SAN AGUSTIN

¿Cómo aprender Humildad? ¡Sólo con humillaciones!
(Beata Teresa de Calcuta)

...Llenaos primero vosotros mismos; sólo así podréis dar a los demás. (San Agustín)

Dios no pretende de mí que tenga éxito. Sólo me exige que le sea fiel.
(Beata Teresa de Calcuta)

GOTA

... lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota.
(Beata Teresa de Calcuta)

Contento, Señor, Contento (San Alberto Hurtado)

...y ESO ES LA SANTIDAD, DEJAR QUE EL SEÑOR ESCRIBA NUESTRA HISTORIA... (Papa Francisco)

«No ser, no querer ser; pisotear el yo, enterrarlo si posible fuera...».
(Santa Ángela de la Cruz)

Reconoce cristiano, tu dignidad, que el Hijo de Dios se vino del Cielo, por salvar tu alma. (San León Magno)

lunes, 8 de septiembre de 2014

SER SANTO

«“Seré santo” quiere decir: me despojaré de todo cuanto no es Dios. Despojaré mi corazón y lo vaciaré de toda cosa creada; viviré en la pobreza y en el desprendimiento. Renunciaré a mi voluntad, a mis inclinaciones, a mis sueños y a mis fantasías y me convertiré en un esclavo voluntario de Dios». 

Beata Teresa de Calcuta

BEATA TERESA DE CALCUTA

Beata Teresa de Calcuta





La Beata Teresa de Calcuta, uno de los modelos de vida cristiana que más han cautivado a nuestro tiempo. Una sencilla mujer que despertó la conciencia por los pobres en medio de un mundo centrado en el bienestar y la felicidad personal.
Pocas personas han cautivado más a nuestro tiempo como la Madre Teresa, el sencillo nombre con el que era conocido esta monja albanesa, dedicada al cuidado de los pobres y enfermos. La Madre Teresa no era la única religiosa que se dedicaba a esta tarea, de hecho, miles de hombres y mujeres alrededor del mundo trabajan incansablemente para servir a los pobres, gran parte de ellos por amor a Cristo Nuestro Señor, pero fue esta mujer pequeñita la que llamó la atención de una generación, convirtiéndose en una celebridad de nuestro tiempo. ¿Qué fue lo que hizo que la labor de la Madre Teresa alcanzase tanta difusión? ¿Porqué esta sencilla mujer hizo que la gente se conmoviera tanto? ¿Qué era lo que la inspiraba? ¿Qué hizo que miles de mujeres jóvenes quisieran imitar su ejemplo?
PRIMEROS AÑOS
madre teresa de calcuta joven
La beata Teresa de Calcuta tuvo muchos nombres antes de convertirse en la Madre Teresa. El primero de ellos fue Agnes Gonxha Bojaxhiu, nombre con el que fue bautizada esta pequeña niña nacida en Macedonia. Su familia era una de tantas de origen albanés asentadas en el entonces Imperio Otomano, provenientes de Kosovo. Agnes nació en 1910, como menor de los hijos de Nikollë y Dranafile Bojaxhiu. La familia gozaba de una buena posición social, y su padre se dedicaba a la política. La repentina muerte del padre fue un duro golpe a la familia. La pequeña Agnes tenía tan solo ocho años, pero desde ese momento, su madre Dranafile se aferró fuertemente a Dios, actitud que intentaría transmitir a todos sus hijos.
A sus doce años, Agnes estaba fascinada por las historias que escuchaba acerca de la vida de los misioneros jesuitas que en ese entonces iban a Bengala, y desde entonces tomó la decisión interna de hacerse monja. A los dieciocho años ingresó al convento de las Hermanas de Loreto, una congregación irlandesa dedicada a la educación de niños en la India. Como parte de su formación, Agnes fue enviada a Irlanda a estudiar inglés, tras lo cual fue enviada a Darjeeling, cerca de los Himalayas, a comenzar su noviciado en el convento de Santa Teresa. Al hacer los primeros votos, decidió tomar el nombre de Thérèse de Liseux, patrona de los misioneros, pero como ya había otra monja que tenía ese nombre, Agnes tomó la grafía española de Teresa.
VEN, SÉ MI LUZ
beata teresa de calcutaLa vida y vocación de la entonces Hermana Teresa, estaba basada en un profundo amor al Señor, al que se unía un fuerte deseo por llevar su palabra a los lugares más recónditos y necesitados de la tierra. El 10 de septiembre de 1946, fue la fecha en la que Teresa recibió lo que ella describió como su “llamado dentro del llamado”.  Estando en el tren que viajaba entre Calcuta y Darjeeling, la Hermana Teresa recibió una inspiración del Señor, quien le decía “No puedo ir solo…Ven, sé mi luz”. Para ella, esta fue la señal de que su vocación no era dar clases de matemáticas en un colegio de Bengala, sino ir a servir a aquellos a quien nadie más servía: “los no deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba.”
El 17 de agosto de 1948, la Hermana Teresa abandonó su hábito de Hermana de Loreto, cambiándolo por un sari blanco con rayas azules (el más barato que encontró), y comenzó su vida al servicio de los desamparados, junto con otras hermanas, con las cuales fundó la congregación de las Misioneras de la Caridad.
Dos años más tarde, las Misioneras crecían en beneficio de los pobres, atrayendo a una gran cantidad de vocaciones venidas de todo el mundo, impactas por el ejemplo de esta monja pequeñita que lavaba las heridas de los leprosos, cuidaba a los enfermos de tuberculosis y alojaba a aquellos que morían en la calle para que por lo menos murieran acompañados. Las misioneras comenzaron a llamar a su fundadora Madre Teresa, nombre con el que sería conocido hasta su muerte.
LA NOCHE OSCURA
Teresa de Calcuta
Hay una faceta desconocida de la Madre Teresa, de la cual solamente tenía constancia su director espiritual. Años después de su muerte, él decide publicar las cartas que ella le ha enviado de manera privada, dando a conocer las profundidades más secretas del alma de Teresa de Calcuta.
La “noche oscura” es el término que utiliza San Juan de la Cruz para describir uno de los momentos más dolorosos del camino de santidad al que Dios llama a algunos. Tras momentos de gran efusión por la fuerte presencia de Dios, todo se oscurece, Él parece esconderse, no lo sentimos, nos cuesta encontrarlo, una “noche dolorosa” que es quizás una de las pruebas más grandes del amor: seguir amándolo y seguir sirviéndolo, aunque no lo sintamos.
No fue hasta la publicación de estas cartas privadas que el mundo descubrió que cada vez que Teresa de Calcuta entraba a una cueva de leprosos, cada vez que recogía a moribundos de las calles, cada vez que alimentaba a un niño desnutrido, por dentro, sufría por la ausencia de Dios en sus sentidos. Sin embargo, siguió adelante, siguió sirviéndolo, siguió amándolo en todo momento. En esa oscuridad, Teresa participó con los pobres de la sed del Señor en la Cruz. El mundo entero veía el sufrimiento de los pobres a quienes ella servía, pero nadie veía el sufrimiento que ella escondía detrás de su sonrisa.
AMAR HASTA QUE DUELA
madre teresa calcutaLa Madre Teresa recibió numerosísimos honores en vida, desde le Premio Nobel de la Paz, hasta el Bharat Ratna, máximo galardón del gobierno de la India. Nunca rechazó un premio, ni tampoco dirigirse a las Naciones Unidas como si fuese un jefe de Estado. Las críticas llegaban por todos lados, argumentando que ella disfrutaba estar frente a las cámaras. Sin embargo, la Madre Teresa ignoraba las críticas y seguía aceptando los honores, replicando que nada era publicidad para ella sino para los pobres y para el Señor. Entre más saliera ella en los medios, más gente reaccionaría ante la realidad de los más necesitados.
La estrategia funcionaba, pues para 1997 las Misioneras de la Caridad contaban con cuatro mil miembros y seiscientas diez fundaciones en ciento veintitrés países del mundo, así como cerca de un millón de voluntarios en comedores sociales y casas de asistencia.
Un año antes de su muerte, la Madre Teresa sufría de malaria,  problemas cardíacos, así como de una fractura en la clavícula. Muchos hicieron grandes intentos por intentar salvar su vida, pero el 5 de septiembre de 1997 murió después de recibir los sacramentos.
El gobierno indio le hizo un funeral de Estado, y su entierro se convirtió en un importante lugar de peregrinación de manera inmediata. Dos años después de su muerte, el Papa San Juan Pablo II abrió su proceso de beatificación, dispensando los cinco años de espera que pide Roma debido a las miles de peticiones y evidencias de santidad que llegaban desde todas partes del mundo.
La Madre Teresa de Calcuta fue beatificada el 19 de octubre del 2003 en la Plaza de San Pedro, durante una ceremonia oficiada por San Juan Pablo II y en la que asistieron cerca de trescientas mil personas.
teresa de calcuta
«“Seré santo” quiere decir: me despojaré de todo cuanto no es Dios. Despojaré mi corazón y lo vaciaré de toda cosa creada; viviré en la pobreza y en el desprendimiento. Renunciaré a mi voluntad, a mis inclinaciones, a mis sueños y a mis fantasías y me convertiré en un esclavo voluntario de Dios». Beata Teresa de Calcuta

