SAN AGUSTIN

¿Cómo aprender Humildad? ¡Sólo con humillaciones!
(Beata Teresa de Calcuta)

...Llenaos primero vosotros mismos; sólo así podréis dar a los demás. (San Agustín)

Dios no pretende de mí que tenga éxito. Sólo me exige que le sea fiel.
(Beata Teresa de Calcuta)

GOTA

... lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota.
(Beata Teresa de Calcuta)

Contento, Señor, Contento (San Alberto Hurtado)

...y ESO ES LA SANTIDAD, DEJAR QUE EL SEÑOR ESCRIBA NUESTRA HISTORIA... (Papa Francisco)

«No ser, no querer ser; pisotear el yo, enterrarlo si posible fuera...».
(Santa Ángela de la Cruz)

Reconoce cristiano, tu dignidad, que el Hijo de Dios se vino del Cielo, por salvar tu alma. (San León Magno)

lunes, 22 de septiembre de 2014

PAPA FRANCISCO HABLA DE LA CARIDAD EN EL CENTRO BETANIA DE TIRANA (ALBANIA)

«El bien paga infinitamente mejor que el dinero», dijo el Papa ante «la fe hecha caridad concreta»
El Papa coronó su visita apostólica al “país de las águilas” con niños inválidos en el Centro Betania, donde llegaron también representantes de otros centros de caridad.

Después de escuchar testimonios de asistidos, Francisco expresó su agradecimiento por la hospitalidad que dan cada día en este centro a tantos niños y adolescentes necesitados de atención, de ternura, de un ambiente sereno y de personas amigas, que sean también verdaderos educadores, ejemplos de vida, y en las que encuentren apoyo.

El Sucesor de Pedro manifestó que “en lugares como éste, todos confirmamos nuestra fe, se nos hace más fácil creer, porque vemos la fe hecha caridad concreta. La vemos dar luz y esperanza a situaciones de gran dificultad; vemos que se enciende de nuevo en el corazón de personas tocadas por el Espíritu de Jesús, que decía: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí» (Mc 9, 37).Esta fe que actúa en la caridad mueve las montañas de la indiferencia, de la incredulidad y de la indolencia, y abre los corazones y las manos para hacer el bien y difundirlo. La Buena Noticia de que Jesús ha resucitado y está vivo en medio de nosotros pasa a través de gestos humildes y simples de servicio a los pequeños.”

Y el Vicario de Cristo afirmó que “el secreto de una existencia plena es amar y entregarse por amor. Ahí se encuentra la fuerza para “sacrificarse con alegría”, y el compromiso más exigente se convierte en fuente de mayor alegría. Así no asustan las opciones de vida definitivas, que aparecen, a su verdadera luz, como un modo de realizar plenamente la libertad personal”.

Discurso completo del Papa Francisco
Queridos amigos del Centro Betania:
Les agradezco de corazón su gozosa acogida. Y, sobre todo, les agradezco la hospitalidad que cada día dan a tantos niños y adolescentes necesitados de atención, de ternura, de un ambiente sereno y de personas amigas, que sean también verdaderos educadores, ejemplos de vida, y en las que encuentren apoyo.

En lugares como éste, todos confirmamos nuestra fe, se nos hace más fácil creer, porque vemos la fe hecha caridad concreta. La vemos dar luz y esperanza a situaciones de gran dificultad; vemos que se enciende de nuevo en el corazón de personas tocadas por el Espíritu de Jesús, que decía: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí» (Mc 9, 37). Esta fe que actúa en la caridad mueve las montañas de la indiferencia, de la incredulidad y de la indolencia, y abre los corazones y las manos para hacer el bien y difundirlo. La Buena Noticia de que Jesús ha resucitado y está vivo en medio de nosotros pasa a través de gestos humildes y simples de servicio a los pequeños.

Además, este Centro demuestra que es posible la convivencia pacífica y fraterna entre personas de distintas etnias y diversas confesiones religiosas. Aquí las diferencias no impiden la armonía, la alegría y la paz; es más, se convierten en ocasión para profundizar en el conocimiento y en la comprensión mutua. Las diversas experiencias religiosas se abren al amor respetuoso y operante con el prójimo; cada comunidad religiosa se expresa con el amor y no con la violencia, no se avergüenza de la bondad. Quien cultiva la bondad en su interior recibe a cambio una conciencia tranquila, una alegría profunda aun en medio de las dificultades y de las incomprensiones. Incluso ante las ofensas recibidas, la bondad no es debilidad, sino auténtica fuerza, capaz de renunciar a la venganza.

