRA HISTORIA... (Papa Francisco)

«No ser, no querer ser; pisotear el yo, enterrarlo si posible fuera...».
(Santa Ángela de la Cruz)

Reconoce cristiano, tu dignidad, que el Hijo de Dios se vino del Cielo, por salvar tu alma. (San León Magno)

sábado, 31 de marzo de 2012

BEATA TERESA DE CALCUTA: Ruega por nosotros

SABADO DE PASIÓN 31 DE MARZO DE 2012
RENOVACIÓN DE LOS VOTOS DE LOS MISIONEROS DE LA CARIDAD LAICOS  (LMCs) DE LA BEATA TERESA DE CALCUTA
GRUPO DE MÁLAGA. (ESPAÑA)

El Señor cuidará a su pueblo
como un pastor a su rebaño

Hoy hemos renovado los votos, como LMCs en la Iglesia de San Agustín, Angelita, Herminia, Antonio y Miguel.
A las 10.45 h. aprox. ha comenzado la Santa Misa celebrada por nuestro Director Espiritual. Con nosotros, una amiga,que ha sido acompañante en la soledad en la que estábamos,ante la Brillantez de la Presencia de Dios en el Sagrario.

En la Homilía, el sacerdote nos predicó sobre la pobreza en la que nos encontrábamos, de personas y de situación alentándonos al apostolado fundamentalmente a través de la Oración.
Ha resaltado la fecha de la Renovación, Sábado de Pasión. Víspera del inicio de la Semana Santa, indicando la fecha de ayer, Viernes de Dolores en la que realizamos el Retiro previo a esta Santa Misa de Renovación de Votos.
Las Lecturas de la Santa Misa tanto la de Ezequiel como el Salmo, han sido especialmente oportunas en este día.

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta
Ezequiel (37, 21-28)


Esto dice el Señor Dios:
“Voy a recoger de las naciones a donde emigraron, a todos los israelitas; de todas partes los congregaré para llevarlos a su tierra. Haré de ellos un solo pueblo en mi tierra, en los montes de Israel; habrá un solo rey para todos ellos y nunca más volverán a ser dos naciones, ni a dividirse en dos reinos.
Ya no volverán a mancharse con sus ídolos, sus abominaciones y con todas sus iniquidades; yo los salvaré de las infidelidades que cometieron y los purificaré; ellos van a ser mi pueblo y yo voy a ser su Dios.
Mi siervo David será su rey y todos ellos no tendrán más que un pastor; cumplirán mis mandamientos y pondrán por obra mis preceptos. Habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob y en la que habitaron los padres de ustedes, y ahí vivirán para siempre ellos, sus hijos y sus nietos; mi siervo David será su rey para siempre.
Voy a hacer con ellos una alianza eterna de paz. Los asentaré, los haré crecer y pondré mi santuario entre ellos para siempre. En medio de ellos estará mi templo: yo voy a ser su Dios y ellos van a ser mi pueblo.
Las naciones sabrán que yo soy el Señor que santifica a Israel, cuando vean mi santuario en medio de ellos para siempre”.


Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.


Salmo Responsorial (Jeremías 31)


El Señor cuidará a su pueblo
como un pastor a su rebaño.


Escuchen, pueblos, la palabra del Señor, anúncienla aun en las islas más remotas: “El que dispersó a Israel lo reunirá y lo cuidará como el pastor a su rebaño”.
El Señor cuidará a su pueblo
como un pastor a su rebaño.


Porque el Señor redimió a Jacob y lo rescató de las manos del poderoso. Ellos vendrán para aclamarlo al monte Sión y vendrán a gozar de los bienes del Señor.


El Señor cuidará a su pueblo
como un pastor a su rebaño.


Entonces se alegrarán las jóvenes, danzando; se sentirán felices jóvenes y viejos, porque yo convertiré su tristeza en alegría, los llenaré de gozo y aliviaré sus penas.
El Señor cuidará a su pueblo
como un pastor a su rebaño.


Aclamación antes del Evangelio
Honor y gloria a ti,
Señor Jesús.
Purifíquense de todas sus iniquidades; renueven su corazón y su espíritu, dice el Señor.
Honor y gloria a ti,
Señor Jesús.


Evangelio
† Lectura del santo Evangelio
según san Juan (11, 45-56)


Gloria a ti, Señor.


