«Si no se lucha seremos derrotados»:el Papa Francisco propone la oracióna San Miguel Arcángel | ||||||||||||||||||||||||||
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El Papa en la homilía de este lunes 29 de septiembre en la residencia Santa Marta explicó que Satanás presenta las cosas como si fueran buenas, pero su intención es destruir al hombre, quizá con motivaciones “humanísticas”; los ángeles luchan contra el diablo y nos defienden. Lo afirmó el Papa en la Casa Santa Marta en la homilía de este lunes, el día en que la Iglesia celebra la fiesta de los santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.
El Papa señaló que las lecturas del día nos presentan imágenes muy fuertes: la visión de la gloria de Dios narrada por el profeta Daniel con el Hijo del Hombre, Jesucristo, frente al Padre; la lucha del arcángel Miguel y sus
ángeles contra “el gran dragón, la serpiente antigua, aquel que es llamado diablo”, y “seduce a toda la tierra” pero es derrotado, como afirma el Apocalipsis; y el Evangelio en que Jesús dice a Natanael: “Veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y descender sobre el Hijo del Hombre”.
El Papa Francisco habló de la lucha entre el demonio y Dios:
“Esta lucha sucede después de que Satanás busca destruir a la mujer que está por parir al hijo”, explicó.
“Satanás siempre busca destruir al hombre: a aquel hombre que
Daniel veía ahí, en la gloria, y que Jesús decía a Natanael que habría de venir en la gloria”, continuó.
“Desde el principio la Biblia nos habla de esto: de aquella seducción para
destruir, de Satanás, quizá por envidia –dijo el Papa-. Nosotros leemos en el Salmo 8: “Tú has hecho al hombre superior a los ángeles”, y esa inteligencia tan grande del ángel no podía llevar a cuestas esta humillación, que una criatura inferior hubiera sido hecho superior; y buscaba destruirlo”.
Satanás, por lo tanto, busca destruir a la humanidad, a todos nosotros:
“Muchos proyectos, excepto los mismos pecadores, pero muchos, muchos proyectos de deshumanización del hombre, son obra de él, simplemente porque odia al hombre”, aseguró Francisco.
“Es astuto: lo dice la primera página del Génesis; es astuto –advirtió el Papa-.
Presenta las cosas como si fueran buenas. Pero su intención es la destrucción. Y los ángeles nos defienden. Defienden al hombre y defienden al Hombre-Dios, al Hombre superior, Jesucristo que es la perfección de la humanidad, el más perfecto”.
“Por eso la Iglesia honra a los ángeles, porque son aquellos que estarán
en la gloria de Dios – están en la gloria de Dios – porque defienden el gran misterio escondido de Dios, es decir, que el Verbo se hizo carne”, destacó.
“La tarea del pueblo de Dios – afirmó el Papa – es custodiar en sí al hombre:
al hombre Jesús” porque “es el hombre que da vida a todos los hombres”.
En cambio, en sus proyectos de destrucción, Satanás inventa “explicaciones
humanísticas que van en contra del hombre, en contra de la humanidad y en contra de Dios”, añadió el Papa.
“La lucha es una realidad cotidiana, en la vida cristiana: en nuestro corazón,
en nuestra vida, en nuestra familia, en nuestro pueblo, en nuestras iglesias… Si no se lucha, seremos derrotados”, constató.
“Pero el Señor ha dado este trabajo principalmente a los ángeles:
de luchar y vencer –prosiguió-. Y el canto final del Apocalipsis, después de esta lucha, es muy bello: ‘Ahora se ha cumplido la salvación, la fuerza y el Reino de nuestro Dios y el poder de su Cristo, porque fue precipitado el acusador de nuestros hermanos, aquel que los acusaba frente a nuestro Dios día y noche’”.