VIRGEN DE LA VICTORIA . MÁLAGA

VIRGEN DE LA VICTORIA.PATRONA DE MÁLAGA

La imagen de Santa María de la Victoria data del siglo XV y por su estilo se puede decir que fue hecha por un escultor alemán. Se encontraba en el oratorio que Fernando el Católico tenía en su campamento durante el asedio de la ciudad de Málaga.
Según la tradición, la imagen le fue entregada al rey aragonés por el emperador Maximiliano I.
En diversos tronos de la Semana Santa de Málaga se destaca una capilla para la Virgen de la Victoria. Es en el trono de la Virgen del Rocio donde aparece por primera vez reflejada una reproducción de la patrona de la ciudad malacitana.
LA VIRGEN DE LA VICTORIA EN PROCESIÓN POR  CALLE LARIOS
Por breve del Papa Pío IX fechado el 8 de diciembre de 1867 fue declarada oficialmente Patrona Principal de toda la diócesis de Málaga. Fue oficialmente coronada por el nuncio deSu Santidad, don Cayetano Cicognani, el 8 de febrero de 1943.
El 8 de septiembre se celebra la fiesta de Santa María de la Victoria, día festivo local en Málaga. En esta fecha, la Iglesia celebra la Natividad de Nuestra Señora, día en el que se concentran muchas advocaciones marianas.
Con motivo de su fiesta, el último domingo de agosto se traslada su imagen desde la Basílica y Real Santuario de Santa María de la Victoria hasta la Santa Iglesia Catedral Basílica de Málaga donde se le rinde culto en una novena. A la novena asiste gente de todas las edades, niños cofrades que se acercan a ver a su patrona.
El mencionado día 8 de septiembre tiene lugar una procesión en la que se porta la imagen desde la catedral hasta el Santuario de la Victoriatemplo donde se halla habitualmente.

NATIVIDAD DE LA VIRGEN MARÍA



    
   Hoy ha nacido la Virgen María del linaje de David;
por ella vino la salvación del mundo a los creyentes,

 y por su vida gloriosa todo el orbe quedó iluminado.
Celebremos con devoción el nacimiento de la bienaventurada Virgen María.


 Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado
San Andrés de Creta
Sermón 1: PG 97, 806-810
Cristo es el fin de la ley: él nos hace pasar de la esclavitud de esta ley a la libertad del espíritu. La ley tendía hacia él como a su complemento; y él, como supremo legislador, da cumplimiento a su misión, transformando en espíritu la letra de la ley. De este modo, hacía que todas las cosas lo tuviesen a él por cabeza. La gracia es la que da vida a la ley y, por esto, es superior a la misma, y de la unión de ambas resulta un conjunto armonioso, conjunto que no hemos de considerar como una mezcla, en la cual alguno de los dos elementos citados pierda sus características propias, sino como una transmutación divina, según la cual todo lo que había de esclavitud en la ley se cambia en suavidad y libertad, de modo que, como dice el Apóstol, no vivamos ya esclavizados por lo elemental del mundo, ni sujetos al yugo y a la esclavitud de la ley.
Éste es el compendio de todos los beneficios que Cristo nos ha hecho; ésta es la revelación del designio amoroso de Dios: su anonadamiento, su encarnación y la consiguiente divinización del hombre. Convenía, pues, que esta fulgurante y sorprendente venida de Dios a los hombres fuera precedida de algún hecho que nos preparara a recibir con gozo el gran don de la salvación. Y éste es el significado de la fiesta que hoy celebramos, ya que el nacimiento de la Madre de Dios es el exordio de todo este cúmulo de bienes, exordio que hallará su término y complemento en la unión del Verbo con la carne que le estaba destinada. El día de hoy nació la Virgen; es luego amamantada y se va desarrollando; y es preparada para ser la Madre de Dios, rey de todos los siglos.
Un doble beneficio nos aporta este hecho: nos conduce a la verdad y nos libera de una manera de vivir sujeta a la esclavitud de la letra de la ley. ¿De qué modo tiene lugar esto? Por el hecho de que la sombra se retira ante la llegada de la luz, y la gracia sustituye a la letra de la ley por la libertad del espíritu. Precisamente la solemnidad de hoy representa el tránsito de un régimen al otro, en cuanto que convierte en realidad lo que no era más que símbolo y figura, sustituyendo lo antiguo por lo nuevo.
Que toda la creación, pues, rebose de contento y contribuya a su modo a la alegría propia de este día. Cielo y tierra se aúnen en esta celebración, y que la festeje con gozo todo lo que hay en el mundo y por encima del mundo. Hoy, en efecto, ha sido construido el santuario creado del Creador de todas las cosas, y la creación, de un modo nuevo y más digno, queda dispuesta para hospedar en sí al supremo Hacedor.
R/. Celebremos, con devoción, en este día el nacimiento de María, Virgen perpetua y Madre de Dios cuya vida ilustre da esplendor a todas las Iglesias.
V/. Con todo el corazón y toda el alma, cantemos la gloria de Cristo en esta sagrada fiesta de María, la excelsa Madre de Dios.
R/. Cuya vida ilustre da esplendor a todas las Iglesias.


Poema a la Virgen María. Lope de Vega

El 8 de septiembre se celebra el nacimiento inmaculado de María…
Vmarianinia
Hoy nace una clara estrella
tan divina y celestial,
que con ser estrella, es tal,
que el mismo sol nace della.

De Ana y de Joaquín oriente
de aquesta estrella divina
sale su luz clara y dina
de ser pura eternamente:
el Alba más clara y bella
no le puede ser igual,
que con ser estrella, es tal,
que el mismo sol nace della.

No le iguala lumbre alguna
de cuantas bordan el cielo,
porque es el humilde suelo
de sus pies la blanca luna:
nace en el suelo tan bella,
y con luz tan celestial;
que con ser estrella, es tal,
que el mismo sol nace della.

Lope de Vega – 1562–1635

viernes, 5 de septiembre de 2014

FIESTA DE LA BETA TERESA DE CALCUTA



Hoy en todas las  casas del Hermanas y Hermanos Misioneros de la Caridad, en  la de los laicos y los Padres y en todos aquellos hogares donde la Madre Teresa de Calcuta es el referente para servir a los más Pobres de entre los Pobres, reina la Alegría  y en muchas Parroquias donde la Diócesis ha sido autorizada para rendir culto público a esta  Beata , se celebran Misas en su Honor y es mostrada como testimonio a toda la Iglesia para ser imitada en el servicio a los más necesitados  de todos.
Madre Teresa no trabaja por altruismo o por solidaridad, no es una especial trabajador social de la iglesia...no, no es esto lo que Madre Teresa quiere mostrar al mundo...Jesús, le pidió ser su Luz para los mas desfavorecidos y le mostró la necesidad   de  servir a los últimos, a los que más sufren, a los solos y abandonados, a los no nacidos...en ellos, en cada uno de ellos, Madre Teresa ve a Jesús, sirve a Jesús...y todo los hace por Amor a Jesús...Sin este amor auténtico, no sería posible tener fuerzas para realizar su trabajo, muy desagradable, a veces, con una sonrisa. Sin la Oración, la Eucaristía y la Adoración al Santísimo, que realizan y viven cada día, esto no sería posible.

Horas, podrían pasar, escribiendo en este blog dedicado a ella, a su obra.
Recuerdo que me pidieron dar una charla sobre Madre Teresa y cuando buscaba  bibliografía, cuanto mas estudiaba su vida para poder trasmitirla a los demás, más costoso era rea realizar el resumen a explicar al foro que me esperaba.
Miles de fotografías, pensamientos, realidades, hermanas, hermanos, padres, laicos...que dedicaban su vida a servir como les había enseñado ella, en sus Constituciones y Estatutos, Cartas y demás información, cada vez mas extensa, favores y milagros atribuidos a su intercesión, hacen de esta Pequeña Gran Mujer, un referente a imitar en toda la Iglesia. Una Beata, que personalmente espero sea pronto Canonizada por S.S. el Papa Francisco, como regalo a esta Iglesia Universal.