En aquel tiempo, muchos de los judíos que habían ido a casa de Marta y María, al ver que Jesús había resucitado a Lázaro, creyeron en él. Pero algunos de entre ellos fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.
Entonces los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron al sanedrín y decían:
“¿Qué será bueno hacer? Ese hombre está haciendo muchos prodigios. Si lo dejamos seguir así, todos van a creer en él, van a venir los romanos y destruirán nuestro templo y nuestra nación”.
Pero uno de ellos, llamado Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo:
“Ustedes no saben nada. No comprenden que conviene que un solo hombre muera por el pueblo y no que toda la nación perezca”.
Sin embargo, esto no lo dijo por sí mismo, sino que, siendo sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación, y no sólo por la nación, sino también para congregar en la unidad a los hijos de Dios, que estaban dispersos. Por lo tanto, desde aquel día tomaron la decisión de matarlo.
Por esta razón, Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se retiró a la ciudad de Efraín, en la región contigua al desierto y allí se quedó con sus discípulos.
Se acercaba la Pascua de los judíos y muchos de las regiones circunvecinas llegaron a Jerusalén antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús en el templo y se decían unos a otros: “¿Qué pasará? ¿No irá a venir para la fiesta?”


Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Nos incide en la necesidad de la Oración, indicando que la Beata Teresa de Calcuta se refería a que lo principal de su Congregación es la Oración.

El Salmo no podía ser más adecuado para la Ceremonia, para la situación del Grupo y para infundirnos esperanza en estos momentos difíciles: "El Señor cuidará a su pueblo
como un pastor a su rebaño"
Personalmente, esta coindencia de la lectura del Salmo con la Renovación de los Votos, me sugiere el regalo del Bálsamo del Amor de Dios hacia nosotros, Omnipresente en todo el acto, Consuelo del Espíritu y Afirmación de Continuidad en nuestro camino a pesar de las dificltades. No somos nada, pero Él estará al cuidado de nosotros.

No podremos recordar sin emoción, los momentos de la lectura de la Fórmula, y tras la Ceremonia de Renovación, la felicitación y abrazo de nuestro Director Espiriual y entre nosotros,los Laicos Misioneros.Un emocionante momento de Caridad.

Continuó después la Santa Misa,con especial devoción y recibimos la Comunión, comulgando bajo las Dos Especies y recibimos la Bendición Final,tras recordar a la Beata Teresa de Calcuta.

Por último recitamos las oraciones de Acción de Gracias habituales.

Indudablemente hoy ha sido un día importante, de compromiso personal claro, para servir a nuestras Familias y a los más Pobres de entre los Pobres, y también para recordar a todos los que sienten que Dios les llama a Servir según el carisma de Madre Teresa.

God Bless You . Recemos

miércoles, 28 de marzo de 2012

martes, 27 de marzo de 2012

sábado, 24 de marzo de 2012

viernes, 23 de marzo de 2012

Madre Teresa y Benedicto XVI . Camino Cuaresmal



En el día de hoy, Viernes de la Cuarta Semana de Cuaresma os propongo el rezo del Santo Via Crucis, meditando cada una de las Estaciones y vivir así con el Señor, sus pasos  hacia el Calvario y los sufrimientos
padecidos por nuestra salvación.
Con  Él subiremos cargados con nuestra Cruz, despreciado por muchos que antes lo aclamaban y dolidos por los latigazos e insultos recibidos.Sentiremos el peso cada vez mayor del Madero y llorando agradeceremos a Dios tanto Dolor por nosotros sufrido.


