SAN AGUSTIN

¿Cómo aprender Humildad? ¡Sólo con humillaciones!
(Beata Teresa de Calcuta)

...Llenaos primero vosotros mismos; sólo así podréis dar a los demás. (San Agustín)

Dios no pretende de mí que tenga éxito. Sólo me exige que le sea fiel.
(Beata Teresa de Calcuta)

GOTA

... lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota.
(Beata Teresa de Calcuta)

Contento, Señor, Contento (San Alberto Hurtado)

...y ESO ES LA SANTIDAD, DEJAR QUE EL SEÑOR ESCRIBA NUESTRA HISTORIA... (Papa Francisco)

«No ser, no querer ser; pisotear el yo, enterrarlo si posible fuera...».
(Santa Ángela de la Cruz)

Reconoce cristiano, tu dignidad, que el Hijo de Dios se vino del Cielo, por salvar tu alma. (San León Magno)

martes, 6 de enero de 2015

ADORACIÓN DE LOS REYES MAGOS


Desde oriente vinieron unos magos a Belén para adorar al Señor; y, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, como a rey soberano; incienso, como a Dios verdadero, y mirra, para su sepultura.

Reyes Magos a Belén
Hoy celebra la Iglesia la  Epifanía del Señor. Adorémos al Señor intentando parecernos a los Magos de Oriente que siguiendo la Estrella, le encontraron.
Que seamos católicos creyentes y siguiendo la Estrella de la Fe y la Caridad, logremos la Esperanza del Cielo, donde veremos  y adoraremos a Dios.
Recemos especialmente por los sacerdotes, religiosos y laicos consagrados, porque ofrecen el oro, incienso y mirra de su vida, sirviendo a los demás.
Recemos por todas las personas y en especial por los más Pobres de entre los Pobres.
Nuestro especial regalo es la Oración.
¡Feliz Día de Reyes!
Adoración de los Magos

EVANGELIO
Venimos de Oriente a adorar al Rey
Lectura del santo evangelio según san Mateo 2, 1-12
Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes.
Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
- «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y , venimos a adorarlo. »
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenia que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
- «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
“Y tú, Belén, tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judea, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel.”»
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
- «ld y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.»
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con Maria, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.
Palabra del Señor.

viernes, 2 de enero de 2015

QUÉ TARDE TE AMÉ ¡¡



El Libro Las Confesiones , de San Agustín, leánlo, es posible desde la Razón acercarse a Dios.
Dios llama, a veces a voces, pero nada, no nos enteramos de nada, hay Sordera Cultural, Sodera  Agnóstica, Sordera de miedo, de comodidad...
Siempre es tarde para nosotros...nos perdemos el Amor de Dios.
Estemos en disposición cuanto antes, de oir lo que Pide, 
de escuchar lo que Dice... de realizar lo que Él hace.




ADORACIÓN PERPETUA EN MÁLAGA CIUDAD


Creo firmemente que ya va siendo el tiempo de que en Málaga Capital, haya una Iglesia/Oratorio dedicada a la Adoración Perpetua del Santísimo, donde todos podamos encontrar esa otra forma de presentarnos ante el mismo Jesucristo en la Custodia y que tanta necesidad hay de realizar: Oración ante Él.
Ayer 1 de Enero de 2015, Solemnidad de Santa María Madre de Dios, también Jornada por la Paz, S.S. el Papa Francisco en el Angelus desde la Plaza de S.Pedro, afirmó claramente que la  Oración es la Raíz de la Paz.
Ya es hora que en Málaga ciudad se haga posible esta realidad necesaria, el Santísimo presente frente a todo el sufrimiento de la Iglesia, necesitamos la Paz, con nosotros, entre nosotros y con y para los demás.
Urge abandonar mediocridades y actitudes melífluas, que tapan ciertos miedos, o engaños que dicen ser liberales.
Orar no ideologiza, sentarse frente al Santísimo enriquece, tener un Amigo siempre dispuesto a escucharte es un Regalo...Estamos tardando en organizar esta Alegría para Málaga.
Desde este pequeño rincón rezo al Señor y a su Madre, para se haga realidad y me dirijo a todos los Sacerdotes, Religiosos y Laicos de Málaga, para que hagan posible la Adoración Perpetua al Santísimo en esta ciudad, que tanto de Él necesita.
Recemos ... y más.
miguel LMC