El bien es premio en sí mismo y nos acerca a Dios, Sumo Bien. Nos hace pensar como Él, nos hace ver la realidad de nuestra vida a la luz de su proyecto de amor para cada uno de nosotros, nos permite disfrutar de las pequeñas alegrías de cada día y nos sostiene en las dificultades y en las pruebas. El bien paga infinitamente mejor que el dinero, que nos defrauda porque hemos sido creados para recibir y comunicar el amor de Dios, y no para medir las cosas por el dinero y el poder.

Queridos hermanos, en su saludo, la Directora ha recordado las etapas que ha recorrido su asociación y las obras que han nacido de la intuición de la fundadora, la Señora Antonietta Vitale –a la que saludo cordialmente y agradezco su acogida–, ha subrayado la ayuda de los bienhechores y el desarrollo de las diversas iniciativas. Ha hablado de la gran cantidad de niños amorosamente acogidos y atendidos. Mirjan, por su parte, ha dado testimonio de su experiencia personal, de su entusiasmo y gratitud por un encuentro que ha transformado su existencia y le ha abierto nuevos horizontes, con nuevos amigos y con un Amigo todavía más grande y mejor que los demás: Jesús. Ha dicho una cosa muy significativa a propósito de los voluntarios que colaboran aquí; ha dicho: «Desde hace 15 años se sacrifican con alegría por amor a Jesús y a nosotros». Es una frase que revela cómo entregarse por amor a Jesús produce alegría y esperanza, y cómo servir a los hermanos se transforma en reinar con Dios. Estas palabras de Mirjan-Paolo pueden resultar paradójicas para buena parte de nuestro mundo, que no acaba de comprenderlas y ansía encontrar la clave de la propia existencia en las riquezas terrenas, en el poder y en la pura diversión, donde sólo encuentra alienación y confusión.

El secreto de una existencia plena es amar y entregarse por amor. Ahí se encuentra la fuerza para “sacrificarse con alegría”, y el compromiso más exigente se convierte en fuente de mayor alegría. Así no asustan las opciones de vida definitivas, que aparecen, a su verdadera luz, como un modo de realizar plenamente la libertad personal.

Que el Señor Jesús y su Madre, la Virgen María, bendigan su Asociación, este Centro Betania y los otros centros que la caridad ha hecho surgir y la Providencia crecer. Que bendigan a todos los voluntarios, a los bienhechores y a todos los niños y adolescentes. Su patrón, san Antonio de Padua, los acompañe en el camino. Continúen con confianza sirviendo al Señor en los pobres y en los abandonados, y pidiéndole que los corazones y las mentes de todos se abran al bien, a la caridad operante, fuente de auténtica alegría. Les pido, por favor, que recen por mí y de corazón los bendigo.