lunes, 19 de marzo de 2012

EL SEÑOR SAN JOSÉ

Sant Josep. Escultura de J. Viladomatir 
SAN JOSÉ, PADRE Y SEÑOR

La figura de este gran santo, aun
permaneciendo más bien oculta, reviste una
importancia fundamental en la historia de la
salvación. Ante todo, al pertenecer a la tribu
de Judá, unió a Jesús a la descendencia
davídica, de modo que, cumpliendo las
promesas sobre el Mesías, el Hijo de la Virgen
María puede llamarse verdaderamente "hijo
de David". El evangelio de san Mateo, en
especial, pone de relieve las profecías
mesiánicas que se cumplen mediante la
misión de san José: el nacimiento de Jesús
en Belén (Mt 2, 1-6); su paso por Egipto,
donde la Sagrada Familia se había refugiado
(Mt 2, 13-15); el sobrenombre de "Nazareno"
(Mt 2, 22-23).
En todo esto se mostró, al igual que su esposa María, como un auténtico heredero
de la fe de Abraham: fe en Dios que guía los acontecimientos de la historia según
su misterioso designio salvífico. Su grandeza, como la de María, resalta aún más
porque cumplió su misión de forma humilde y oculta en la casa de Nazaret. Por lo
demás, Dios mismo, en la Persona de su Hijo encarnado, eligió este camino y este
estilo —la humildad y el ocultamiento— en su existencia terrena.
El ejemplo de san José es una fuerte invitación para todos nosotros a realizar con
fidelidad, sencillez y modestia la tarea que la Providencia nos ha asignado. Pienso,
ante todo, en los padres y en las madres de familia, y ruego para que aprecien
siempre la belleza de una vida sencilla y laboriosa, cultivando con solicitud la
relación conyugal y cumpliendo con entusiasmo la grande y difícil misión
educativa. (Benedicto XVI, Ang., 19 de marzo de 2006)
El 15 de agoto de 1989, el Santo Padre Juan Pablo II daba a la Iglesia la
Exhortación apostólica Redemptoris custos, sobre la figura y misión de San José en
la vida de Cristo y de su Cuerpo Místico. Recordaba en ella cómo «desde los
primeros siglos, los Padres de la Iglesia, inspirándose en el Evangelio, han
subrayado que San José, al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con
mucho empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo
Místico, la Iglesia, de la que la Virgen es figura y modelo» (n.1). Nos alentaba a
crecer en devoción al Patrono de la Iglesia universal, tan eficaz para llevar el primer
anuncio de Cristo» como para volver a llevarlo allí donde está descuidado u
olvidado (1). Próxima –o reciente, según la fecha de nuestra lectura- la Solemnidad
de San José, cabeza de la Sagrada Familia, nos parece oportuno dedicarle una
meditación.
José, esposo de María, de la cual nació Cristo (2). Con sobria y densa elocuencia lo
presenta la Escritura Santa y proclama la alteza incomparable de su dignidad y
misión, sólo inferiores a la de la Madre Virgen. San Ireneo le llamó «esposo
destinado, desde lo eterno, a María». Cualquiera en su lugar se hubiera enamorado
de la Virgen de Nazaret. Pero era José quien había de custodiarla intacta y ser
padre virginal de Dios Hijo hecho hombre, Jesús. San Ambrosio le llama «esposo de
María y padre de Dios». Esposo verdadero, porque los esposos, se esposan, siendo
Sant Josep.dos forman una unidad indisoluble abierta si Dios lo quiere a nuevas vidas
imágenes de Dios. José y María se desposan virginalmente en cuerpo y alma de un
modo ciertamente singular, virginal. El cuerpo de uno pertenece al otro - y a nadie
más - en tanto que virginal y por razón de la virginal concepción del Hijo de Dios
por obra del Espíritu Santo. De ahí que María como esposa, sea de José, cabe decir,
propiedad de José. Y el Niño que de ella nace es verdadero hijo de José. Todo ello
por un designio eterno de Dios que afecta a lo íntimo del ser de cada uno de los
tres miembros de la Sagrada Familia. «A José -explica San Agustín- no sólo se le
debe el nombre de padre, sino que se le debe más que a otro alguno. ¿Cómo era
padre, José? Tanto más profundamente padre, cuanto más casta fue su
paternidad» (3).
Dios mismo, hecho Niño, le llama padre. Y lo hará aun cuando crezca en sabiduría,
edad y gracia bajo su sombra; y también ahora cuando ya está en el Cielo. ¿Qué
cosas acontecerán en su corazón grandioso, cuando oye llamarse así por su
Creador y Redentor?
Qui finxit singillatim corda eorum (4), el Creador de los corazones, creó el de José a
la medida del suyo. Tu natum Domini stringis (5), tú has estrechado con delicadeza
suma al nacido Señor de señores, Rey de reyes. Todos deben inclinarse en tu
presencia, porque eres mayor que todos ellos, señor del reino de Nazaret. Riges a
Dios y a la Reina y Señora de todo lo creado. ¡Eres grande, José!
¡Padre y Señor!, «providencia de la Providencia». Los ángeles te superan en
naturaleza, tú les aventajas en dignidad y unión íntima con Dios Padre, con Dios
Hijo, con Dios Espíritu Santo y con Santa María. Tú eres, por eso, maestro de vida
interior, espejo de toda virtud, y muy especialmente de oración contemplativa en
medio del mundo.




Salve a San José
Una antigua oración, que se remonta al siglo XVII, reza así:
«Dios te salve, José, lleno de gracia del Espíritu Santo, el Señor es contigo, bendito
eres entre todos los hombres, como tu Esposa bendita entre las mujeres. Porque
Jesús, fruto bendito del vientre virginal de Nuestra Señora la Virgen María, fue
tenido por tu Hijo.
Ruega por nosotros, Virgen y Padre de Cristo, para que el que en esta vida quiso
ser súbdito tuyo, por tus merecimientos nos sea propicio ahora y en la hora de
nuestra muerte. Amén» (6).
Otra oración tradicional:
¡Oh, feliz varón, bienaventurado José, a quien le fue concedido no sólo ver y oír al
Dios, a quien muchos reyes quisieron ver y no vieron, y no oyeron, sino también
abrazarlo, vestirlo y custodiarlo! Ruega por nosotros, bienaventurado José.
San Josemaría Escrivá la cita implícitamente: «San José, Padre y Señor nuestro,
castísimo, limpísimo, que has merecido llevar a Jesús Niño en tus brazos, y lavarle
y abrazarle: enséñanos a tratar a nuestro Dios, a ser limpios, dignos de ser otros
Cristos. Y ayúdanos a hacer y a enseñar, como Cristo, los caminos divinos -ocultos
y luminosos-, diciendo a los hombres que pueden, en la tierra, tener de continuo
una eficacia espiritual extraordinaria.» (7).


