SAN AGUSTIN

¿Cómo aprender Humildad? ¡Sólo con humillaciones!
(Beata Teresa de Calcuta)

...Llenaos primero vosotros mismos; sólo así podréis dar a los demás. (San Agustín)

Dios no pretende de mí que tenga éxito. Sólo me exige que le sea fiel.
(Beata Teresa de Calcuta)

GOTA

... lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota.
(Beata Teresa de Calcuta)

Contento, Señor, Contento (San Alberto Hurtado)

...y ESO ES LA SANTIDAD, DEJAR QUE EL SEÑOR ESCRIBA NUESTRA HISTORIA... (Papa Francisco)

«No ser, no querer ser; pisotear el yo, enterrarlo si posible fuera...».
(Santa Ángela de la Cruz)

Reconoce cristiano, tu dignidad, que el Hijo de Dios se vino del Cielo, por salvar tu alma. (San León Magno)

miércoles, 14 de octubre de 2015

SALMO 102 HIMNO A LA MISERICORDIA DE DIOS

Padre e hijo rezando
Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
Él rescata tu vida de la fosa,
y te colma de gracia y de ternura;
Él sacia de bienes tus anhelos,
y como un águila se renueva tu juventud.

El Señor hace justicia
y defiende a todos los oprimidos;
enseñó sus caminos a Moisés 
y sus hazañas a los hijos de Israel.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.


El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo;
no nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas.

Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos.

Como un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por sus fieles;
porque él conoce nuestra masa,
se acuerda de que somos barro.

Los días del hombre duran lo que la hierba,
florecen como flor del campo, 
que el viento la roza, y ya no existe,
su terreno no volverá a verla.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.



Pero la misericordia del Señor dura siempre,
su justicia pasa de hijos a nietos:
para los que guardan la alianza
y recitan y cumplen sus mandatos.

       El Señor puso en el cielo su trono, 
su soberanía gobierna el universo.
Bendecid al Señor, ángeles suyos,
poderosos ejecutores de sus órdenes,
prontos a la voz de su palabra.

Bendecid al Señor, ejércitos suyos, 
servidores que cumplís sus deseos.
Bendecid al Señor, todas sus obras,
                                         en todo lugar de su imperio.



¡Bendice, alma mía, al Señor!

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.




lunes, 12 de octubre de 2015

NTRA. SRA. DEL PILAR


Sobre el santo Pilar, Señora, guías y proteges a tu pueblo

Santa María del Pilar, escucha
nuestra plegaria, al celebrar tu fiesta,
Madre de Dios y Madre de los hombres,
Reina y Señora.

Tú, la alegría y el honor del pueblo,
eres dulzura y esperanza nuestra:
desde tu trono, miras, guardas, velas,
Madre de España.

Árbol de vida, que nos diste a Cristo,
fruto bendito de tu seno virgen,
ven con nosotros hasta que lleguemos
contigo al puerto.

Gloria a Dios Padre, creador del mundo,
gloria a Dios Hijo, redentor de todos,
gloria al Espíritu que nos santifica:
al Trino y Uno. Amén.