Felicidades a todos por haber conocido a esta santa del siglo XX.
Beata Teresa de Calcuta.     Ruega por nosotros     Recemos


Beata Teresa Gonhxa Bojaxhiu, «Madre Teresa de Calcuta»,
 virgen y fundadora
fecha: 5 de septiembre
n.: 1910 - †: 1997 - país: India
canonización: B: Juan Pablo II 19 oct 2003
hagiografía: Vaticano
En Calcuta, en la India, beata Teresa (Inés) Gonhxa Bojaxhiu, virgen, la cual, nacida en Albania, trató de apagar la sed de Cristo clavado en la cruz atendiendo con eximia caridad a los hermanos más pobres y fundando las congregaciones de Misioneros y de Misioneras de la Caridad, para servir a los enfermos y abandonados.

«De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús.»


De pequeña estatura, firme como una roca en su fe, a Madre Teresa de Calcuta le fue confiada la misión de proclamar la sed de amor de Dios por la humanidad, especialmente por los más pobres entre los pobres. «Dios ama todavía al mundo y nos envía a ti y a mi para que seamos su amor y su compasión por los pobres”. Fue un alma llena de la luz de Cristo, inflamada de amor por Él y ardiendo con un único deseo: “saciar su sed de amor y de almas.»
Esta mensajera luminosa del amor de Dios nació el 26 de agosto de 1910 en Skopje, una ciudad situada en el cruce de la historia de los Balcanes. Era la menor de los hijos de Nikola y Drane Bojaxhiu, recibió en el bautismo el nombre de Gonxha Agnes, hizo su Primera Comunión a la edad de cinco años y medio y recibió la Confirmación en noviembre de 1916. Desde el día de su Primera Comunión, llevaba en su interior el amor por las almas. La repentina muerte de su padre, cuando Gonxha tenía unos ocho años de edad, dejó a la familia en una gran estrechez financiera. Drane crió a sus hijos con firmeza y amor, influyendo grandemente en el carácter y la vocación de si hija. En su formación religiosa, Gonxha fue asistida además por la vibrante Parroquia Jesuita del Sagrado Corazón, en la que ella estaba muy integrada.