Orar siempre
¡Siempre andaba metido en oración! Ni el trabajo en el taller o en los hogares
vecinos; ni el descanso, ni siquiera el sueño impedían su coloquio con los
moradores del Cielo.
¿Cómo, si no, hubiera podido el Ángel hablarle en sueños cuando hubo de recibir a
María en su casa, o huir a Egipto o volver a Nazaret? Supo con toda certeza que no
era una ilusión lo que oyó mientras dormía. Tengo para mí que era tan habitual en
él tener la mente «metida» en Dios que hasta dormido podía escuchar su palabra y
entender sus designios. Más de un caso se ha visto. Es una maravilla que el
Todopoderoso concede a algunos santos, que han esforzado largamente la memoria
para tener sin pausa en presente que «en él vivimos, nos movemos y existimos»
(Hch 17, 28). Yo mismo he conocido alguno. En cierta ocasión --primeros de julio
de 1974-- hacía san Josemaría su incansable catequesis en Santiago de Chile: «a
Dios -afirmaba- lo encontramos en nuestra vida diaria, en nuestros momentos de
cada día aparentemente iguales (...). Está en nuestra comida y en nuestra cena, en
nuestra conversación y en nuestro llanto y en nuestra sonrisa. Está en todo. Dios
es Padre. Si queremos ir a Él lo encontramos en cualquier momento (...). Mientras
trabajas, mientras manejas el coche -como se dice aquí-, mientras te ocupas de tu
trabajo profesional, mientras te diviertes con un poco de música, cuando estás ya
para dormirte, en el momento de despertar... ». Y añadía: «Se lee en la Escritura
que hemos de permanecer orando día y noche; conozco almas que hacen oración
dormidas también. Y no me consideréis loco, que no lo estoy.»
No debiéramos dudar de hechos semejantes.
A los árboles altos los lleva el viento
y a los enamorados el pensamiento.
El amor de Dios es infinitamente más poderoso que el humano. Algunos se
asombran hasta de los milagros narrados en el Evangelio, con tan mala sombra,
que les parecen maravillas «excesivas», y por tan fausto motivo se niegan a
creerlas: ¡es demasiado!, piensan, y contra todo rigor histórico amputan el texto
sagrado, lo acomodan a sus livianos esquemas, y «releen» la palabra de Dios como
si fuese un cuento de hadas o, a lo más, un libro de Homero. Pobre concepto tienen
de Dios y de su poder. No saben lo que se pierden.
Pero volvamos a nuestro asunto: «es necesario orar siempre sin cesar», nos dice
claro el Señor; «para que ya estemos despiertos o durmamos, vivamos en Él» (9);
de modo que «cuando los ojos se cierren con el sueño, el corazón permanezca
despierto en Ti» (10). Esto es propiamente vida contemplativa, asequible -por la
Gracia- a todos, también en medio de la calle. Todos somos llamados a vivirla de
alguna manera.
¿Qué puso de su parte San José? ¿No recorrería, también él, el proceso del bejuco -
planta trepadora de verticales muros-, que con tanto donaire se canta allende los
mares:
El bejuco cuando nace
nace hojita por hojita
Así principia el amor;
palabra por palabrita.

Un camino asequible
Al menos éste parecía haber sido el camino que anduvo quien mucho le amó e hizo
que muchos le quisiéramos tanto -de nuevo san Josemaría-: «Primero una
jaculatoria, y luego otra, y otra..., hasta que parece insuficiente ese fervor, porque
las palabras resultan pobres...: y se deja paso a la intimidad divina, en un mirar a Dios sin descanso y sin cansancio. Vivimos entonces como cautivos, como
prisioneros. Mientras realizamos con la mayor perfección posible, dentro de
nuestras equivocaciones y limitaciones, las tareas propias de nuestra condición y de
nuestro oficio, el alma ansía escaparse. Se va hacia Dios, como el hierro atraído por
la fuerza del imán. Se comienza a amar a Jesús, de forma más eficaz, con un dulce
sobresalto».
«Hojita por hojita, palabra por palabrita…»
Es cosa hacedera, de pequeños aunque constantes esfuerzos por recordar siempre
que somos -no sólo «estamos»- contemplados por Dios, con amor inmenso, con
ternura infinita, a todas horas, también cuando la cotidiana fatiga ha clausurado
nuestros ojos y apagado la luz de la mente. No es preciso soñar con ángeles; basta
que nos durmamos sabiéndonos en los brazos de nuestro Padre Dios, bajo la
mirada de Nuestra Madre del Cielo, y también al encanto de los ángeles y santos
del paraíso. Qué bien se duerme entonces; o qué bien no se duerme, si Dios lo
quiere. En cualquier caso, son horas de profunda oración, que preparan las de la
entera jornada siguiente.