BANDERAS PAISES LATINOAMÉRICA



MEDITEN ESTE EXCELENTE ARTÍCULO AL COMENZAR EN ROMA EL SÍNODO SOBRE LA FAMILIA



El Sínodo comienza: Palabra de Dios en el Domingo XXVII


Sínodo Episcopal-2014
–Está bien eso. Lo primero es la Palabra de Dios.
–«En el principio era el Verbo» (Jn 1,1).
La lectura continua de la Biblia, tal como nos es ofrecida diariamente por la Iglesia, es sumamente recomendable. Hace años, hablando en dirección espiritual, un joven me dijo que se había decidido a leer la Biblia completa. –¿Y qué orden vas a seguir?, le pregunté. –Comenzando por el Génesis, hasta el Apocalipsis. Yo le recomendé entonces que leyera la Biblia siguiendo la lectio continua que hace de ella la Liturgia de la Iglesia, tanto en el leccionario del Misal romano, como en el Oficio de lectura de laLiturgia de las Horas. Las ventajas de este orden son muchas, como es el estar leyendo un día lo mismo que «toda la Iglesia», al menos la Iglesia latina, está leyendo en ese día.
Pero la razón fundamental es otra: nos conviene mucho ir leyendo aquellos textos de la sagrada Biblia que «hoy» quiere el Señor decir a sus hijos, y que la Santa Madre Iglesia nos da a leer. Es una maravilla ir escuchando y asimilando cada día «aquellas Palabras divinas concretas» que «hoy» quiere comunicarnos Dios, y que son por consiguiente don del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Seguro que Él nos dagracias especiales para entender y recibir esas palabras. Es obvio que su gracia nos asiste siempre que leemos cualquier texto de la Sagrada Escritura. Pero la realidad santificante del Año litúrgico, cuando es vivida en la fe profundamente, ha hecho que la tradición tan venerable de la lectio divina se centre siempre, o al menos preferentemente, en los textos diarios del Año litúrgico.
Hoy, pues, Domingo XXVII del Tiempo ordinario, en el ciclo B, justamente en el día en que comienza el santo Sínodo de la Familia, hallamos las siguientes lecturas –elijo algunas–, que haremos bien en leerlas orando y en recibirlas con la asistencia del Espíritu Santo en nuestro corazón, como tierra buena y fértil. Esto es lo hoy dice el Señor a su Iglesia. Y concretamente a los Padres sinodales:
* * *
LITURGIA DE LAS HORAS - Oficio de lectura
Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a Timoteo (1,1-20)
Pablo, apóstol de Cristo Jesús por disposición de Dios, nuestro salvador, y de Jesucristo, nuestra esperanza, a Timoteo, verdadero hijo en la fe. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro.
Al salir para Macedonia, te encargué que no te movieras de Efeso; tenías que mandarles a algunos que no enseñaran doctrinas diferentes ni se ocuparan de fábulas e interminables genealogías, cosas que llevan más a discusiones que a formar en la fe como Dios quiere. Esa orden tiene por objeto el amor, que brota del corazón limpio, de la buena conciencia y de la fe sincera. Algunos han fallado en esto y se han dado a vanas palabrerías; pretenden ser maestros de la ley, cuando no saben lo que dicen, ni entienden de lo que dogmatizan.
Sabemos que la ley es cosa buena, siempre que se use legítimamente, sabiendo esto: que no ha sido instituida para el justo; está para los criminales e insubordinados, paralos impíos y pecadores, sacrílegos y profanadores, para los parricidas, matricidas y asesinos; para los fornicarios, invertidos y traficantes de personas, los mentirosos, perjuros y para todo lo demás que se oponga a la sana enseñanza según el Evangeliode la gloria de Dios bienaventurado, que me han confiado.
Doy gracias a Cristo Jesús, nuestro Señor, que me hizo capaz, se fió de mí y me confió este ministerio. Eso que yo antes era un blasfemo, un perseguidor y un insolente. Pero Dios tuvo compasión de mí, porque yo no era creyente y no sabía lo que hacía. El Señor derrochó su gracia en mí, dándome la fe y el amor cristiano.
Podéis fiaros y aceptar sin reserva lo que os digo: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero. Y, por eso, se compadeció de mí: para que en mí, el primero, mostrara Cristo Jesús toda su paciencia, y pudiera ser modelo de todos los que creerán en él y tendrán vida eterna. Al Rey de los siglos, inmortal, invisible, único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Te encomiendo dar estas instrucciones, Timoteo, hijo mío, de acuerdo con las profecías pronunciadas anteriormente acerca de ti, para que apoyado en ellas,combatas este noble combate, armado de fe y de buena conciencia.
Palabra de Dios.