Cuando tenía dieciocho años, animada por el deseo de hacerse misionera, Gonxha dejó su casa en septiembre de 1928 para ingresar en el Instituto de la Bienaventurada Virgen María, conocido como Hermanas de Loreto, en Irlanda. Allí recibió el nombre de Hermana María Teresa (por Santa Teresa de Lisieux). En el mes de diciembre inició su viaje hacia India, llegando a Calcuta el 6 de enero de 1929. Después de profesar sus primeros votos en mayo de 1931, la Hermana Teresa fue destinada a la comunidad de Loreto Entally en Calcuta, donde enseñó en la Escuela para chicas St. Mary. El 24 de mayo de 1937, la Hermana Teresa hizo su profesión perpétua convirtiéndose entonces, como ella misma dijo, en “esposa de Jesús” para “toda la eternidad”. Desde ese momento se la llamó Madre Teresa. Continuó a enseñar en St. Mary convirtiéndose en directora del centro en 1944. Al ser una persona de profunda oración y de arraigado amor por sus hermanas religiosas y por sus estudiantes, los veinte años que Madre Teresa transcurrió en Loreto estuvieron impregnados de profunda alegría. Caracterizada por su caridad, altruismo y coraje, por su capacidad para el trabajo duro y por un talento natural de organizadora, vivió su consagración a Jesús entre sus compañeras con fidelidad y alegría.
El 10 de septiembre de 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling para realizar su retiro anual, Madre Teresa recibió su “inspiración,” su “llamada dentro de la llamada”. Ese día, de una manera que nunca explicaría, la sed de amor y de almas se apoderó de su corazón y el deseo de saciar la sed de Jesús se convirtió en la fuerza motriz de toda su vida. Durante las sucesivas semanas y meses, mediante locuciones interiores y visiones, Jesús le reveló el deseo de su corazón de encontrar “víctimas de amor” que “irradiasen a las almas su amor”. “Ven y sé mi luz”, Jesús le suplicó. “No puedo ir solo”. Le reveló su dolor por el olvido de los pobres, su pena por la ignorancia que tenían de Él y el deseo de ser amado por ellos. Le pidió a Madre Teresa que fundase una congregación religiosa, Misioneras de la Caridad, dedicadas al servicio de los más pobres entre los pobres. Pasaron casi dos años de pruebas y discernimiento antes de que Madre Teresa recibiese el permiso para comenzar. El 17 de agosto de 1948 se vistió por primera vez con el sari blanco orlado de azul y atravesó las puertas de su amado convento de Loreto para entrar en el mundo de los pobres.
Después de un breve curso con las Hermanas Médicas Misioneras en Patna, Madre Teresa volvió a Calcuta donde encontró alojamiento temporal con las Hermanitas de los Pobres. El 21 de diciembre va por vez primera a los barrios pobres. Visitó a las familias, lavó las heridas de algunos niños, se ocupó de un anciano enfermo que estaba extendido en la calle y cuidó a una mujer que se estaba muriendo de hambre y de tuberculosis. Comenzaba cada día entrando en comunión con Jesús en la Eucaristía y salía de casa, con el rosario en la mano, para encontrar y servir a Jesús en “los no deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba”. Después de algunos meses comenzaron a unirse a ella, una a una, sus antiguas alumnas.
El 7 de octubre de 1950 fue establecida oficialmente en la Archidiócesis de Calcuta la nueva congregación de las Misioneras de la Caridad. Al inicio de los años sesenta, Madre Teresa comenzó a enviar a sus Hermanas a otras partes de India. El Decreto de Alabanza, concedido por el Papa Pablo VI a la Congregación en febrero de 1965, animó a Madre Teresa a abrir una casa en Venezuela. Ésta fue seguida rápidamente por las fundaciones de Roma, Tanzania y, sucesivamente, en todos los continentes. Comenzando en 1980 y continuando durante la década de los años noventa, Madre Teresa abrió casas en casi todos los países comunistas, incluyendo la antigua Unión Soviética, Albania y Cuba.
Para mejor responder a las necesidades físicas y espirituales de los pobres, Madre Teresa fundó los Hermanos Misioneros de la Caridad en 1963, en 1976 la rama contemplativa de las Hermanas, en 1979 los Hermanos Contemplativos y en 1984 los Padres Misioneros de la Caridad. Sin embargo, su inspiración no se limitò solamente a aquellos que sentían la vocación a la vida religiosa. Creó los Colaboradores de Madre Teresa y los Colaboradores Enfermos y Sufrientes, personas de distintas creencias y nacionalidades con los cuales compartió su espíritu de oración, sencillez, sacrificio y su apostolado basado en humildes obras de amor. Este espíritu inspiró posteriormente a los Misioneros de la Caridad Laicos. En respuesta a las peticiones de muchos sacerdotes, Madre Teresa inició también en 1981 el Movimiento Sacerdotal Corpus Christi como un“pequeño camino de santidad” para aquellos sacerdotes que deseasen compartir su carisma y espíritu.
Durante estos años de rápido desarrollo, el mundo comenzó a fijarse en Madre Teresa y en la obra que ella había iniciado. Numerosos premios, comenzando por el Premio Indio Padmashri en 1962 y de modo mucho más notorio el Premio Nobel de la Paz en 1979, hicieron honra a su obra. Al mismo tiempo, los medios de comunicación comenzaron a seguir sus actividades con un interés cada vez mayor. Ella recibió, tanto los premios como la creciente atención “para gloria de Dios y en nombre de los pobres”.
Toda la vida y el trabajo de Madre Teresa fue un testimonio de la alegría de amar, de la grandeza y de la dignidad de cada persona humana, del valor de las cosas pequeñas hechas con fidelidad y amor, y del valor incomparable de la amistad con Dios. Pero, existía otro lado heroico de esta mujer que salió a la luz solo después de su muerte. Oculta a todas las miradas, oculta incluso a los más cercanos a ella, su vida interior estuvo marcada por la experiencia de un profundo, doloroso y constante sentimiento de separación de Dios, incluso de sentirse rechazada por Él, unido a un deseo cada vez mayor de su amor. Ella misma llamó “oscuridad” a su experiencia interior. La “dolorosa noche” de su alma, que comenzó más o menos cuando dio inicio a su trabajo con los pobres y continuó hasta el final de su vida, condujo a Madre Teresa a una siempre más profunda unión con Dios. Mediante la oscuridad, ella participó de la sed de Jesús (el doloroso y ardiente deseo de amor de Jesús) y compartió la desolación interior de los pobres.
Durante los últimos años de su vida, a pesar de los cada vez más graves problemas de salud, Madre Teresa continuó dirigiendo su Instituto y respondiendo a las necesidades de los pobres y de la Iglesia. En 1997 las Hermanas de Madre Teresa contaban casi con 4.000 miembros y se habían establecido en 610 fundaciones en 123 países del mundo. En marzo de 1997, Madre Teresa bendijo a su recién elegida sucesora como Superiora General de las Misioneras de la Caridad, llevando a cabo sucesivamente un nuevo viaje al extranjero. Después de encontrarse por última vez con el Papa Juan Pablo II, volvió a Calcuta donde transcurrió las últimas semanas de su vida recibiendo a las personas que acudían a visitarla e instruyendo a sus Hermanas. El 5 de septiembre, la vida terrena de Madre Teresa llegó a su fin. El Gobierno de India le concedió el honor de celebrar un funeral de estado y su cuerpo fue enterrado en la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad. Su tumba se convirtió rápidamente en un lugar de peregrinación y oración para gente de fe y de extracción social diversa (ricos y pobres indistintamente). Madre Teresa nos dejó el ejemplo de una fe sólida, de una esperanza invencible y de una caridad extraordinaria. Su respuesta a la llamada de Jesús, “Ven y sé mi luz”, hizo de ella una Misionera de la Caridad, una “madre para los pobres”, un símbolo de compasión para el mundo y un testigo viviente de la sed de amor de Dios.
Menos de dos años después de su muerte, a causa de lo extendido de la fama de santidad de Madre Teresa y de los favores que se le atribuían, el Papa Juan Pablo II permitió la apertura de su Causa de Canonización. El 20 de diciembre del 2002 el mismo Papa aprobó los decretos sobre la heroicidad de las virtudes y sobre el milagro obtenido por intercesión de Madre Teresa