El Papa, finalmente, invitó a orar a los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael y
a “rezar esa oración antigua pero muy hermosa, al arcángel Miguel, para que continúe luchando para defender el misterio más grande de la humanidad: que el Verbo se hizo Hombre, murió y resucitó. Este es nuestro tesoro. Que él continúe luchando para custodiarlo”. ![]()
La oración clásica al arcángel San Miguel dice:
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y las asechanzas del enemigo. Reprímelo Dios, te pedimos humildemente, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno a Satanás y a otros espíritus malignos, que andan por el mundo para la perdición de las almas. Amen |
Este es el blog de Miguel Martínez Galindo, Laico Misionero de la Caridad de la Beata Teresa de Calcuta,Grupo de Málaga, que quiere aprovechar el momento presente para Crecer en Humildad, que no es otra cosa que la Auténtica Verdad Recemos, sirviendo a los demás, para llegar a esa Verdad:Dios Nuestro Padre y Señor..
SAN AGUSTIN
¿Cómo aprender Humildad? ¡Sólo con humillaciones!
(Beata Teresa de Calcuta)
Dios no pretende de mí que tenga éxito. Sólo me exige que le sea fiel.
(Beata Teresa de Calcuta)
GOTA
... lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota.
(Beata Teresa de Calcuta)
Contento, Señor, Contento (San Alberto Hurtado)
...y ESO ES LA SANTIDAD, DEJAR QUE EL SEÑOR ESCRIBA NUESTRA HISTORIA... (Papa Francisco)
«No ser, no querer ser; pisotear el yo, enterrarlo si posible fuera...».
(Santa Ángela de la Cruz)
Reconoce cristiano, tu dignidad, que el Hijo de Dios se vino del Cielo, por salvar tu alma. (San León Magno)
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martes, 30 de septiembre de 2014
PAPA FRANCISCO: OREMOS A SAN MIGUEL
lunes, 29 de septiembre de 2014
SAN MIGUEL SAN GABRIEL SAN RAFAEL , ARCÁNGELES.
Miguel, Gabriel, Rafael,
los espíritus señeros
y arcángeles mensajeros
de Dios, que estáis junto a él.
A vuestro lado se siente
alas de fiel protección,
incienso de la oración
y el corazón obediente.
«¿Quién como Dios?» es la enseña,
es el grito de Miguel,
y el orgullo de Luzbel
al abismo se despeña.
Gabriel trae la embajada
divina, y le lleva al Padre
el «sí» de la Virgen Madre,
del Sol de Cristo alborada.
Por la ruta verdadera
Rafael nos encamina
y nos da la medicina
que cura nuestra ceguera.
Dios que nos diste a los ángeles
por guías y mensajeros,
danos el ser compañeros
del cielo de tus arcángeles. Amén.
los espíritus señeros
y arcángeles mensajeros
de Dios, que estáis junto a él.
A vuestro lado se siente
alas de fiel protección,
incienso de la oración
y el corazón obediente.
«¿Quién como Dios?» es la enseña,
es el grito de Miguel,
y el orgullo de Luzbel
al abismo se despeña.
Gabriel trae la embajada
divina, y le lleva al Padre
el «sí» de la Virgen Madre,
del Sol de Cristo alborada.
Por la ruta verdadera
Rafael nos encamina
y nos da la medicina
que cura nuestra ceguera.
Dios que nos diste a los ángeles
por guías y mensajeros,
danos el ser compañeros
del cielo de tus arcángeles. Amén.
Nos atrajo la santidad de un sacerdote
Nos atrajo la santidad de un sacerdote | ||||||
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Estuve en la Beatificación de Álvaro del Portillo. El número de asistentes desbordó todas las previsiones. Y yo reflexioné sobre lo que estaba viendo, y viviendo, y me pregunté: -¿Que nos ha traído aquí a todos? No, desde luego, un impulso fanático. Tampoco una demostración de fuerza. No merece la pena tanto entusiasmo y esfuerzo si nos movieran esas razones fútiles. Lo que realmente movía nuestro corazón, y lo llenaba de entusiasmo, era una realidad irrefutable: la santidad de un sacerdote.
Álvaro del Portillo fue eso: un sacerdote santo, que buscó y encontró a Dios en el camino de su vida guiado por la fe y el amor. El renunció a muchos posibles amores por el Amor. Su vida, su personalidad de Ingeniero de Caminos, la entregó a Dios cuando se le cruzó por el camino. Y ya nunca dio marcha atrás. Celebramos estos días su santidad, porque es para celebrarla.