De la Regla pastoral de San Gregorio Magno, papa (Liturgia de las Horas, Oficio de lectura)
El pastor debe saber guardar silencio con discreción y hablar cuando es útil, de tal modo que nunca diga lo que se debe callar ni deje de decir aquello que hay que manifestar. Porque, así como el hablar indiscreto lleva al error, así el silencio imprudente deja en su error a quienes pudieran haber sido adoctrinados. Porque, con frecuencia, acontece que hay algunos prelados poco prudentes, que no se atreven a hablar con libertad por miedo de perder la estima de sus súbditos; con ello, como lo dice la Verdad, no cuidan a su grey con el interés de un verdadero pastor, sino a la manera de un mercenario, pues callar y disimular los defectos es lo mismo que huir cuando se acerca el lobo.
Por eso, el Señor reprende a estos prelados, llamándoles, por boca del profeta: Perros mudos, incapaces de ladrar. Y también dice de ellos en otro lugar: No acudieron a la brecha ni levantaron cerco en torno a la casa de Israelpara que resistiera en la batalla, el día del Señor. Acudir a la brecha significa aquí oponerse a los grandes de este mundo, hablando con entera libertad para defender a la grey; y resistir en la batalla el día del Señor es lo mismo que luchar por amor a la justicia contra los malos que acechan.
¿Y qué otra cosa significa no atreverse el pastor a predicar la verdad, sino huir, volviendo la espalda, cuando se presenta el enemigo? Porque si el pastor sale en defensa de la grey es como si en realidad levantara cerco en torno a la casa de Israel. Por eso, en otro lugar, se dice al pueblo delincuente: Tus profetas te ofrecían visiones falsas y engañosas, y no te denunciaban tus culpas para cambiar tu suerte. Pues hay que tener presente que en la Escritura se da algunas veces el nombre de profeta a aquellos que, al recordar al pueblo cuán caducas son las cosas presentes, le anuncian ya las realidades futuras. Aquellos, en cambio, a quienes la palabra de Dios acusa de predicar cosas falsas y engañosas son los que, temiendo denunciar los pecados, halagan a los culpables con falsas seguridades y, en lugar de manifestarles sus culpas, enmudecen ante ellos.
 Porque la reprensión es la llave con que se abren semejantes postemas: ella hace que se descubran muchas culpas que desconocen a veces incluso los mismos que las cometieron. Por eso, san Pablo dice que el obispo debe ser capaz de predicar una enseñanza sana y de rebatir a los adversarios. Y, de manera semejante, afirma Malaquías: Labios sacerdotales han de guardar el saber, y en su boca se busca la doctrina, porque es mensajero del Señor de los ejércitos. Y también dice el Señor por boca de Isaías: Grita a plena voz, sin cesar, alza la voz como una trompeta.
 Quien quiera, pues, que se llega al sacerdocio recibe el oficio de pregonero, para ir dando voces antes de la venida del riguroso juez que ya se acerca. Pero, si el sacerdote no predica, ¿por ventura no será semejante a un pregonero mudo? Por esta razón, el Espíritu Santo quiso asentarse, ya desde el principio, en forma de lenguas sobre los pastores; así daba a entender que de inmediato hacía predicadores de sí mismo a aquellos sobre los cuales había descendido.
* * *
MISA    
U  Lectura del santo Evangelio según San Marcos (10,2-12)
En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús, para ponerlo a prueba: –«¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?»
Él les replicó: –«¿Qué os ha mandado Moisés?»
Contestaron: –«Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio».
Jesús les dijo: –«Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios “los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».
En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.
Él les dijo: –«Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio».
Palabra del Señor.
* * *
Partiendo de los anteriores textos, señalo algunos puntos en referencia al Sínodo que se inicia.
1.– El lenguaje ambiguo nunca es católico, y en nuestro tiempo suele ser modernista, como ya lo denunciaron con especial precisión San Pío X (Pascendi) y Pío XII (Humani generis). En el Vademecum sobre la familia, elaborado por tres Obispos, respondiendo a 100 preguntas sobre el Sínodo, se indican el gran poder destructor de la fe católica que hay en el lenguaje ambiguo:
«“Personas heridas”, “misericordia”, “acogida”, “ternura”, “profundización”, son ejemplos de palabras que podrían sufrir un uso unilateral y simplista y, en ese sentido, tener una especie de efecto talismánico» (n.83). En números siguientes analizan los autores el falso sentido que puede darse en palabras como las citadas u otras semejantes –acompañar, reconocer, acoger– (87-92).
«La “palabra-talismán” es un vocablo de suyo legítimo, de fuerte contenido emocional, escogido sobre todo para ser tan flexible y mutable, que pueda asumir varios signiûcados en función de los contextos en que es usado. Esta elasticidad lo vuelve susceptible de un uso propagandístico, sometiéndolo a eventuales abusos con fines ideológicos.