Homilía del Papa Juan Pablo II en la Beatificación

de la Madre Teresa de Calcuta


19 de octubre de 2003
1. “El que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos” (Mc 10, 44). Estas palabras de Jesús a los discípulos, que acaban de resonar en esta Plaza, indican cuál es el camino que conduce a la grandeza evangélica. Es el camino que Cristo mismo recorrió hasta la Cruz; un itinerario de amor y de servicio que va contra toda lógica humana. ¡Ser el siervo de todos!
Por esta lógica se dejó guiar la Madre Teresa de Calcuta, Fundadora de los Misioneros y las Misioneras de la Caridad, que hoy tengo la alegría de inscribir en el Catálogo de los Beatos. Estoy personalmente agradecido a esta valerosa mujer, a quien siempre he sentido cerca de mí. Imagen del Buen Samaritano, se acercaba a cualquier lugar para servir a Cristo en los más pobres entre los pobres. Ni los conflictos ni las guerras lograban detenerla.
De vez en cuando venía a hablarme de sus experiencias en el servicio de los valores evangélicos. Recuerdo, por ejemplo, cuando dijo al recibir el premio Nobel de la Paz: “Si oís que alguna mujer no quiere tener a su hijo y desea abortar, intentad convencerla para que me traiga a ese niño. Yo lo amaré, viendo en él el signo del amor de Dios” (Oslo, 10 de diciembre de 1979).
2. ¿No es significativo que su beatificación tenga lugar precisamente en el día en que la Iglesia celebra la Jornada Misionera Mundial? Con el testimonio de su vida, la Madre Teresa recuerda a todos que la misión evangelizadora de la Iglesia pasa a través de la caridad, alimentada en la oración y en la escucha de la palabra de Dios. Emblemática de este estilo misionero es la imagen que refleja a la nueva Beata mientras sostiene, con una mano, la de un niño y, con la otra, recorre la corona del Rosario.
Contemplación y acción, evangelización y promoción humana: la Madre Teresa proclama el Evangelio con su vida entregada por entero a los pobres, pero, al mismo tiempo, envuelta en la oración.
3. “Quien quiera ser grande entre vosotros debe ser vuestro servidor” (Mc 10, 43). Con particular emoción recordamos hoy a la Madre Teresa, una gran servidora de los pobres, de la Iglesia y del mundo entero. Su vida es un testimonio de la dignidad y del privilegio del servicio humilde. Eligió ser no sólo la última, sino la sierva de los últimos. Como una verdadera madre de los pobres, se inclinó a los que sufrían diferentes formas de pobreza. Su grandeza reside en su capacidad de dar sin importar el coste, dar “hasta que duela”. Su vida fue una vida radical y una valiente proclamación del Evangelio.
El grito de Jesús en la cruz, “Tengo sed” (Jn 19, 28), expresando la profundidad del deseo de Dios por el hombre, penetró el alma de la Madre Teresa y halló tierra fértil en su corazón. Saciar la sed de amor y de almas de Jesús, en unión con María, la Madre de Jesús: esto se convirtió en el objetivo de la existencia de la Madre Teresa y en la fuerza que la sacó de sí misma y la llevó a recorrer el mundo para trabajar por la salvación y la santificación de los más pobres entre los pobres.
4. “Cuanto hicisteis a uno de esos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt 25, 49). Este pasaje del Evangelio, crucial para comprender el servicio de la Madre Teresa a los pobres, era la base de su convicción llena de fe de que al tocar los cuerpos rotos de los pobres estaba tocando el cuerpo de Cristo. Era al propio Jesús, oculto bajo la dolorosa apariencia de los más pobres entre los pobres, a quien se dirigía su servicio. La Madre Teresa pone de relieve el significado más profundo del servicio: un acto de amor hecho al que tiene hambre, sed, al extranjero, al que está desnudo, al enfermo, al prisionero (Cf. Mt 25, 34-36) se hace al propio Jesús.
Reconociéndole a Él, ella se consagró con toda devoción, expresando la delicadeza de su amor esponsal. De esta forma, en total donación de sí misma a Dios y al prójimo, la Madre Teresa halló su gran realización y vivió las más nobles cualidades de su feminidad. Quiso ser un signo “del amor de Dios, de la presencia de Dios, de la compasión de Dios” y así recordó a todos el valor y la dignidad de cada hijo de Dios, “creado para amar y ser amado”. Así hizo la Madre Teresa, “llevando las almas a Dios y Dios a las almas” y saciando la sed de Cristo, especialmente en aquellos más necesitados, aquellos cuya visión de Dios había quedado oscurecida por el sufrimiento y el dolor.
5. “El Hijo del hombre ha venido para dar su propia vida en rescate de muchos” (Mc 10, 45). La Madre Teresa participó en la pasión del Crucificado, de forma especial durante largos años de “oscuridad interior”. Fue aquella una prueba a veces muy dolorosa, acogida como un singular “don y privilegio”.
En las horas más oscuras se aferraba con mayor tenacidad a la oración ante el Santísimo Sacramento. Este duro trabajo espiritual la llevó a identificarse cada vez más con quienes servía a diario, experimentando la tristeza y hasta el rechazo. Amaba repetir que la mayor pobreza es no ser deseado, no tener a nadie que se ocupe de uno.
6. “¡Danos, Señor, tu gracia, y en Ti esperamos!”. Cuántas veces, como el Salmista, también la Madre Teresa en los momentos de desolación interior repitió a su Señor: “¡En Ti, en Ti espero, Dios mío!”.
Nuestra admiración a esta pequeña mujer enamorada de Dios, humilde mensajera del Evangelio e infatigable bienhechora de la humanidad. Honremos en ella a una de las personalidades más relevantes de nuestra época. Acojamos su mensaje y sigamos su ejemplo.
Virgen María, Reina de todos los Santos, ayúdanos a ser a ser mansos y humildes de corazón como esta intrépida mensajera del Amor. Ayúdanos a servir con la alegría y la sonrisa a toda persona que encontremos. Ayúdanos a ser misioneros de Cristo, nuestra paz y nuestra esperanza. ¡Amén!


miércoles, 3 de septiembre de 2014

SAN GREGORIO MAGNO

Sería bueno que todos fuésemos en mayor o menor medida, atalayas, utilizadas por el Señor para lo que Él quiera.La Beata Teresa de Calcuta decía:" Soy un lápiz en las manos de Dios , para que Él escriba lo que quiera". Atalaya o lápiz, estamos para ser santos instrumentos de Dios. Recemos (miguel LMC)