El Papa Francisco, en la carta que envió con motivo de este acto, dice:
Querido hermano:
La beatificación del siervo de Dios Álvaro del Portillo, colaborador fiel y primer sucesor de san Josemaría Escrivá al frente del Opus Dei, representa un momento de especial alegría para todos los fieles de esa Prelatura, así como también para ti, que durante tanto tiempo fuiste testigo de su amor a Dios y a los demás, de su fidelidad a la Iglesia y a su vocación. También yo deseo unirme a vuestra alegría y dar gracias a Dios que embellece el rostro de la Iglesia con la santidad de sus hijos… Me gusta recordar la jaculatoria que el siervo de Dios solía repetir con frecuencia, especialmente en las celebraciones y aniversarios personales: « ¡gracias, perdón, ayúdame más!». Son palabras que nos acercan a la realidad de su vida interior y su trato con el Señor, y que pueden ayudarnos también a nosotros a dar un nuevo impulso a nuestra propia vida cristiana. En primer lugar, gracias. Es la reacción inmediata y espontánea que siente el alma frente a la bondad de Dios. No puede ser de otra manera. Él siempre nos precede. Por mucho que nos esforcemos, su amor siempre llega antes, nos toca y acaricia primero, nos primerea. Álvaro del Portillo era consciente de los muchos dones que Dios le había concedido, y daba gracias a Dios por esa manifestación de amor paterno. … Especialmente destacado era su amor a la Iglesia, esposa de Cristo, a la que sirvió con un corazón despojado de interés mundano, lejos de la discordia, acogedor con todos y buscando siempre lo positivo en los demás, lo que une, lo que construye. Nunca una queja o crítica, ni siquiera en momentos especialmente difíciles, sino que, como había aprendido de san Josemaría, respondía siempre con la oración, el perdón, la comprensión, la caridad sincera. Perdón. A menudo confesaba que se veía delante de Dios con las manos vacías, incapaz de responder a tanta generosidad. Pero la confesión de la pobreza humana no es fruto de la desesperanza, sino de un confiado abandono en Dios que es Padre. Es abrirse a su misericordia, a su amor capaz de regenerar nuestra vida. .. Álvaro sabía de la necesidad que tenemos de la misericordia divina y dedicó muchas energías personales para animar a las personas que trataba a acercarse al sacramento de la confesión, sacramento de la alegría. Qué importante es sentir la ternura del amor de Dios y descubrir que aún hay tiempo para amar… Ayúdame más. Sí, el Señor no nos abandona nunca, siempre está a nuestro lado, camina con nosotros y cada día espera de nosotros un nuevo amor. Su gracia no nos faltará, y con su ayuda podemos llevar su nombre a todo el mundo. En el corazón del nuevo beato latía el afán de llevar la Buena Nueva a todos los corazones. Así recorrió muchos países fomentando proyectos de evangelización, sin reparar en dificultades, movido por su amor a Dios y a los hermanos. Quien está muy metido en Dios sabe estar muy cerca de los hombres… ¡Gracias, perdón, ayúdame! En estas palabras se expresa la tensión de una existencia centrada en Dios. De alguien que ha sido tocado por el Amor más grande y vive totalmente de ese amor. De alguien que, aun experimentando sus flaquezas y límites humanos, confía en la misericordia del Señor y quiere que todos los hombres, sus hermanos, la experimenten también. Querido hermano, el beato Álvaro del Portillo nos envía un mensaje muy claro, nos dice que nos fiemos del Señor, que él es nuestro hermano, nuestro amigo que nunca nos defrauda y que siempre está a nuestro lado. Nos anima a no tener miedo de ir a contracorriente y de sufrir por anunciar el Evangelio. Nos enseña además que en la sencillez y cotidianidad de nuestra vida podemos encontrar un camino seguro de santidad… Que Jesús los bendiga y que la Virgen Santa los cuide. Fraternalmente, Franciscus
Palabras para agradecer, y sobre todo para meditar. Como una gran familia nos reunimos en torno a Jesucristo, A la Virgen María y al Beato Álvaro del Portillo. Y como una gran familia seguimos trabajando humildemente por el Reino de Dios.
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domingo, 28 de septiembre de 2014
BEATO ALVARO DEL PORTILLO. RUEGA POR NOSOTROS.