Intercambio de «contemplaciones»
Así se establece entre el alma y Dios un rico intercambio de contemplaciones. Le
confiamos nuestras alegrías y nuestras penas, nuestras ilusiones y afanes; nuestras
pequeñas aventuras diarias. La lucha -deportiva, alegre, apasionante- por convertir
la jornada en oración habrá de durar años, tal vez. Pero, al fin «sobran las
palabras, porque la lengua no logra expresarse; ya el entendimiento se aquieta. No
se discurre, ¡se mira! Y el alma rompe otra vez a cantar con cantar nuevo, porque
se siente y se sabe también mirada amorosamente por Dios, a todas horas» (11).
Es lo que a San José le acontecía con intensidad única. Sus manos trabajaban la
madera y el hierro, pero en su corazón se hallaban siempre nítidas las imágenes de
Jesús y de María, puntos focales de toda su intensa actividad. Y esa unidad de vida,
esa coherencia e íntima compenetración de fe, amor y conducta -trabajo y oración-
- eran consecuencia, quizá inadvertida en lo reflejo, del misterio que se cumplió en
su hogar llenándolo de Luz.


La gran verdad
Esta es la gran verdad que llena de gozo la existencia de los hijos de Dios: Dios es
Padre, Dios es Amor y, con su Amor, a todas las criaturas envuelve, y
Ama tanto estar con ellas
Que está muy más dentro en ellas,
Que ellas mismas sin quererle (12)
Vale la pena esforzar la memoria para recordar siempre la amorosa morada de la
Trinidad en el alma, porque «el hombre, mientras se mantiene en presencia de
Dios, se encuentra lleno de luz; si se ausenta de Él, de inmediato se entenebrece»
(13). Es lo que le pasó a Simón. Pensó que el Maestro se hallaba tan ocupado en lo
que sufría, que no tenía ojos ni tiempo para advertir sus cobardes negaciones.
Aquella misma noche tristísima descendió por tres veces al oscuro abismo de la
traición. Hasta que el Señor «se volvió y miró a Pedro» (14). ¡No estaba tan
ocupado como era de suponer! Y la mirada de Jesús encendió de nuevo las luces
que el olvido había apagado en el alma de Simón. Ascendió de nuevo a la altura de
su condición de apóstol. Salió fuera y lloró con abundancia su triple pecado. No
volvería a suceder.La soledad es el gran riesgo, más aún, es la seguridad de vivir bajo mínimos, por
debajo de la altura de la misión divina que cada quien ha de cumplir en la tierra. El
hombre solo, rigurosamente solo, es la tristeza misma; y la tristeza es la mayor
aliada del adversario.
Pero el hijo de Dios nunca está solo:
No le llames soledad
a este andar con Dios en todo.
Llámale más bien
un modo de inmensidad
(15).
Es estar a un tiempo en el Cielo y en la tierra, con Dios Padre, con Dios Hijo, con
Dios Espíritu Santo, con la Madre de Dios y Madre nuestra, con San José. ¡Qué
grandes amigos, que jamás traicionan! Siempre acompañados, contemplados por la
Trinidad del Cielo y por la Trinidad de la tierra.
«Trato de llegar a la Trinidad del Cielo por esa otra trinidad de la tierra –dice san
Josemaría-: Jesús, María y José. Están como más asequibles. Jesús, que
es perfectus Deus y perfectus Homo. María, que es una mujer, la más pura
criatura, la más grande: más que Ella, sólo Dios. Y José, que está inmediato a
María: limpio, varonil, prudente, entero. ¡Oh, Dios mío! ¡Qué modelos! Sólo con
mirar, entran ganas de morirse de pena: porque, Señor, me he portado tan mal...
No he sabido acomodarme a las circunstancias, divinizarme. Y tú me dabas los
medios: y me los das, y me los seguirás dando..., porque a lo divino hemos de vivir
humanamente en la tierra. / San José, que no te puedo separar de Jesús y de
María, San José, por el que he tenido siempre devoción pero comprendo que debo
amarte cada día más y proclamarlo a los cuatro vientos (...) San José, nuestro
Padre y Señor, intercede por nosotros» (16).
La Iglesia es la extensión de la Sagrada Familia de Nazaret, que le canta a José:
José justísimo,
José castísimo,
José prudentísimo,
José fortísimo,
José obedientísimo,
José fidelísimo,
Espejo de paciencia,
Amador de la pobreza,
Ejemplo de los que trabajan,
Ennoblecedor del vivir en familia,
Custodio de las vírgenes,
Terror de los demonios,
Protector de la Santa Iglesia...
¡Ruega por nosotros! (17)
NOTAS
1. Cfr. Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Redemptoris Custos, 15-VIII-1989. Ed.
Palabra, Folletos MC, n. 499, nn. 1 y ss.
2. Mt. 1, 16.
3. San Agustín, citado por J. ESCRIVA DE BALAGUER, en la Homilía titulada En el taller de
José, de 19-III-1963, publicada en Es Cristo que pasa, n. 55.
4. Sal 32,15.5. Himno Te loseph.
6. Antigua oración que fue muy indulgenciada. Lleva el imprimatur «Toleti, die 14º Aprilis
1965. Henricus Card. Archiep. Toletanus».
7. San Josemaría Escrivá, Forja 553.
8. Lc 18,1; cfr. Eccli 18,22; 1 Tes 5,17.
9. 1 Tes 5, 9-11.
10. Liturgia de las Horas, Himno de Completas.
11. San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, n. 307.
12. Juana de Fuentes, Perú, siglo XVI.
13. San Agustín, In VIII super Genesis, XII, 26.
14. Lc 22, 61.
15. Versos de José María Pemán.
16. San J. Escrivá, citado por S. BERNAL, Apuntes sobre la vida del Fundador del Opus
Dei, Ed. Rialp, 6ª ed., Madrid, 1980, p. 360.
17. Letanías de San José.


