SAN AGUSTIN

¿Cómo aprender Humildad? ¡Sólo con humillaciones!
(Beata Teresa de Calcuta)

...Llenaos primero vosotros mismos; sólo así podréis dar a los demás. (San Agustín)

Dios no pretende de mí que tenga éxito. Sólo me exige que le sea fiel.
(Beata Teresa de Calcuta)

GOTA

... lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota.
(Beata Teresa de Calcuta)

Contento, Señor, Contento (San Alberto Hurtado)

...y ESO ES LA SANTIDAD, DEJAR QUE EL SEÑOR ESCRIBA NUESTRA HISTORIA... (Papa Francisco)

«No ser, no querer ser; pisotear el yo, enterrarlo si posible fuera...».
(Santa Ángela de la Cruz)

Reconoce cristiano, tu dignidad, que el Hijo de Dios se vino del Cielo, por salvar tu alma. (San León Magno)

sábado, 8 de junio de 2013

SOLEMNIDAD DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA



                                                  




CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA


Corazón Inmaculado de María,

causa de nuestra alegría.


Bendice a tus Misioneros de la Caridad.

Ayúdanos a hacer todo el bien que podamos.

Guárdanos en tu corazón puro.


Y así podamos pedirle a Jesús

A través de él, en él y con él.


Amén.


MEMORARE (ACUÉRDATE)…


Acuérdate, piadosísima Virgen María,

que jamás se ha oído decir

que uno sólo de cuantos han acudido a tu protección

e implorado tu socorro haya sido desamparado.


Yo pecador, animado por tal confianza,

acudo a tí, Madre Virgen de las Vírgenes;

a tí vengo, delante de tí me presento gimiendo.


No quieras, Madre del Verbo,

desechar mis palabras;

antes bien,

óyelas benignamente y ayúdanos a cumplirlas.

Amén





Aparición de la virgen a San Bernardo de Claraval


Si se levantan los vientos de las tentaciones, si tropiezas con los escollos de la tentación, mira a la estrella, llama a María.
Si te agitan las olas de la soberbia, de la ambición o de la envidia, mira a la estrella, llama a María.
Si la ira, la avaricia o la impureza impelen violentamente la nave de tu alma, mira a María.
Si turbado con la memoria de tus pecados, confuso ante la fealdad de tu conciencia, temeroso ante la idea del juicio, comienzas a hundirte en la sima sin fondo de la tristeza o en el abismo de la desesperación, piensa en María.
En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María. No se aparte María de tu boca, no se aparte de tu corazón; y para conseguir su ayuda intercesora no te apartes tú de los ejemplos de su virtud. No te descaminarás si la sigues, no desesperarás si la ruegas, no te perderás si en ella piensas.
Si ella te tiene de su mano, no caerás; si te protege, nada tendrás que temer; no te fatigarás sí es tu guía; llegarás felizmente al puerto si Ella te ampara
San Bernardo de Claraval


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