Ayer 27 de Septiembre el Siervo de Dios, Álvaro del Portillo fue Beatificado, presidiendo la ceremonia el Cardenal Angelo Amato.
Hoy 28 de Septiembre se ha celebrado la Santa Misa de Acción de Gracias.
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jueves, 25 de septiembre de 2014
MADRE TERESA: LECCIÓN DE PERDÓN EN ALBANIA
La lección sobre el perdón que la Madre Teresa dejó
en Albania

ROMA, 22 Sep. 14 / 09:02 pm (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Francisco visitó el domingo 21 de septiembre Albania, la tierra que vio nacer a la Madre Teresa de Calcuta. La beata perdonó al dictador comunista que no le permitió entrar en el país para despedirse de su madre en sus últimos días de vida.
Mons. Segundo Tejado Muñoz, subsecretario del Pontificio Consejo Cor Unum, quien llegó a conocer a Madre Teresa, describió a ACI Prensa el conmovedor gesto de la fundadora de las Misioneras de la Caridad.
La Madre Teresa nació en 1910 en la antigua Skopie, una ciudad que entonces pertenecía a Albania y que hoy pertenece a Macedonia. Su padre murió, y su madre y su hermana se mudaron a Tirana, donde murieron y fueron sepultadas.
En el país se instauró una dictadura comunista que duró por 50 años, y a partir de 1967 prohibió por Constitución todo tipo de manifestación religiosa. Muchos religiosos fueron fusilados, otros internados en campos de concentración y de trabajos forzados, otros encarcelados y a otros, como a la Madre Teresa, no le dejaron nunca regresar a su país.
“Madre Teresa nunca logró un permiso de Albania para ir a visitar a su madre, ni siquiera cuando murió. Apenas se abrió la frontera, lo primero que hizo fue ir a llevar un ramo de flores a la tumba de su madre y su hermana en el cementerio municipal de Tirana. Pero antes fue a la tumba del dictador Enver Oxha, quien también estaba enterrado allí. Depositó las flores ante los restos del dictador e hizo una oración”, afirmó Mons. Tejado.
“Es una historia que pocos conocen, pero que dice mucho del alma de Madre Teresa, de su corazón, de quién era ella. La Madre Teresa no era una simplemente una filántropa, sino que todo lo que hacía, lo hacía por amor a laIglesia, a Jesucristo, y de ahí nacían estas anécdotas”, subrayó.
Durante más de 45 años Madre Teresa atendió a pobres, enfermos, huérfanos y moribundos de la India, al mismo tiempo que guiaba la expansión de su congregación. Murió en 1997 a los 87 años de edad en Calcuta.
El milagro que requería su beatificación sucedió en 1998, cuando Mónica Besra, una mujer que padecía un tumor maligno en el abdomen sanó de manera inexplicable. Esta madre de cinco hijos, contó que había sido acogida en Roma por las Misioneras de la Caridad tras haber sido desahuciada por los médicos.
El 19 de octubre de 2003 el Papa San Juan Pablo II, gran amigo la proclamó beata desde la Plaza de San Pedro del Vaticano.
martes, 23 de septiembre de 2014
PADRE PIO DE PIETRELCINA
San Pío de Pietralcina, religioso presbítero
Memoria de san Pío de Pietrelcina (Francisco) Forgione, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, que en el convento de San Giovanni Rotondo, en la región italiana de Apulia, se dedicó a la dirección espiritual de los fieles y a la reconciliación de los penitentes, mostrando una atención particular hacia los pobres y necesitados. Terminó en este día su peregrinación terrena, configurándose con Cristo crucificado.
Memoria de san Pío de Pietrelcina (Francisco) Forgione, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, que en el convento de San Giovanni Rotondo, en la región italiana de Apulia, se dedicó a la dirección espiritual de los fieles y a la reconciliación de los penitentes, mostrando una atención particular hacia los pobres y necesitados. Terminó en este día su peregrinación terrena, configurándose con Cristo crucificado.