Fuente:Antonio Orozco
Arvo.net (actualización) 19.03.2011
Fuente: Escritos Arvo

(AGRADEZCO AL SR. ARCO Y A ESCRITOS ARVO ESTE MAGNÍFICO ARTICULO/ORACIÓN Y ALABANZA A  SAN JOSÉ)

viernes, 16 de marzo de 2012

MISERERE. SALMO 50.51

Misericordia, Señor, perdonamé
                                                                               



Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío,
y cantará mi lengua tu justicia.Señor me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona : Contra ti, contra ti solo pequé, Señor, ten misericordia 
de mí.

viernes, 9 de marzo de 2012

MISTERIOS DOLOROSOS-CONTINUAMOS EL REZO DEL SANTO ROSARIO

Hoy, como continuación del rezo del Santo Rosario diario, corresponden a diferencia del pasado día, los Misterios Dolorosos, Cinco Misterios que reflejan la realidad de la Pasión del Señor:


-Pimer Misterio La Oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní
-Segundo Misterio La Flagelación del Señor
-Tercer Misterio  La Coronación de Espinas
-Cuarto Misterio Jesús hacia el Calvario con la Cruz a cuestas
-Quinto Misterio Jesús Muere en la Cruz


Impresionante recorrido con estos Misterios de la mano de Virgen, del sublime sufrimiento de Nuestro Señor, que junto con el rezo del Via Crucis en el día de hoy, viernes, nos sitúa en el dolor desde el Calvario hasta el Triunfo de la Cruz.
La Iglesia nos proporciona estos medios Históricos para acercarnos más al sufrimiento de Jesús y en este año, en el Mensaje de Cuaresma, el Santo Padre Benedicto XVI, nos recuerda la Caridad, Caridad de unos con otros y nos invita al cuidado no solo material de nuestros hermanos, sino que recuerda la Corrección Fraterna  como instrumento del Cuidado Espiritual, insistiendo en la eficacia de la misma.


Recemos hoy el 2º Misterio Doloroso: La Flagelación del Señor




-Meditemos la escena de  este Misterio.
-Personalmente, el dolor que supone este castigo inmerecido, me lleva a agradecer a Dios los sufrimientos que padece en silencio, y que por mis pecados le he infligido y también la necesidad de perdonar a todos los participantes en este cruel momento.


-Padrenuestro
-Diez Avemarías
-Gloria


Ave María Purísima
-Sin Pecado Concebida


María Madre de Gracia,Madre de Misericordia
-Defiéndenos, Ampáranos, ahora y en la hora de nuestra muerte.Amén


-Oh, Jesús mío¡ Perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente las más necesitadas de Tu Divina Misericordia.




+ En el día de hoy se rezan , los Cinco Misterio Dolorosos.Hoy centro el post en el Segundo Misterio e invito a la meditacion y rezo de los demás, con la Letanías y oraciones finales para completar el Santo Rosario.


Recemos



sábado, 3 de marzo de 2012

COMIENZO A REZAR EL SANTO ROSARIO


                                                                    

"Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, libranos señor, Dios nuestro,en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo, Amen"


(Para persignarse se emplea la mano derecha. Se coloca el índice doblado detrás del pulgar, para formar una cruz. Y los tres dedos restantes se dejan extendidos y juntos. Algunos liturgistas dicen que ponerlos en esta posición nos ayuda a tener presente a la Santísima Trinidad al persignarnos.