Meditemos la Impresionante homilia
de San Gregorio Magno.
Por amor a Cristo, cuando hablo de él,
ni a mí mismo me perdono
San Gregorio Magno
San Gregorio traducía en obras lo que enseñaba en sus sermones; por eso, fue un ejemplo vivo de doctrina espiritual.
                                                                                   homilías sobre el libro del profeta Ezequiel
Hijo de Adán, te he puesto de atalaya en la casa de Israel. Fijémonos cómo el Señor compara sus predicadores a un atalaya. El atalaya está siempre en un lugar alto para ver desde lejos todo lo que se acerca. Y todo aquel que es puesto como atalaya del pueblo de Dios debe, por su conducta, estar siempre en alto, a fin de preverlo todo y ayudar así a los que tiene bajo su custodia.
Estas palabras que os dirijo resultan muy duras para mí, ya que con ellas me ataco a mí mismo, puesto que ni mis palabras ni mi conducta están a la altura de mi misión.
Me confieso culpable, reconozco mi tibieza y mi negligencia. Quizá esta confesión de mi culpabilidad me alcance el perdón del Juez piadoso. Porque, cuando estaba en el monasterio, podía guardar mi lengua de conversaciones ociosas y estar dedicado casi continuamente a la oración. Pero desde que he cargado sobre mis hombros la responsabilidad pastoral, me es imposible guardar el recogimiento que yo querría, solicitado como estoy por tantos asuntos.
Me veo, en efecto, obligado a dirimir las causas, ora de las diversas Iglesias, ora de los monasterios, y a juzgar con frecuencia de la vida y actuación de los individuos en particular; otras veces tengo que ocuparme de asuntos de orden civil, otras, de lamentarme de los estragos causados por las tropas de los bárbaros y de temer por causa de los lobos que acechan al rebaño que me ha sido confiado. Otras veces debo preocuparme de que no falte la ayuda necesaria a los que viven sometidos a una disciplina regular, a veces tengo que soportar con paciencia a algunos que usan de la violencia, otras, en atención a la misma caridad que les debo, he de salirles al encuentro.
Estando mi espíritu disperso y desgarrado con tan diversas preocupaciones, ¿cómo voy a poder reconcentrarme para dedicarme por entero a la predicación y al ministerio de la palabra? Además, muchas veces, obligado por las circunstancias, tengo que tratar con las personas del mundo, lo que hace que alguna vez se relaje la disciplina impuesta a mi lengua. Porque, si mantengo en esta materia una disciplina rigurosa, sé que ello me aparta de los más débiles, y así nunca podré atraerlos adonde yo quiero. Y esto hace que, con frecuencia, escuche pacientemente sus palabras, aunque sean ociosas. Pero, como yo también soy débil, poco a poco me voy sintiendo atraído por aquellas palabras ociosas, y empiezo a hablar con gusto de aquello que había empezado a escuchar con paciencia, y resulta que me encuentro a gusto postrado allí mismo donde antes sentía repugnancia de caer.
¿Qué soy yo, por tanto, o qué clase de atalaya soy, que no estoy situado, por mis obras, en lo alto de la montaña, sino que estoy postrado aún en la llanura de mi debilidad? Pero el Creador y Redentor del género humano es bastante poderoso para darme a mí, indigno, la necesaria altura de vida y eficacia de palabra, ya que por su amor, cuando hablo de él, ni a mí mismo me perdono.

EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA


Actualizado 2 septiembre 2014
Valores del sacramento de la Penitencia
Contiene valores de todo tipo: en sí mismo para el penitente y también para el sacerdote que celebra el Sacramento; valores terapéuticos y sanadores, espirituales y morales... 
 
 
Un discurso muy positivo en el tono, muy pedagógico también, ofreció el papa Benedicto en la anual semana de estudio de este Sacramento en Roma.
 
Señalemos por partes los distintos valores (por llamarlos de alguna forma).
 
a) Es un ejercicio de santificación para el sacerdote. ¿Cómo lo explicaría? Un sacerdote se santifica no por el número de reuniones y organigramas pastorales, o planes pastorales y revisiones consiguientes, sino por el ejercicio del propio ministerio, las acciones santas del ministerio, movido por la caridad pastoral. Sentarse cotidianamente en el confesionario es un ejercicio de santificación y un medio para la santidad del sacerdote.
 
"Deseo detenerme con vosotros sobre un aspecto que quizás no se ha considerado suficientemente, pero que es de gran relevancia espiritual y pastoral: el valor pedagógico de la Confesión sacramental. Si es verdad que siempre es necesario salvaguardar la objetividad de los efectos del Sacramento y su correcta celebración según las normas del Rito de la Penitencia, no está fuera de lugar la reflexión sobre cuanto pueda esto educar la fe, sea del ministro, sea del penitente. La fiel y generosa disponibilidad de los sacerdotes en la escucha de las confesiones, sobre el ejemplo de los grandes Santos de la historia, desde San Juan María Vianney hasta san Juan Bosco, desde san Josemaría Escrivá a san Pío de Pietralcina, desde san Giuseppe Cafasso a san Leopoldo Mandić, nos indica a todos nosotros como el confesionario puede ser un “lugar”real de santificación" (Benedicto XVI, Discurso a los participantes en el Curso del Fuero interno, 25-marzo-2011).

b) El sacerdote es educado por el Señor al ejercer el ministerio en el sacramento de la Penitencia. Recibe mucho y es educado él mismo antes que ser educador: a veces por la conversión de un penitente, otras por la finura espiritual de un alma más santa y delicada que la del propio sacerdote.
 