ORACIÓN
Dios todopoderoso y eterno, que concediste a san Pío, presbítero, la
gracia singular de participar en la cruz de tu Hijo, y por su ministerio
renovaste las maravillas de tu misericordia, concédenos, por su intercesión,
que, compartiendo los sufrimientos de Cristo, lleguemos felizmente a la gloria
de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén (oración litúrgica).
El Padre Pío nació en
Pietralcina, pequeña localidad de la provincia de Benevento, el 25 de mayo de
1887, hijo de Gracio y María Josefa Forgione. En el bautismo recibió el nombre
de Francisco. Desde los primeros años sintió fuertemente la vocación de
consagrarse al Señor y fue favorecido por Dios con celestes visiones. A los
cuatro años, en la iglesia de Santa Ana, se le apareció el Sagrado Corazón de
Jesús, que lo invitó a acercarse al altar. El 6 de enero de 1903 entró como
clérigo en el noviciado del convento de los Hermanos Menores Capuchinos de
Morcone (Benevento) y se distinguió por el espíritu de mortificación y amor a
la Pasión de Jesús, en la cual meditaba asiduamente, derramando copiosas
lágrimas. Ordenado sacerdote en la catedral de Benevento, el 10 de agosto de
1910, ejerció los primeros años de sacerdocio en su pueblo natal, donde
permaneció hasta 1916 por motivos de salud. El 17 de febrero del mismo año
regresó entre sus cohermanos del convento de Santa Ana en Foggia.
El 28 de julio de 1916
subió por primera vez al Gargano, al convento santuario de Santa María de las
Gracias en San Giovanni Rotondo, donde, salvo pocas y breves interrupciones,
debidas sobre todo al servicio militar, al cual fue llamado, permaneció hasta
su muerte, acaecida el 23 de septiembre de 1968. Fue favorecido por el Señor
con carismas especiales: éxtasis, aromas, bilocación, introspección,
transverberación del corazón, etc. El más insigne de ellos fue el de los
estigmas, que recibió de un misterioso “personaje” en la mañana del viernes 20
de septiembre de 1918, mientras oraba ante el Crucifijo del coro en la vieja
iglesita de Santa María de las Gracias. Llevó los estigmas por medio siglo,
hasta su muerte, cuando desaparecieron misteriosamente sin dejar ninguna
cicatriz. El Padre Pío es el primer sacerdote estigmatizado. Durante su vida
atendió únicamente al desempeño de su ministerio sacerdotal, entregado a la
oración, la celebración de la santa Misa, la administración de los sacramentos,
la dirección espiritual, especialmente con la confesión y la correspondencia
epistolar.
Inflamado en el amor a
Dios y las almas, fundó dos grandes obras: una espiritual, los “Grupos de
Oración”, la otra material: “La Casa Sollievo della Sofferenza” (alivio del
sufrimiento), un moderno hospital que funciona sobre todo a favor de los
pobladores del Gargano.
Innumerables gracias y
milagros se atribuyen a su intercesión. Su fama de santidad se difundió en todo
el mundo. Juan Pablo II el 1 de octubre de 1983, hablando a más de veinte mil
miembros de los “Grupos de Oración” del Padre Pío dijo: «La
presencia de ustedes y su compromiso cristiano están indisolublemente ligados a
la personalidad y a la obra del Padre Pío de Pietralcina, el humilde fraile
capuchino que por casi cincuenta años en el convento de San Govanni Rotondo
vivió y realizó su consagración religiosa a Dios, casi exclusivamente en la
continua, prolongada y fervorosa oración y en el ministerio de la
reconciliación, guiando y dirigiendo a millares de fieles que buscaban el
auténtico camino de la perfección y de la santidad cristiana.»
El Padre Pío murió en
septiembre de 1968, y el 20 de febrero de 1971, apenas tres años después de su
muerte, Pablo VI, dirigiéndose a los Superiores de la orden Capuchina, dijo de
él: «¡Mirad qué fama ha tenido, qué clientela mundial ha reunido
en torno a sí! Pero, ¿por qué? ¿Tal vez porque era un filósofo? ¿Porqué era un
sabio? ¿Porqué tenía medios a su disposición? Porque celebraba la Misa con
humildad, confesaba desde la mañana a la noche, y era, es difícil decirlo, un
representante visible de las llagas de Nuestro Señor. Era un hombre de oración
y de sufrimiento».