Entonces con los dedos en cruz, se trazan tres cruces pequeñas, dibujándolas. Se traza una cruz sobre la frente, otra sobre los labios y otra sobre el pecho.
Diciendo para sí: 'por la señal de la Santa Cruz' (al trazar la cruz sobre la frente), 'de nuestros enemigos' (al trazarla sobre los labios), 'líbranos Señor, Dios nuestro' (al trazarla sobre el pecho).

Después de eso, se dejan los dedos extendidos y unidos entre sí, y se traza una gran cruz que va de la frente al pecho y del hombro izquierdo al hombro derecho. Algunas personas suelen terminar este rito colocando nuevamente el dedo índice y pulgar en forma de cruz y besándola.

Al trazar esta gran cruz se dice: 'En el nombre del Padre' (al tocarse la frente), 'del Hijo' (al tocarse el pecho), 'y del Espíritu Santo' (al tocarse el hombro izquierdo y después el derecho), 'Amén' (al besar la cruz hecha con los dedos índice y pulgar).)




Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre Verdadero...


Abre Señor, mis labios
-Y mi boca proclamará tu alabanza.


Ven,Señor , en mi ayuda.
-Apresúrate a socorrerme.


Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
-Como era en el principio,ahora y siempre, por los siglos de los siglos.Amén.




En el día de hoy, sábado, meditamos los Misterios Gozosos

1º Misterio: La Encarnación del Hijo de Dios
                                                                                                        


Ofrezco este Misterio  por unas personas concretas. Me comprometí ante el Señor a rezar por ellas durante todos los primeros misterios que rezase en cada Santo Rosario


Cada día  la petición que realizo, suele ser distinta y motivada, por la situación, lugar, grupo...etc




Padrenuestro
Diez Avemarías
Gloria


Ave María Purísima
-Sin pecado Concebida


María Madre de Gracia, Madre de Misericordia, defiendenos, ampáranos, ahora y  en la hora de nuestra muerte.Amén.


Oh, Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del Infierno, lleva a todas las Almas al Cielo, especialmente las más necesitadas de tu Divina Misericordia.






A continuación rezo el 2º Misterio, del que  intentaré participaros otro día. Y así hasta el final.

jueves, 1 de marzo de 2012

El Sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación

En la web de la Diócesis de Málaga (España), encuentro hoy un apropiado artículo para este Tiempo Litúrgico, la Cuaresma, en el que nos invitan a recibir este Sacramento de la Reconciliación, ante los pecados cometidos, ofreciendo una Catequesis clara y sencilla. 

Resulta interesante, y para que no haya lugar a duda doctrinal, cómo nos guían desde el principio, para tener conocimiento de los posibles pecados, enumerando los Mandamientos de la Ley de Dios, y lo que define una Confesión válida, a través de diferentes preguntas que explican con sus respuestas, posibles dudas.  

Leamos con devoción este artículo, que nos propone la meditación de nuestra situación personal, frente al Dios de                                                                                                                                                                                                                         Misericordia Infinita.