jueves, 1 de enero de 2015

MADRE TERESA Y LA VIRGEN MARIA

"Pensamientos sobre la Santísima Virgen María", de la Madre Teresa de Calcuta.

  • María es nuestra Madre, la causa de nuestra alegría. Por ser Madre, yo jamás he tenido dificultad alguna en hablar con María y en sentirme muy cercana a Ella.
  • Nuestra Señora nos ofrece las mejores lecciones de humildad. Aunque estaba llena de gracia, se proclamó esclava del Señor. Aun siendo Madre de Dios, fue a visitar a su prima Isabel para hacer las tareas del hogar. Aunque concebida sin mancha, se encuentra con Jesús humillado con la cruz a cuestas camino del Calvario y permanece al pie de la cruz como una pecadora necesitada de redención.
  • Sorprende la humildad con que se inició el misterio de la Redención. Porque Dios no envió al arcángel Gabriel a un palacio de gente ilustre y rica, sino a la joven doncella María, que vivía en una humilde casita de Nazaret. Por otra parte, María no hizo más que una pregunta: ¿Cómo puede ser esto?  -El angel le dio una sencilla explicación, y ella, la Llena de Gracia, no pretendió saber más.
  • Todos tenemos presente la escena del banquete nupcial descrito en el Evangelio (Jn. 2, 3).    Había mucha gente, pero sólo María se percató de que el vino empezaba a escasear.    Tuvo compasión de aquella joven pareja y quiso evitarle la humillación de no tener vino suficiente para los invitados.    ¿Qué hizo?    -Sin llamar la atención, con serenidad, dejó la sala (porque en las fiestas judías mujeres y hombres estaban separados entre sí) y, acercándose a Jesús, le dijo con total sencillez: -No tienen vino.    Ahí se nota la caridad de María.     Advierte las necesidades de los demás y se las comunica a Jesús con toda delicadeza.
  • A María, nuestra Madre, le demostraremos nuestro amor trabajando por su Hijo Jesús, con Él y para Él.
  • Deberíamos hacer con los pobres lo que hizo María con su prima Isabel: ponernos a su servicio.
  • Oigamos a María para que nos enseñe, como hizo con su Hijo Jesús, a ser mansos y humildes de corazón, y de esta manera poder dar gloria a nuestro Padre que está en los cielos.


  • Suelo recomendar el rezo de la siguiente oración:
"María, Madre de Jesús  y de cuantos participan de su ministerio sacerdotal,
acudimos a Ti como hijos que acuden a su Madre.
Ya no somos niños, sino adultos que de todo corazón desean ser hijos de Dios.
Nuestra condición humana es débil; 
por eso venimos a suplicar tu ayuda maternal 
para conseguir sobreponernos a nuestras debilidades.
Ruega por nosotros,
para que, a nuestra vez, podamos ser personas de oración.
Invocamos tu protección para poder permanecer libres de todo pecado.
Invocamos tu amor para que el amor pueda reinar, 
y nosotros podamos ser compasivos y capaces de perdonar.
Invocamos tu bendición para que podamos ser como la imagen de tu Hijo,
Señor y Salvador nuestro, Jesucristo. Amén."