La fecundidad misteriosa
de su larga vida sacerdotal y de religioso, hijo de San Francisco, continúa
actuando todavía, podremos decir, en un visible crescendo, en especial con los
“Grupos de Oración” y la “Casa Sollievo della Sofferenza”.
Fue beatificado por Juan
Pablo II en 1999, en una multitudinaria ceremonia, y canonizado en julio de
2002.
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Piedras
del edificio eterno
San Pío de Pietrelcina, presbítero
San Pío de Pietrelcina, presbítero
(Edición 1994: II, 87-90, n. 8)
Mediante asiduos golpes de cincel salutífero y
cuidadoso despojo, el divino Artífice busca preparar piedras para construir un
edificio eterno, como nuestra madre, la santa Iglesia Católica, llena de
ternura, canta en el himno del oficio de la dedicación de una iglesia. Y así es
en verdad.
Toda alma destinada a la gloria eterna puede ser
considerada una piedra constituida para levantar un edificio eterno. Al
constructor que busca erigir una edificación le conviene ante todo pulir lo
mejor posible las piedras que va a utilizar en la construcción. Lo consigue con
el martillo y el cincel. Del mismo modo el Padre celeste actúa con las almas
elegidas que, desde toda la eternidad, con suma sabiduría y providencia, han
sido destinadas para la erección de un edificio eterno.
El alma, si quiere reinar con Cristo en la gloria
eterna, ha de ser pulida con golpes de martillo y cincel, que el Artífice
divino usa para preparar las piedras, es decir, las almas elegidas. ¿Cuáles son
estos golpes de martillo y cincel? Hermana mía, las oscuridades, los miedos,
las tentaciones, las tristezas del espíritu y los miedos espirituales, que
tienen un cierto olor a enfermedad, y las molestias del cuerpo.
Dad gracias a la infinita piedad del Padre eterno que,
de esta manera, conduce vuestra alma a la salvación. ¿Por qué no gloriarse de
estas circunstancias benévolas del mejor de todos los padres? Abrid el corazón
al médico celeste de las almas y, llenos de confianza, entregaros a sus
santísimos brazos: como a los elegidos, os conduce a seguir de cerca a Jesús en
el monte Calvario. Con alegría y emoción observo cómo actúa la gracia en
vosotros.
No olvidéis que el Señor ha dispuesto todas las cosas
que arrastran vuestras almas. No tengáis miedo a precipitaros en el mal o en la
afrenta de Dios. Que os baste saber que en toda vuestra vida nunca habéis
ofendido al Señor que, por el contrario, ha sido honrado más y más.
Si este benevolentísimo Esposo de vuestra alma se
oculta, lo hace no porque quiera vengarse de vuestra maldad, tal como pensáis,
sino porque pone a prueba todavía más vuestra fidelidad y constancia y, además,
os cura de algunas enfermedades que no son consideradas tales por los ojos
carnales, es decir, aquellas enfermedades y culpas de las que ni siquiera el
justo está inmune. En efecto, dice la Escritura: «Siete veces cae el justo» (Pr
24, 16).
Creedme que, si no os viera tan afligidos, me
alegraría menos, porque entendería que el Señor os quiere dar menos piedras
preciosas... Expulsad, como tentaciones, las dudas que os asaltan... Expulsad
también las dudas que afectan a vuestra forma de vida, es decir, que no
escucháis los llamamientos divinos y que os resistís a las dulces invitaciones
del Esposo. Todas esas cosas no proceden del buen espíritu sino del malo. Se
trata de diabólicas artes que intentan apartaros de la perfección o, al menos,
entorpecer el camino hacia ella. ¡No abatáis el ánimo!
Cuando Jesús se manifieste, dadle gracias; si se
oculta, dadle gracias: todas las cosas son delicadezas de su amor. Os deseo que
entreguéis el espíritu con Jesús en la cruz: «Todo está cumplido» (Jn 19, 30).
R/. Toda edificación ensamblada en Cristo
Jesús crece para ser templo santo en el Señor.
V/. En el que también vosotros os vais
edificando para ser morada de Dios en el Espíritu.
R/. Para
ser templo santo en el Señor.
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