CATEDRAL CATOLICA DE SAN PABLO EN TIRANA, ALBANIA





Catedral de Tirana. Foto: Wikipedia / Dori (CC-BY-2.5)
CATEDRAL CATÓLICA DE TIRANA
ROMA, 19 Sep. 14 / 02:28 am (ACI/EWTN Noticias).- La visita del Papa Francisco a Albania el 21 de septiembre ha fijado los ojos de muchos en la beata más famosa del país, la Madre Teresa, quien consiguió fundar la primera catedral de Tirana después del comunismo.
Tirana nunca había tenido catedral y hasta 1992 no fue diócesis, por eso se buscaba un lugar para instaurar el templo mayor. El entonces Arzobispo de Tirana, Mons. Rrok Kola Mirdita y la Madre Teresa habían visto un sitio perfecto, pero había un inconveniente: pertenecía al estado.
Después de 50 años de comunismo férreo, Pjetër Arbnori fue el primer presidente demócrata de la República y la Madre Teresa fue a visitarlo. “Llevaba con ella uno planos y en el lugar donde querían que fuera la catedral, había colocado una medalla de la Virgen Milagrosa con celofán y se la presentó así al presidente de la república”, explicó a ACI Prensa Mons. Segundo Tejado Muñoz, subsecretario del Pontificio Consejo Cor Unum, quien llegó a conocer a la religiosa.
“Señalando con el dedo a la imagen de María le dijo ‘Yo quiero este terreno para la Catedral de Tirana’”, añadió Mons. Tejado. El presidente prometió que se iba a interesar sobre el tema, pero Madre Teresa, no contenta con eso, rodeó el terreno colocando medallitas de la Virgen. Siempre llevaba con ella una bolsa de medallas que regalaba a la gente. “¡Para que no nos robe el diablo el terreno. Cuando llegue aquí escapará, porque están las medallitas!”, dijo.
Efectivamente le concedieron el terreno y allí se edificó la catedral de Tirana, donde Mons. Tejado trabajó como párroco por un año.
“Yo tenía allí aquel plano del terreno, lo colocamos en un marco en la catedral, y todavía tiene la medalla que pegó la Madre Teresa. Fue una de esas genialidades de esta mujer albanesa. Con todo lo que había sufrido ese pueblo, de allí nació una joya”, afirma.
Durante sus años en Albania, Mons. Tejado trabajó como Director de Cáritas, y colaboró con las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa, para quienes dirigió retiros espirituales y celebró Misas a diario. “Estas religiosas son las que siempre ayudan a los más pobres, no son las únicas, pero realmente son las que asisten a las personas más desesperadas. Las personas más desesperadas de Tirana estaban en la casa de la Madre Teresa”, subraya.
La Catedral se concluyó en el año 2001 y el Cardenal Angelo Sodano, entonces Secretario de Estado Vaticano del Papa Juan Pablo II la consagró. El edificio es de aspecto moderno y posee un vitral representando a San Juan Pablo II y la MadreTeresa de Calcuta.
El templo fue dedicado a San Pablo, quien según la Carta a los Romanos, evangelizó desde Jerusalén hasta la Iliria, zona que recoge la actual Albania.
En uno de sus viajes a Roma, San Pablo debió pasar por la Vía Ignacia, que era la continuación de la Vía Appia, que pasaba por Albania y venía desde Constantinopla. Era una vía comercial muy transitada por todo el comercio entre Italia y el Oriente.

AYER EL PAPA FRANCISCO EN TIRANA, CAPITAL DE ALBANIA.


Gran sorpresa/decepción me llevé al escuchar los discursos en Tirana ayer 21 de septiembre.Todo el día estuve frente al Canal de TV Vaticana, de Internet, esperando escuchar el homenaje que se había prometido, se le realizaría a la Beata Teresa de Calcuta.
Muy poco fué lo que se habló, no ya de ella , si no era oportuno, sino de su labor y la de las Hermanas y la de tant@s que estimamos el ser vicio de Madre Teresa a la Iglesia.
Si me duele, sentir la ausencia de reconocimiento público, claro y sin complejos, a Madre Teresa, más a la labor de sus hijas, las Misioneras de la Caridad en todo el mundo...cuya vida de entrega a los más necesitados es realidad... cuesta comprenderlo,


Espero que razones concretas haya para esto, o que realmente haya querido separarse  la Visita a Albania, con sus Mártires y Constitución comunista atea de la personalidad y acción de la pequeña mujer albanesa.
Rezo para que sea siempre la Voluntad del Señor y no la mía.Y como  me indicaría Madre, sonría ante la adversidad, un nuevo escalón hacia el Cielo.
Rezo por la Canonización de la Beata Teresa de Calcuta, ya.



Mis ojos, mis pobres ojos
que acaban de despertar
los hiciste para ver,
no sólo para llorar.

Haz que sepa adivinar
entre las sombras la luz,
que nunca me ciegue el mal
ni olvide que existes tú.

Que, cuando llegue el dolor,
que yo sé que llegará,
no se me enturbie el amor,
ni se me nuble la paz.

Sostén ahora mi fe,
pues, cuando llegue a tu hogar,
con mis ojos te veré
y mi llanto cesará. Amén.