  • Cuando la congregación de las Misioneras de la Caridad acababa de ser fundada, tuvimos necesidad urgente de un edificio para la casa matriz. Para conseguirlo, yo prometí rezar a la Virgen 85.000 veces el Acordaos, es decir, la siguiente oración:           "Acaordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de cuantos han invocado vuestra protección, imporado vuestro auxilio o suplicado vuestra intercesión, haya sido desamparado. Animado por esta misma confianza, recurro a Vos, oh Virgen de las vírgenes y Madre mía amantísima. A vos acudo, ante Vos me postro, triste y pecador. Oh, Madre del Verbo Encarnado, no despreciéis mis peticiones, sino que, por vuestra bondad, dignaos escucharme y socorrerme. Amén."  -Por entonces éramos todavía muy pocas hermanas. ¿Cómo podríamos hacer frente a nuestra deuda de oraciones?    Se me ocurrió una solución: reunir a todos los niños y a los enfermos que teníamos a nuestro cuidado en Nirmal Hriday y en Shishu Bhavan. Les enseñé la oración y todos hicimos promesa de decirla.     El edificio no tardó en ser nuestro.

SANTA MARIA MADRE DE DIOS

Primera homilía de Francisco en 2015: Cristo y María, como Cristo y la Iglesia, «son inseparables».




Actualizado 1 enero 2015
 
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Primera homilía de Francisco en 2015: Cristo y María, como Cristo y la Iglesia, «son inseparables»
La misa del 1 de enero, con ornamentos azules en honor la Virgen, recuerda el sí de María
 Te Deum de Francisco al acabar el año: «¿Vivimos como hijos de Dios o como esclavos de lo mundano?»
 En el dolor, uno puede hacerse testigo viviente de la fe: el Papa, en la Jornada Mundial del Enfermo
 Francisco anima a los jóvenes de toda Europa, reunidos por Taizé en Praga, a entregarse como María
 Francisco, en el Angelus, pone Nazaret como modelo: la familia es santa si en el centro está Jesús
En la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios, día 1 de enero, en que también se celebra la 48ª Jornada Mundial de la paz cuyo tema es “Ya no esclavos, sino hermanos”, tal como lo escribe el Papa Francisco en su mensaje, a las 10,00, en la Basílica Vaticana el Pontífice presidió la celebración de la Santa Misa.

En su homilía el Obispo de Roma recordó las palabras con las que Isabel pronunció su bendición sobre la Virgen Santa: “¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?”. Y explicó que esta bendición está en continuidad con la bendición sacerdotal que Dios había sugerido a Moisés para que la transmitiese a Aarón y a todo el pueblo: “El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz”.

El Papa Bergoglio destacó que con esta celebración la Iglesia nos recuerda que María es la primera destinataria de esta bendición, puesto que en ella se cumple, como en ninguna otra criatura, el haber visto brillar sobre ella el rostro de Dios, el Verbo eterno, a fin de que todos lo puedan contemplar.

Además de contemplar el rostro de Dios – explicó el Santo Padre – también podemos alabarlo y glorificarlo como los pastores, que volvieron de Belén con un canto de acción de gracias después de ver al niño y a su joven madre. Y destacó que ambos estaban juntos, como lo estuvieron en el Calvario, porque Cristo y su Madre son inseparables.

Tras destacar que María está tan unida a Jesús porque él le ha dado el conocimiento del corazón, el conocimiento de la fe, alimentada por la experiencia materna y el vínculo íntimo con su Hijo, Francisco afirmó que la Santísima Virgen es la mujer de fe que dejó entrar a Dios en su corazón, en sus proyectos; es la creyente capaz de percibir en el don del Hijo el advenimiento de la «plenitud de los tiempos», en el que Dios entró personalmente en el surco de la historia de la salvación.

Del mismo modo,  Cristo y la Iglesia son inseparables, dijo también el Papa y no se puede entender la salvación realizada por Jesús sin considerar la maternidad de la Iglesia. De ahí que afirmara que separar a Jesús de la Iglesia sería introducir una “dicotomía absurda”, como escribió el beato Pablo VI.