[…] «Manipulada por la propaganda, la palabra-talismán asume significados siempre más próximos de las posiciones ideológicas para las cuales se desea trasbordar a los “pacientes”. Este procedimiento puede ser aplicado fácilmente, inclusive en el ámbito eclesial. En efecto, el uso de ciertas palabras más que otras puede empujar a los fieles asubstituir un juicio moral por uno sentimental, o un juicio substancial por uno formal,llegando a considerar como bueno, o por lo menos tolerable, lo que en el inicio era considerado malo» (84).
 2.– Toda doctrina que no tenga fundamento en Biblia, Tradición y Magisterio apostólico no es católicay en nuestro tiempo será normalmente modernista. El Concilio Vaticano II confiesa que esas tres fuentes están unidas de tal forma «que ninguna puede subsistir sin las otras» (Dei Verbum 10). Cuando se ignoran, o más aún, cuando se les contradice, como tantas veces ha sido hecho en público por algunos de los teólogos, Obispos y Cardenales que están presentes en el Sínodo, se profana el esplendor de la verdad católica con elocuentes y persuasivas palabras. Pero la verdad es que hablan y piensan como los hombres, no como Dios (Mt 16,23; cf. Is 55,8-9). En orden a la fe y a la vida cristiana, sin Biblia, Tradición y Magisterio, sus palabras no tienen más valor que el mugido de una vaca.
3. Es preciso recuperar en la práctica pastoral las grandes enseñanzas de la doctrina católica sobre el matrimonio y la familia. Cuando en tantos escritos, catequesis, predicaciones y cursillos prematrimoniales se ha silenciado (o contradicho) durante medio siglo en tantas Iglesias locales –más acusadamente en las que hoy están agonizantes– verdades tan fundamentales como las que tiene la Iglesia sobre la soteriología (salvación-condenación), la grave maldad de la anticoncepción o del adulterio, la grandeza maravillosa del matrimonio indisoluble y abierto a la transmisión de la vida, etc. no puede alegarse para modificar el pensamiento y la práctica de la Iglesia que ésta se ha alejado mucho del pensamiento y de la vida del pueblo cristiano. Es un círculo muy vicioso. «El justo vive de la fe. La fe es por la predicación. Y la predicación, por la palabra de Cristo» (Rm 1,17;10,17). Hay que recuperar la voz de Cristo Maestro y de su esposa la Iglesia, Madre y Maestra.
4.– Si una parte muy grande del pueblo cristiano se ha alejado de la Eucaristía, siendo ésta, como sabemos «fuente y cumbre» de toda la vida cristiana personal y comunitaria, no es admisible la pretensión de cambiar la doctrina y la disciplina de la Iglesia sobre la familia y la moral de la vida sexual, alegando que no es posible para la mayoría de los católicos. Concretemos: los cristianos no-practicantes, los que no van a Misa los domingos, ni se confiesan nunca, ni comen el pan de vida, etc., «no tienen vida» en Cristo (Jn 6,53); quebrantan públicamente en forma habitual mandamientos de la Iglesia que obligan en conciencia gravemente, y son por tanto pecadores públicos –se entiende, en sentido objetivo– . No puede haber vida cristiana en un alejamiento habitual, voluntario y no necesario de la Eucaristía. Lo que hay es una apostasía potencial o actual.
En consecuencia no será posible recuperar la verdad y la dignidad santa del matrimonio y de la familia si no se restaura la vida cristiana. Éste ha de ser el empeño principal del Sínodo y el fin permanente de la Iglesia. Si la Iglesia, para que los cristianos pecadores puedan perseverar en su estado con buena conciencia, bajara la exigencia de los preceptos de Cristo, que en realidad son dones que el Espíritu Santo posibilita y facilita por la vida de la gracia, estaría cavando su propia tumba.
5.– No es posible llegar a un acuerdo entre católicos y modernistas. No es posible la comunión eclesial entre los católicos y aquellos que –niegan la existencia de actos intrínseca y gravemente pecaminosos; –estiman, pues, que el fin puede a veces justificar los medios; –consideran que en algunas circunstancias un segundo «matrimonio» (sic) es lícito y exige incluso guardarle fidelidad, de modo que el adulterio ha de ser considerado en ocasiones un regalo del cielo y un camino providencial para llegar a una mayor unión con Dios; –exigen a la Iglesia que considere lícita la anticoncepción, y en casos extremos también el aborto; –pretenden que la Iglesia reconozca y acepte la unión estable y sexualmente activa entre homosexuales o bisexuales; –y piensan, ignorando la fuerza de la gracia y del sacramento, que hoy no es viable la vida conyugal tal como la doctrina de la Iglesia la enseña.
No es posible un acuerdo sinodal entre católicos y modernistas. Y si se lograra finalmente mediante unas fórmulas ambiguas, sería un acuerdo modernista, falso, carente de la autoridad, claridad, precisión y esplendor propios de la verdad católica, la de Cristo y la Iglesia.
* * *
Oremos, oremos, oremos. Oremos al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Sólo en Dios está nuesra salvación. Pidamos la intercesión de la Santísima Virgen María y de todos los ángeles y santos, especialmente la de San Miguel arcángel. Creamos en la Iglesia, roca y fundamento de la verdad. Creamos en la asistencia omnipotente de Cristo Salvador a su esposa la Iglesia, alegres en la esperanza, sabiendo que su misericordia saca bienes hasta de nuestras miserias (Rm 8,28). Creamos con fe firme en la especial confortación en la fe que Cristo prometió a Pedro y a sus sucesores.
Deus nos adjuvet. Et Sancta Maria.
José María Iraburu, sacerdote