INSISTE A TIEMPO Y A DESTIEMPO .San Agustín

Insiste a tiempo y a destiempo 

San Agustín
Sermón sobre los pastores 46,14-15
No recogéis a las descarriadas, ni buscáis a las perdidas. En este mundo andamos siempre entre las manos de los ladrones y los dientes de los lobos feroces y, a causa de estos peligros nuestros, os rogamos que oréis. Además, las ovejas son obstinadas. Cuando se extravían y las buscamos, nos dicen, para su error y perdición, que no tienen nada que ver con nosotros: «¿Para qué nos queréis? ¿Para qué nos buscáis?» Como si el hecho de que anden errantes y en peligro de perdición no fuera precisamente la causa de que vayamos tras de ellas y las busquemos. «Si ando errante -dicen-, si estoy perdida, ¿para qué me quieres? ¿Para qué me buscas?» Te quiero hacer volver precisamente porque andas extraviada; quiero encontrarte porque te has perdido.
«¡Pero si yo quiero andar así, quiero así mi perdición!» ¿De veras así quieres extraviarte, así quieres perderte? Pues tanto menos lo quiero yo. Me atrevo a decirlo, estoy dispuesto a seguir siendo inoportuno. Oigo al Apóstol que dice: Proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo. ¿A quiénes insistiré a tiempo, y a quiénes a destiempo? A tiempo, a los que quieren escuchar; a destiempo, a quienes no quieren. Soy tan inoportuno que me atrevo a decir: «Tú quieres extraviarte, quieres perderte, pero yo no quiero.» Y, en definitiva, no lo quiere tampoco aquel a quien yo temo. Si yo lo quisiera, escucha lo que dice, escucha su increpación: No recogéis a las descarriadas, ni buscáis a las perdidas. ¿Voy a temerte más a ti que a él mismo? Todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo.
De manera que seguiré llamando a las que andan errantes y buscando a las perdidas. Lo haré, quieras o no quieras. Y, aunque en mi búsqueda me desgarren las zarzas del bosque, no dejaré de introducirme en todos los escondrijos, no dejaré de indagar en todas las matas; mientras el Señor a quien temo me dé fuerzas, andaré de un lado a otro sin cesar. Llamaré mil veces a la errante, buscaré a la que se halla a punto de perecer. Si no quieres que sufra, no te alejes, no te expongas a la perdición. No tiene importancia lo que yo sufra por tus extravíos y tus riesgos. Lo que temo es llegar a matar a la oveja sana, si te descuido a ti. Pues oye lo que se dice a continuación: Matáis las ovejas más gordas. Si echo en olvido a la que se extravía y se expone a la perdición, la que está sana sentirá también la tentación de extraviarse y de ponerse en peligro de perecer.
R/. No retengas la palabra oportuna ni escondas tu sabiduría; pues hablando se muestra la sabiduría, y la inteligencia, en la respuesta que da la lengua.
V/. Proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, reprocha, exhorta, con toda paciencia y deseo de instruir.
R/. Pues hablando se muestra la sabiduría, y la inteligencia, en la respuesta que da la lengua.

sábado, 20 de septiembre de 2014

MÁRTIRES COREANOS

MÁRTIRES DE COREA
Santos Andrés Kim Taegon, Pablo Chong Hasang y compañeros, mártires