“Nuestra fe no es una idea abstracta o una filosofía, sino la relación vital y plena con una persona: Jesucristo, el Hijo único de Dios que se hizo hombre, murió y resucitó para salvarnos y vive entre nosotros”, afirmó el Pontífice y añadió que es la Iglesia quien lo anuncia y es en la Iglesia donde Jesús sigue haciendo sus gestos de gracia que son los sacramentos, lo que, además, expresa su maternidad. De ahí que destacara que ninguna manifestación de Cristo, ni siquiera la más mística, puede separarse de la carne y la sangre de la Iglesia, de la concreción histórica del Cuerpo de Cristo. Sin la Iglesia, Jesucristo queda reducido a una idea, una moral, un sentimiento. Sin la Iglesia, nuestra relación con Cristo estaría a merced de nuestra imaginación, de nuestras interpretaciones, de nuestro estado de ánimo.

El Papa concluyó su homilía con el deseo de que esta madre dulce y premurosa nos obtenga la bendición del Señor para toda la familia humana. De manera especial hoy – dijo – Jornada Mundial de la Paz, invocamos su intercesión para que el Señor nos de la paz en nuestros días: paz en nuestros corazones, paz en las familias, paz entre las naciones; a la vez que recordó que este año, en concreto, el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz lleva por título: “Ya no más esclavos, sino hermanos”.

“Todos – dijo Francisco al concluir – estamos llamados a ser libres, todos a ser hijos y, cada uno de acuerdo con su responsabilidad, a luchar contra las formas modernas de esclavitud. Desde todo pueblo, cultura y religión, unamos nuestras fuerzas. Que nos guíe y sostenga Aquel que para hacernos a todos hermanos se hizo nuestro servidor”.


Homilía completa del Papa Francisco (1 de enero de 2015)
Vuelven hoy a la mente las palabras con las que Isabel pronunció su bendición sobre la Virgen Santa: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?» (Lc 1,42-43).Esta bendición está en continuidad con la bendición sacerdotal que Dios había sugerido a Moisés para que la transmitiese a Aarón y a todo el pueblo: «El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz» (Nm 6,24-26). Con la celebración de la solemnidad de María, Madre de Dios, la Iglesia nos recuerda que María es la primera destinataria de esta bendición. Se cumple en ella, pues ninguna otra criatura ha visto brillar sobre ella el rostro de Dios como María, que dio un rostro humano al Verbo eterno, para que todos lo puedan contemplar.

Además de contemplar el rostro de Dios, también podemos alabarlo y glorificarlo como los pastores, que volvieron de Belén con un canto de acción de gracias después de ver al niño y a su joven madre (cf. Lc 2,16). Ambos estaban juntos, como lo estuvieron en el Calvario, porque Cristo y su Madre son inseparables: entre ellos hay una estrecha relación, como la hay entre cada niño y su madre. La carne de Cristo, que es el eje de la salvación (Tertuliano), se ha tejido en el vientre de María (cf. Sal 139,13). Esa inseparabilidad encuentra también su expresión en el hecho de que María, elegida para ser la Madre del Redentor, ha compartido íntimamente toda su misión, permaneciendo junto a su hijo hasta el final, en el Calvario.

María está tan unida a Jesús porque él le ha dado el conocimiento del corazón, el conocimiento de la fe, alimentada por la experiencia materna y el vínculo íntimo con su Hijo. La Santísima Virgen es la mujer de fe que dejó entrar a Dios en su corazón, en sus proyectos; es la creyente capaz de percibir en el don del Hijo el advenimiento de la «plenitud de los tiempos» (Ga 4,4), en el que Dios, eligiendo la vía humilde de la existencia humana, entró personalmente en el surco de la historia de la salvación. Por eso no se puede entender a Jesús sin su Madre.