"¿De qué modo educa el Sacramento de la Penitencia? ¿En qué sentido tiene su celebración, un valor pedagógico, antes que nada para los ministros? Podríamos comenzar desde el reconocimiento de que la misión sacerdotal constituye un punto de observación único y privilegiado, del cual, cotidianamente, se da la contemplación del esplendor de la Misericordia divina. Cuantas veces en la celebración del Sacramento de la Penitencia, el sacerdote asiste a verdaderos y propios milagros de conversión, que, renovando “el encuentro con un acontecimiento, con una Persona” (Enc. Deus Caritas est, nº1), refuerzan su misma fe. En el fondo, confesar significa asistir a tantas “professiones fidei” cuantos son los penitentes, y contemplar la acción de Dios misericordioso en la historia, tocar con la mano los efectos salvíficos de la Cruz y de la Resurrección de Cristo, en todo tiempo y para cada hombre. No raramente nos colocamos ante verdaderos y propios dramas existenciales y espirituales, que no encuentran respuesta en las palabras de los hombres, pero que son abrazados y asumidos por el Amor divino, que perdona y transforma: “ Aunque vuestros pecados sean como la escarlata, se volverán blancos como la nieve” (Is 1,18).
 
 
Conocer y, en cierto modo, visitar el abismo del corazón humano, incluso en los aspectos oscuros, si por un lado pone a prueba la humanidad y la fe del mismo sacerdote, por el otro lado alimenta en él la certeza de que la última palabra sobre el mal del hombre y de la historia es de Dios, y de su Misericordia, capaz de hacer nuevas todas las cosas (cfr Ap 21,5). Cuanto puede aprender el sacerdote de penitentes ejemplares de su vida espiritual, de la seriedad con la que conducen su examen de conciencia, de la transparencia en el reconocimiento del propio pecado y por la docilidad hacia la enseñanza de la Iglesia y las indicaciones del confesor. ¡De la administración del Sacramento de la Penitencia podemos recibir profundas lecciones de humildad y de fe! Es una llamada muy fuerte para todo sacerdote a la conciencia de la propia identidad. ¡Nunca, sólo por la fuerza de nuestra humanidad, podremos escuchar las confesiones de los hermanos!. Si estos se acercan a nosotros es sólo porque somos sacerdotes, configurados en Cristo Sumo y Eterno Sacerdote, y capaces de actuar en su Nombre y en su Persona, de hacer realmente presente a Dios que perdona, renueva y transforma. La celebración del Sacramento de la Penitencia tiene un valor pedagógico para el sacerdote, con respecto a su fe, a la verdad y pobreza de su persona y alimenta en él su conciencia de la identidad sacramental" (ibíd.)".
 
c) Desde el punto de vista del penitente, también éste recibe una enseñanza pedagógica del mismo Sacramento. Así la preparación al Sacramento permite al penitente, cada vez, sondear más la verdad de su corazón y su situación real ante Dios. Le educará el Perdón divino con la imposición de manos, en un Amor siempre mayor y misericordioso. Será el momento y el sitio en que será escuchado con la profundidad que un alma requiere cuando el mundo no escucha a nadie en su verdad, va demasiado acelerado para detenerse a la apertura del hombre interior.
 
"¿Cuál es el valor pedagógico del Sacramento de la Penitencia para los penitentes? Debemos comenzar diciendo que esto depende, antes que nada, de la acción de la Gracia y de los efectos objetivos del Sacramento en el alama del fiel. Ciertamente la Reconciliación sacramental es uno de los momentos en los que la libertad personal y la conciencia de uno mismo están llamadas a expresarse en un modo particularmente evidente. Y quizás también por esto, en una época de relativismo y, por consiguiente, de una conciencia atenuada del propio ser, se debilita también la práctica sacramental. El examen de conciencia tiene un importante valor pedagógico: educa a mirar con sinceridad la propia existencia, a confrontarla con la verdad del Evangelio y a valorarla con parámetros no sólo humanos, sino tomados de la Revelación divina. La confrontación con los Mandamientos y con las Bienaventuranzas y, sobre todo, con el Precepto del amor, constituye la primera gran “escuela penitencial”.
 
 
En nuestro tiempo caracterizado por el ruido, la distracción, la soledad, el coloquio del penitente con el confesor puede ser una de las pocas, sino la única ocasión de ser escuchado de verdad y en profundidad. Queridos sacerdotes, no dejéis de darle el espacio adecuado al ejercicio del ministerio de la Penitencia en el confesionario: ser acogidos y escuchados constituye también un signo humano de la acogida y de la bondad de Dios hacia sus hijos. La confesión íntegra de los pecados, además, educa al penitente a la humildad, al reconocimiento de la propia fragilidad y, al mismo tiempo, a la conciencia de la necesidad del perdón de Dios y a la confianza de que la Gracia divina puede transformar la vida. Del mismo modo, escuchar las advertencias y de los consejos del confesor es importante para el juicio sobre los actos, para el camino espiritual y para la curación interior del penitente. ¡No olvidemos cuantas conversiones y cuantas existencias realmente santas comenzaron en un confesionario! La acogida de la penitencia, la escucha de las palabras “Yo te absuelvo de tus pecados” representan, finalmente, una escuela verdadera de amor y de esperanza, que guía a la plena confianza en el Dios Amor revelado en Jesucristo, a la responsabilidad y al compromiso de la conversión continua" (ibíd.).
 
d) Es un ministerio muy exigente y muy duro, que requiere asiduidad para el sacerdote, cierto espíritu de mortificación, paciencia, discernimiento y ciencia para iluminar, así como oración y luego reparación por los penitentes absueltos y su santidad. Pero, ¡qué grande es este Sacramento! ¿Cómo no dar gracias por este ministerio encomendado y ejercerlo diariamente aun cuando no se acerque nadie?
 
"Queridos sacerdotes, que experimentar nosotros primero la Misericordia divina y ser humildes instrumentos de ella, nos eduque a una siempre fiel celebración del Sacramento de la Penitencia y a una profunda gratitud hacia Dios, que “nos ha confiado el ministerio de la reconciliación (1Cor 5,18)" (ibíd.).