miércoles, 7 de octubre de 2015

7 de OCTUBRE NTRA SRA. DEL ROSARIO


Siempre necesitados de rezar, y más ahora, que Sínodo de los Obispos debaten  sobre la Familia. Más aún, ante el Jubileo de la Misericordia, para profundizar en ese gra regalo del Señor, siempre inmerecido.


Recemos el Santo Rosario todos los días, muchas veces se convierte en la Oración Infinita, ante tanto por lo que rogar, ante tantas necesidades del mundo, ante el permanente deseo de alabanza al Señor por todo lo bueno y por lo menos bueno que se nos presenta.
a lista de peticiones , de temas sería interminable, variada y justitificada.
¿Con quién mejor que con Dios y su Madre para hablar de nuestros temas ?
Por los sacedotes y Religios@s, Por las Familias.Por los pobres y necesitados, por los que somos pecadores.Por los que son martirizados ...

Recemos  y ofrezcamos cada oración por la Iglesia y por el mundo.Recemos el Santo Rosario.
Y quien no lo sepa, que se atreva a bucear con amor por esta bella oración interminable,buscando como hacerlo.
Y Felicidades a todos los lleven este santo nombre

martes, 6 de octubre de 2015

6 de OCTUBRE AÑO 2002 : CANONIZACIÓN DE SAN JOSEMARÍA

Recuerdos de la canonización de San Josemaría

http://www.opusdei.org/es/article/recuerdos-de-la-canonizacion-de-san-josemaria/
El 6 de octubre de 2002, Juan Pablo II canonizó al fundador del Opus Dei, y le definió como "el santo de la vida ordinaria".
SOBRE EL FUNDADOR
Opus Dei - Recuerdos de la canonización de San JosemaríaLa Plaza de San Pedro en la ceremonia de canonización de san Josemaría.
6 de octubre: Ceremonia de canonización de San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei
Tapiz de San Josemaría en la Plaza de San PedroTapiz de San Josemaría en la Plaza de San Pedro

Galerías fotográficas
Plaza de San Pedro, durante la ceremonia de canonización de San Josemaría EscriváPlaza de San Pedro, durante la ceremonia de canonización de San Josemaría Escrivá

Vídeos
Resumen jornadas de la canonización: "El santo de lo ordinario". (22 min)
Palabras de San Josemaría: "Allí donde están vuestras aspiraciones".
El Prelado del Opus Dei saluda a Juan Pablo IIEl Prelado del Opus Dei saluda a Juan Pablo II

Artículos en L´Osservatore Romano
Card. Ratzinger: "Dejar obrar a Dios".
Una voluntaria atiende a los participantes en la canonización de San JosemaríaUna voluntaria atiende a los participantes en la canonización de San Josemaría

7 de octubre. Misa de Acción de gracias
Audiencia de Juan Pablo II: "San Josemaría: el santo de lo ordinario".
Misas de acción de gracias y final de las jornadas de la canonización
Cardenal Primado de España: "Un sacerdote santo".
San Josemaría, en el Vaticano
Juan Pablo II el día de la canonización de San Josemaría, fundador del Opus DeiJuan Pablo II el día de la canonización de San Josemaría, fundador del Opus Dei