Cristo y la Iglesia son igualmente inseparables, porque la Iglesia y María van siempre juntas, y no se puede entender la salvación realizada por Jesús sin considerar la maternidad de la Iglesia. Separar a Jesús de la Iglesia sería introducir una «dicotomía absurda», como escribió el beato Pablo VI (cf. Exhort. ap. N. Evangelii nuntiandi, 16). No se puede «amar a Cristo pero sin la Iglesia, escuchar a Cristo pero no a la Iglesia, estar en Cristo pero al margen de la Iglesia» (ibíd.). En efecto, la Iglesia, la gran familia de Dios, es la que nos lleva a Cristo. Nuestra fe no es una idea abstracta o una filosofía, sino la relación vital y plena con una persona: Jesucristo, el Hijo único de Dios que se hizo hombre, murió y resucitó para salvarnos y vive entre nosotros. ¿Dónde lo podemos encontrar? Lo encontramos en la Iglesia, en nuestra Santa Madre Iglesia Jerárquica. Es la Iglesia la que dice hoy: «Este es el Cordero de Dios»; es la Iglesia quien lo anuncia; es en la Iglesia donde Jesús sigue haciendo sus gestos de gracia que son los sacramentos.

Esta acción y la misión de la Iglesia expresa su maternidad. Ella es como una madre que custodia a Jesús con ternura y lo da a todos con alegría y generosidad. Ninguna manifestación de Cristo, ni siquiera la más mística, puede separarse de la carne y la sangre de la Iglesia, de la concreción histórica del Cuerpo de Cristo. Sin la Iglesia, Jesucristo queda reducido a una idea, una moral, un sentimiento. Sin la Iglesia, nuestra relación con Cristo estaría a merced de nuestra imaginación, de nuestras interpretaciones, de nuestro estado de ánimo.

Queridos hermanos y hermanas, Jesucristo es la bendición para todo hombre y para toda la humanidad. La Iglesia, al darnos a Jesús, nos da la plenitud de la bendición del Señor. Esta es precisamente la misión del Pueblo de Dios: irradiar sobre todos los pueblos la bendición de Dios encarnada en Jesucristo. Y María, la primera y perfecta discípula de Jesús, la primera y perfecta creyente, modelo de la Iglesia en camino, es la que abre esta vía de la maternidad de la Iglesia y sostiene siempre su misión materna dirigida a todos los hombres. Su testimonio materno y discreto camina con la Iglesia desde el principio. Ella, la Madre de Dios, es también Madre de la Iglesia y, a través de la Iglesia, es Madre de todos los hombres y de todos los pueblos.

Que esta madre dulce y premurosa nos obtenga la bendición del Señor para toda la familia humana. De manera especial hoy, Jornada Mundial de la Paz, invocamos su intercesión para que el Señor nos de la paz en nuestros días: paz en nuestros corazones, paz en las familias, paz entre las naciones. Este año, en concreto, el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz lleva por título: «No más esclavos, sino hermanos». Todos estamos llamados a ser libres, todos a ser hijos y, cada uno de acuerdo con su responsabilidad, a luchar contra las formas modernas de esclavitud. Desde todo pueblo, cultura y religión, unamos nuestras fuerzas. Que nos guíe y sostenga Aquel que para hacernos a todos hermanos se hizo nuestro servidor.

Miramos a María, contemplamos a la Santa Madre de Dios. Quisiera proponeos que la saludemos juntos. Lo ha hecho el valiente pueblo de Éfeso, que gritaba a sus pastores cuando entraban en la iglesia: 'Santa Madre de Dios'. Que hermoso saludo para Nuestra Madre.

Cuenta una historia, no sé si es verdadera, que algunas de estas personas tenían bastones en las manos. Quizás para hacer entender a los obispos lo que les sucedería si no tuviesen la valentía de proclamarla Madre de Dios. Os invito a todos, sin bastones, a levantaos y saludarla por tres veces, de pie, con este saludo de la primera Iglesia: Santa Madre de Dios. (Todos dicen con el Santo Padre: 'Santa Madre de Dios, Santa Madre de Dios, Santa Madre de Dios')".

SANTA MARIA MADRE DE LA IGLESIA