La confesión

La cuaresma es un tiempo propicio para «dejarse reconciliar con Dios». Con cierta frecuencia, en este tiempo santo, se realizan preguntas sobre el sacramento de la reconciliación. Ofrecemos una serie de cuestiones y respuestas que podrán impulsar el acceso a la práctica habitual del sacramento del perdón y clarificar su práctica.
.
1.   ¿Cuáles son los Mandamientos de la ley de Dios?
1º Amarás a Dios sobre todas las cosas.
2º No tomarás el nombre de Dios en vano.
3º Santificarás las fiestas.
4º Honrarás a tu padre y a tu madre.
5º No matarás.
6º No cometerás actos impuros.
7º No robarás.
8º No dirás falso testimonio ni mentirás.
9º No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
10º No codiciarás los bienes ajenos.
2.  ¿Qué es el sacramento de la reconciliación?
El sacramento que nos perdona los pecados cometidos después del bautismo.
3. ¿Qué es necesario para haber cometido pecado?
Que de forma libre, consciente y voluntaria hayas trasgredido la ley de Dios, no vivido las bienaventuranzas y el mandamiento del amor a Dios y al prójimo.
4. ¿Cuál es el valor pedagógico del sacramento de la reconciliación para los penitentes?
El valor depende ante todo de la acción de la gracia de Dios y de los efectos objetivos del sacramento en el cristiano. La confesión es uno de los momentos en que la libertad personal y la conciencia de sí mismo están llamadas a expresarse de modo particularmente evidente.
5. ¿Qué es necesario para hacer una buena confesión?
Examen  de  Conciencia
1º Examen de conciencia.
2º Dolor de los pecados.
3º Propósito de enmienda.
4º Decir los pecados al confesor.
5º Cumplir la penitencia.
6. ¿Para qué sirve el examen de conciencia?
El examen de conciencia tiene un valor pedagógico importante: educa a mirar con sinceridad la propia existencia, a confrontarla con la verdad del Evangelio y a valorarla con parámetros no sólo humanos, sino también tomados de la revelación divina. La confrontación con los mandamientos, con las bienaventuranzas (cfr. Lc 6 20-26 y Mt 5, 1-11)  y, sobre todo, con el mandamiento del amor, constituye la primera gran «escuela penitencial».  Supone recordar los pecados cometidos desde la última confesión bien hecha.
7. ¿Qué es el dolor de los pecados?
   Es un sentimiento de dolor o pena al haber ofendido a Dios.
8. ¿Qué ocurre si no tengo dolor de los pecados, si mi contrición es imperfecta?
El dolor por el pecado cometido suele estar estrechamente unido al amor que tenemos a Dios y la valoración que hacemos del camino que propone el Evangelio.  Por tanto, la contrición imperfecta, aunque sea válida para confesar, suele ser una alerta que nos ayudará a revisar la calidad de nuestra fe y de nuestro seguimiento a Jesús. 
9.  ¿Qué es propósito de la enmienda?
El propósito de la enmienda es una firme resolución de no volver a pecar y de evitar todo lo que pueda ser ocasión de cometer pecados.
10.  ¿Qué pecados debemos confesar?
Confesando
Debemos confesar todos los pecados mortales no confesados anteriormente. Conviene decir también los pecados veniales. Es una muestra de sensibilidad espiritual y de deseo sincero de ser mejores cristianos.  La confesión íntegra de los pecados educa  en la humildad, en el reconocimiento de su propia fragilidad y, a la vez, en la conciencia de la necesidad del perdón de Dios y en la confianza en que la gracia divina puede transformar la vida.
11.  ¿Qué ocurre si sé que lo que he hecho la Iglesia Católica lo entiende como pecado pero yo no?
Es recomendable profundizar en las razones de ambos.  Para hacer un ejercicio honesto de discernimiento entre la dimensión objetiva y subjetiva del pecado. Es decir, entre lo que es y lo que yo creo.
12.  ¿Por  qué tengo que contar mis pecados a un sacerdote?
Porque es mediador entre Dios y el hombre.  Porque puede iluminar tu situación con sus consejos. Porque es muy sano desde el punto de vista sicológico verbalizar nuestros pecados y dudas. Porque supone un ejercicio de humildad y porque al contar nuestros pecados aclaramos también nuestra mente.  En nuestro tiempo, caracterizado por el ruido, por la distracción y por la soledad, el coloquio del penitente con el confesor puede representar una de las pocas ocasiones, por no decir la única, para ser escuchados de verdad y en profundidad.
13.  ¿Cuáles son los efectos de una buena confesión?
Que se te perdonan los pecados.  Recibes la gracia de Dios y con la gracia sacramental tienes suficiente fuerza para no volver a pecar.
14.  ¿Con qué frecuencia debo confesar?
Cada vez que se necesite.  Es recomendable no dejar pasar demasiado tiempo.  Ayuda a crecer como creyente.  Siempre que se ha cometido un pecado mortal es necesario confesarse antes de comulgar.
15.  ¿Qué son los pecados veniales?
Aquellos que suponen una transgresión a la ley de Dios aunque su gravedad no es importante.  Es recomendable confesarlos porque nos ayudan a crecer en sensibilidad espiritual.  Suponen “una vuelta de tuerca” a la hora de afinar nuestra fidelidad al plan de Dios.
15. ¿Qué ocurre si se omite, voluntariamente, un pecado grave en la confesión?
Que no es válida la confesión. Habría que repetirla.
16.  ¿Qué ocurre si se olvida la confesión de un pecado grave?
Si se olvida la confesión de un pecado mortal, la confesión vale, pero el pecado olvidado debe manifestarse en la próxima confesión.
17.  ¿Sirven de algo los consejos de alguien que no vive lo que el penitente?
Probablemente sí. La escucha de las recomendaciones y  consejos del confesor es importante para el juicio sobre los actos, para el camino espiritual y para la curación interior del penitente.  La experiencia de acompañamiento a decenas de personas por parte del sacerdote suele ser muy válida a la hora de aconsejar correctamente.

18.  ¿Qué es cumplir la penitencia?           
Rezar las oraciones y hacer las buenas obras que manda el sacerdote.   Es necesario para que la confesión sea válida.
19.  ¿Me ayuda realmente la confesión a ser mejor cristiano si luego existe la posibilidad real de volver a pecar?
Sí. Con frecuencia nos encontramos ante auténticos dramas existenciales y espirituales, que no hallan respuesta en las palabras de los hombres, pero que son abrazados y asumidos por el amor divino, que perdona y transforma realmente.
21.  ¿Qué es el secreto de confesión?
El secreto de confesión es el silencio absoluto que el sacerdote está obligado a guardar sobre los pecados escuchados en la confesión.

Fuente: www.diocesismalaga.es