Dossier informativo sobre la canonización de San Josemaría Escrivá de Balaguer
Altar y presbiterio durante la canonización de San JosemaríaAltar y presbiterio durante la canonización de San Josemaría

lunes, 5 de octubre de 2015

SANTA FAUSTINA KOWALSKA, APÓSTOL DE LA DIVINA MISERICORDIA

Santa María Faustina Kowalska, virgen


Nació el 25 de agosto de 1905 como la tercera hija entre diez hermanos en la familia de Mariana y Estanislao Kowalski, campesinos de la aldea de G»ogowiec. En el santo bautizo, celebrado en la iglesia parroquial de Ðwinice Warckie, se le impuso el nombre de Elena. Desde pequeña se destacó por el amor a la oración, la laboriosidad, la obediencia y una gran sensibilidad ante la pobreza humana. A los 9 años recibió la Primera Comunión. La vivió muy profundamente, consciente de la presencia del Huésped Divino en su alma. Su educación escolar duró apenas tres años. Al cumplir 16 años abandonó la casa familiar para, trabajando de empleada doméstica en casas de familias acomodadas de Aleksandrów, ºódï y Ostrówek, mantenerse a sí misma y ayudar a los padres.
Ya desde los 7 años sentía en su alma la llamada a la vida religiosa, pero ante la negativa de los padres para su entrada en el convento, intentó apagar dentro de sí la voz de la vocación divina. Sin embargo, apresurada por la visión de Cristo sufriente fue a Varsovia y allí, el 1 de agosto de 1925 entró en la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia donde, como sor María Faustina, vivió trece años. Trabajó en distintas casas de la Congregación. Pasó los períodos más largos en Cracovia, P»ock y Vilna cumpliendo los deberes de cocinera, jardinera y portera.
Para quien la observara desde fuera nada hubiera delatado su singular intensa vida mística. Cumplía sus deberes con fervor, observaba fielmente todas las reglas del convento, era recogida y callada, pero a la vez natural, llena de amor benévolo y desinteresado al prójimo. Su vida, aparentemente ordinaria, monótona y gris, se caracterizó por la extraordinaria profundidad de su unión con Dios.
Su espiritualidad se basa en el misterio de la Divina Misericordia, que ella meditaba en la Palabra de Dios y contemplaba en lo cotidiano de su vida. El conocimiento y la contemplación del misterio de la Divina Misericordia desarrollaban en ella una actitud de confianza de niño hacia Dios y la caridad hacia el prójimo. Oh Jesús mío —escribió— cada uno de tus santos refleja en sí una de tus virtudes, yo deseo reflejar tu Corazón compasivo y lleno de misericordia, deseo glorificarlo. Que tu misericordia, oh Jesús, quede impresa sobre mi corazón y mi alma como un sello y éste será mi signo distintivo en esta vida y en la otra. (Diario 1242). Sor Faustina era una fiel hija de la Iglesia a la que amaba como a Madre y como el Cuerpo Místico de Jesucristo. Consciente de su papel en la Iglesia, colaboró con la Divina Misericordia en la obra de salvar a las almas perdidas. Con este propósito se ofreció como víctima cumpliendo el deseo del Señor Jesús y siguiendo su ejemplo. Su vida espiritual se caracterizó por el amor a la Eucaristía y por una profunda devoción a la Madre de la Divina Misericordia.
Los años de su vida en el convento abundaron en gracias extraordinarias: revelaciones, visiones, estigmas ocultos, la participación en la Pasión del Señor, el don de bilocación, los dones de leer en las almas humanas, de profecía y de desposorios místicos. Un contacto vivo con Dios, con la Santísima Madre, con ángeles, santos y almas del purgatorio: todo el mundo extraordinario no era para ella menos real que el mundo que percibía a través de los sentidos. Colmada de tantas gracias extraordinarias sabía, sin embargo, que no son éstas las que determinan la santidad. En el Diario escribió:Ni gracias, ni revelaciones, ni éxtasis, ni ningún otro don concedido al alma la hace perfecta, sino la comunión interior de mi alma con Dios. Estos dones son solamente un adorno del alma, pero no constituyen ni la sustancia ni la perfección. Mi santidad y perfección consisten en una estrecha unión de mi voluntad con la voluntad de Dios (Diario 1107).
El Señor Jesús escogió a sor Faustina por secretaria y apóstol de su misericordia para, a través de ella, transmitir al mundo sugran mensaje. En el Antiguo Testamento —le dijo— enviaba alos profetas con truenos a mi pueblo. Hoy te envío a ti a todala humanidad con mi misericordia. No quiero castigar a la humanidad doliente, sino que deseo sanarla, abrazarla con mi Corazón misericordioso (Diario 1588).
La misión de sor Faustina consiste en 3 tareas:
– Acercar y proclamar al mundo la verdad revelada en la Sagrada Escritura sobre el amor misericordioso de Dios a cada persona.
– Alcanzar la misericordia de Dios para el mundo entero, y especialmente para los pecadores, por ejemplo a través de la práctica de las nuevas formas de culto a la Divina Misericordia, presentadas por el Señor Jesús: la imagen de la Divina Misericordia con la inscripción: Jesús, en ti confío, la fiesta de la Divina Misericordia, el primer domingo después de la Pascua de Resurrección, la coronilla a la Divina Misericordia y la oración a la hora de la Misericordia (las tres de la tarde). A estas formas de la devoción y a la propagación del culto a la Divina Misericordia el Señor Jesús vinculó grandes promesas bajo la condición de confiar en Dios y practicar el amor activo hacia el prójimo.
– La tercera tarea es inspirar un movimiento apostólico de la Divina Misericordia que ha de proclamar y alcanzar la misericordia de Dios para el mundo y aspirar a la perfección cristiana siguiendo el camino trazado por la beata sor María Faustina. Este camino es la actitud de confianza de niño hacia Dios que se expresa en cumplir su voluntad y la postura de caridad hacia el prójimo. Actualmente este movimiento dentro de la Iglesia abarca a millones de personas en el mundo entero: congregaciones religiosas, institutos laicos, sacerdotes, hermandades, asociaciones, distintas comunidades de apóstoles de la Divina Misericordia y personas no congregadas que se comprometen a cumplir las tareas que el Señor Jesús transmitió por sor María Faustina.
Sor María Faustina manifestó su misión en el Diario que escribió por mandato del Señor Jesús y de los confesores. Registró en él con fidelidad todo lo que Jesús le pidió y describió todos los encuentros de su alma con Él. Secretaria de mi más profundo misterio —dijo el Señor Jesús a sor María Faustina— tu misión es la de escribir todo lo que te hago conocer sobre mi misericordia para el provecho de aquellos que leyendo estos escritos, encontrarán en sus almas consuelo y adquirirán valor para acercarse a mí (Diario 1693). Esta obra acerca de modo extraordinario el misterio de la misericordia Divina. Atrae no solamente a la gente sencilla sino también a científicos que descubren en ella un frente más para sus investigaciones. El Diario ha sido traducido a muchos idiomas,por citar algunos: inglés, alemán, italiano, español, francés, portugués, árabe, ruso, húngaro, checo y eslovaco.

