SAN AGUSTIN

¿Cómo aprender Humildad? ¡Sólo con humillaciones!
(Beata Teresa de Calcuta)

...Llenaos primero vosotros mismos; sólo así podréis dar a los demás. (San Agustín)

Dios no pretende de mí que tenga éxito. Sólo me exige que le sea fiel.
(Beata Teresa de Calcuta)

GOTA

... lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota.
(Beata Teresa de Calcuta)

Contento, Señor, Contento (San Alberto Hurtado)

...y ESO ES LA SANTIDAD, DEJAR QUE EL SEÑOR ESCRIBA NUESTRA HISTORIA... (Papa Francisco)

«No ser, no querer ser; pisotear el yo, enterrarlo si posible fuera...».
(Santa Ángela de la Cruz)

Reconoce cristiano, tu dignidad, que el Hijo de Dios se vino del Cielo, por salvar tu alma. (San León Magno)

domingo, 2 de agosto de 2015

LETANÍAS DE LA HUMILDAD

LETANÍAS DE LA HUMILDAD





Letanías de la humildad
Cardenal Merry del Val (Secretario de San Pío X)


¡Oh, Jesús, manso y humilde de corazón! Óyeme.

Del deseo de ser estimado… Líbrame, Señor.
Del deseo de ser amado…
Del deseo de ser respetado…
Del deseo de ser alabado…
Del deseo de ser preferido a los otros…
Del deseo de ser consultado…
 Del deseo de ser aprobado…
Del deseo de ser honrado...
Del temor de ser humillado…
Del temor de ser despreciado…
Del temor de ser reprendido...
Del temor de rechazado…
Del temor de ser calumniado…
Del temor de ser olvidado…
Del temor de caer en ridículo…
Del temor de ser injuriado…
Del temor de ser sospechado…

Jesús, dame la gracia de desear…
- Que los demás sean más amados que yo,
 - que los demás sean más estimados que yo,
 - que los demás se engrandezcan en la opinión del mundo y yo disminuya,
 - que los demás sean escogidos y yo no,
- que los otros sean ensalzados y yo despreciado,
- que los otros puedan serme preferidos en todo,
- que otros sean empleados en cargos y a mí se juzgue inútil
- que los otros sean más santos que yo, con tal que yo sea lo más santo que pueda ser.

Concédeme, Jesús:
 - El conocimiento y el amor de mi nada,
 - el perpetuo recuerdo de mis pecados,
 - la persuasión de mi mezquindad,
- el aborrecimiento de toda vanidad,
 - la pura intención de servir a Dios,
- la perfecta sumisión a la voluntad del Padre,
- el verdadero espíritu de compunción,
- la decidida obediencia de mis superiores,
 - el odio santo a toda envida y celo,
 - la prontitud en el perdón de las ofensas,
 - la prudencia en el callar los asuntos ajenos,
- la paz y la caridad con todos,
- el ardiente anhelo de desprecios y humillaciones,
- el ansia de ser tratado como Tú y la gracia de saber aceptarlo santamente.
María, Reina, Madre y Maestra de los humildes… Ruega por mí.
San José, protector y modelo del los humildes…Ruega por mí
San Miguel Arcángel, primero en abatir a los soberbios…Ruega por mí
Santos todos, santificados por el espíritu de humildad… Rogad por mí.


Oración: Señor Jesús, que siendo Dios te humillaste hasta la muerte y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio, concédenos la gracia de imitar tu ejemplo para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el cielo. Amén.

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