Sor María Faustina extenuada físicamente por la enfermedad y los sufrimientos que ofrecía como sacrificio voluntario por los pecadores, plenamente adulta de espíritu y unida místicamente con Dios murió en Cracovia el 5 de octubre de 1938, con apenas 33 años. La fama de la santidad de su vida iba creciendo junto con la propagación de la devoción a la Divina Misericordia y a medida de las gracias alcanzadas por su intercesión. Entre los años 1965-67 en Cracovia fue llevado a cabo el proceso informativo sobre su vida y sus virtudes y en 1968 se abrió en Roma el proceso de beatificación, concluido en diciembre de 1992. El 18 de abril de 1993, en la Plaza de San Pedro de Roma, el Santo Padre Juan Pablo II beatificó a Sor María Faustina. Sus reliquias yacen en el santuario de la Divina Misericordia de Cracovia-ºagiewniki.
(texto de la página : el Testigo Fiel)

LOS PAPAS Y EL ROSARIO

ARTÍCULO DE MONSEÑOR ASENJO PUBLICADO EN RELIGIÓN EN LIBERTAD

Los Papas y el Rosario


El rezo del Rosario es uno de los signos más elocuentes de nuestro amor a la Santísima Virgen. Por ello, todos tendríamos que tratar de recuperarlo. Como dice el Papa, hace mucho bien a quien lo reza devotamente. Ningún buen cristiano debería acostarse tranquilo sin rezar cada día el Rosario.






4 octubre 2015
Acabamos de comenzar octubre, mes que en la piedad popular está dedicado al Santo Rosario, devoción que ha alimentado la fe de generaciones de cristianos y que ha sido reiteradamente recomendada por los Papas. Juan XXIII la consideraba como una “muy excelente forma de oración meditada”. Juan Pablo II nos confesó que era su “devoción predilecta”.

Benedicto XVI, por su parte, escribió que “si la Eucaristía es para el cristiano el centro de la jornada, el Rosario contribuye de manera privilegiada a dilatar la comunión con Cristo, y enseña a vivir manteniendo fija en Él la mirada del corazón para irradiar sobre todos y sobre todo su amor misericordioso”. En docenas de ocasiones ha alabado y recomendado esta práctica piadosa, respondiendo a quienes juzgan esta devoción como secundaria y trasnochada. En múltiples ocasiones ha animado a los fieles a “redescubrir” el rezo del Rosario y “a valorar esta oración tan querida en la tradición del pueblo cristiano”, invitando a los jóvenes a “hacer del Rosario la oración de todos los días” y a los enfermos, “a crecer, gracias al rezo del Rosario, en el confiado abandono en las manos de Dios”.

El papa Francisco, por su parte, ha declarado muchas veces que reza diariamente el Rosario de la Virgen María. “Soy de Rosario diario”, nos ha dicho más de una vez. Durante mucho tiempo rezó cada día las tres partes de Rosario. Hoy, por sus múltiples obligaciones, nos confiesa que no siempre lo consigue. Adquirió el hábito de rezarlo en su infancia. En su familia, particularmente devota de María Auxiliadora, se rezaba diariamente. “La Virgen María fue en casa una continua referencia”, ha comentado en ocasiones. 
La devoción al Santo Rosario, tan sencilla como entrañable, ha ayudado al Santo Padre en las dificultades: “Una cosa que me hace más fuerte todos los días -reconoció hace algunos años- es rezar el Rosario a la Virgen. Siento una fuerza tan grande, porque voy a estar con ella y me siento más fuerte”.

En una ocasión, justificó su amor al Santo Rosario con estas palabras sencillas: “¡El Rosario me hace bien!”, aludiendo a continuación al papel decisivo de la Santísima Virgen en nuestra vida cristiana, como ayuda en nuestra debilidad, apoyo de nuestra fidelidad y auxilio en nuestra lucha contra el mal. En ella la Virgen nunca nos abandona: “María no nos deja solos; la Madre de Cristo y de la Iglesia está siempre con nosotros. Siempre, camina con nosotros”.

El papa Francisco nos explica con mucha sencillez la misión de María en la Iglesia después de su asunción a la gloria celeste. Nos dice que la Madre de Dios, asunta y gloriosa en el cielo, no está lejos ni separada de nosotros. Al contrario, “María nos acompaña, lucha con nosotros, apoya a los cristianos en la lucha contra las fuerzas del mal. La oración con María, en particular el Rosario tiene esta dimensión ‘de combate’, es decir, de lucha, una oración que nos apoya en la batalla contra el Maligno y sus cómplices”. Ella es “quien nos lleva al Señor; es la Madre, es aquella que sabe todo” y nos acompaña, defiende y fortalece en la lucha contra el demonio, contra el pecado y contra el espíritu del mundo.

Más recientemente, en la introducción que ha escrito para el libro sobre el Rosario publicado por su secretario, monseñor Yoannis Lahzi Gaid, sacerdote copto, afirma que “el Rosario es la oración que acompaña siempre la vida, es también la oración de los sencillos y de los santos… es la oración de mi corazón”.

El rezo del Rosario es uno de los signos más elocuentes de nuestro amor a la Santísima Virgen. Por ello, todos tendríamos que tratar de recuperarlo. Como dice el Papa, hace mucho bien a quien lo reza devotamente. La contemplación de los misterios produce en nosotros una cierta connaturalidad con lo que meditamos, al tiempo que nacen en nuestros corazones las semillas del bien, que producen frutos de paz, bondad, justicia y reconciliación. Ningún buen cristiano debería acostarse tranquilo sin rezar cada día el Rosario.

Concluyo recordando a los sacerdotes algunas sugerencias sencillas: no dejéis perder la preciosa tradición del Rosario de la Aurora donde existe esta costumbre y creadla allí donde sea posible. Restaurad donde se haya perdido el rezo del Rosario en la parroquia antes de la Misa de la tarde. Sugiero otro tanto en los pueblos en los que no se celebra la Misa en los días laborables. No puedo comprender que la iglesia permanezca cerrada durante toda la semana. Siempre encontraréis un laico, hombre o mujer, que avise a toque de campana de que un grupo de fieles se reúnen para honrar a la Virgen. Es una hermosa manera de mantener viva la fe de nuestro pueblo y de recordar a todos que, además de los valores puramente materiales, hay otros valores que dan firmeza y sentido a nuestra vida.