 Memoria de los santos Andrés Kim Taegon, presbítero, Pablo Chong Hasang y compañeros, mártires en Corea. Se veneran este día en común celebración todos los ciento tres mártires que en aquel país testificaron intrépidamente la fe cristiana, introducida fervientemente por algunos laicos, y después alimentada y reafirmada por la predicación y celebración de los sacramentos por medio de los misioneros. Todos estos atletas de Cristo -tres obispos, ocho presbíteros, y los restantes, laicos, casados o no, ancianos, jóvenes y niños-, unidos en el suplicio, consagraron con su sangre preciosa las primicias de la Iglesia en Corea. Estos son sus nombres: santos Simeón Berneux, Antonio Daveluy, Lorenzo Imbert, obispos; Justo Ranfer de Bretenières, Ludovico Beaulieu, Pedro Enrique Doric, Padro Maubant, Jacobo Chastan, Pedro Aumaître, Martín Lucas Huin, presbíteros; Juan Yi Yun-il, Andrés Chong Hwa-gyong, Esteban Min Kuk-ka, Pablo Ho Hyob, Agustín Pak Chong-won, Pedro Hong Pyong-ju, Pablo Hong Yông-ju, José Chang Chu-gi, Tomás Son Cha-son, Lucas Hwang Sok-tu, Damián Nam Myong-hyog, Francisco Ch'oe Kyong-hwan, Carlos Hyon Song-mun, Lorenzo Han I-hyong, Pedro Nam Kyong-mun, Agustín Yu Chin-gil, Pedro Yi Ho-yong, Pedro Son Son-ji, Benedicta Hyon Kyongnyon, Pedro Ch'oe Ch'ang-hub, catequistas; Agueda Yi, María Yi In-dog, Bárbara Yi, María Won Kwi-im, Teresa Kim Im-i, Columba Kim Hyo-im, Magdalena Cho, Isabel Chong Chong-hye, vírgenes; Teresa Kim, Bárbara Kim, Susana U Sur-im, Agueda Yi Kan-nan, Magdalena Pak Pong-son, Perpetua Hong Kum-ju, Catalina Yi, Cecilia Yu So-sa, Bárbara Cho Chung-i, Magdalena Han Yong-i, viudas; Magdalena Son So-byog, Águeda Yi Kyong-i, Águeda Kwon Chin-i, Juan Yi Mun-u, Bárbara Ch'oe Yong-i, Pedro Yu Chong-nyul, Juan Bautista Nam Chong-sam, Juan Bautista Chon Chang-un, Pedro Ch'oe Hyong, Marcos Chong Ui-bae, Alejo U Se-yong, Antonio Kim Song-u, Protasio Chong Kuk-bo, Agustín Yi Kwang-hon, Águeda Kim A-gi, Magdalena Kim O-bi, Bárbara Han A-gi, Ana Pak Ag-i, Águeda Yi So-sa, Lucía Pak Hui-sun, Pedro Kwon Tu-gin, José Chang Song-jib, Magdalena Yi Yong-hui, Teresa Yi Mae-im, Marta Kim Song-im, Lucía Kim, Rosa Kim, Ana Kim Chang-gum, Juan Bautista Yi Kwang-nyol, Juan Pak Hu jae, María Pak Kun-a-gi Hui-sun, Bárbara Kwon-hui, Bárbara Yi Chong-hui, María Yi Yon-hui, Inés Kim Hyo-ju, Catalina Chong Ch'or-yom, José Im Ch'i-baeg, Sebastián Nam I-gwan, Ignacio Kim Che-jun, Carlos Cho Shin-ch'ol, Julita Kim, Águeda Chon Kyong-hyob, Magdalena Ho Kye-im, Lucía Kim, Pedro Yu Taech'ol, Pedro Cho Hwa-so, Pedro Yi Myong-so, Bartolomé Chong Mun-ho, José Pedro Han Chae-kwon, Pedro Chong Won-ji, José Cho Yun-ho, Bárbara Ko Sun-i y Magdalena Yi Yong-dog.
oración:
Oh Dios, creador y salvador de todos los hombres, que en Corea, de modo admirable, llamaste a la fe católica a un pueblo de adopción y lo acrecentaste por la gloriosa profesión de fe de los santos mártires Andrés, Pablo y sus compañeros, concédenos, por su ejemplo e intercesión, perseverar también nosotros hasta la muerte en el cumplimiento de tus mandatos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén (oración litúrgica).



Corea es uno de los pocos países del mundo en donde el cristianismo fue introducido por otros medios que el de los misioneros. Durante el siglo dieciocho se difundieron por el país algunos libros cristianos escritos en chino, y uno de los hombres que los leyeron, se las arregló para ingresar al servicio diplomático del gobierno coreano ante el de Pekín, buscó en la capital de China al obispo Mons. de Gouvea y de sus manos recibió el bautismo y algunas instrucciones. Aquel hombre regresó a su tierra en 1784, y cuando un sacerdote chino llegó a Corea, diez años más tarde, se encontró con que le estaban esperando cuatro mil cristianos bien instruidos, pero sin bautizar. Aquel sacerdote fue el único pastor del rebaño durante siete años, pero en 1801 fue asesinado y, durante tres décadas, los cristianos de Corea estuvieron privados de un ministro de su religión. Existe una carta escrita por los coreanos para implorar al Papa Pío VII que enviase sacerdotes a aquella pequeña grey que, sin embargo, ya había dado mártires a la Iglesia. En 1831 se creó el vicariato apostólico de Corea, pero su primer vicario nunca llegó a ocupar su puesto. El sucesor, Mons. Lorenzo José María Imbert, obispo titular de Capsa, miembro de las Misiones Extranjeras de París y residente en China desde hacía doce años, entró a Corea, disfrazado, a fines de 1837. Le habían precedido por poco tiempo, san Pedro Filiberto Maubant y san Jacobo Honorato Chastan, sacerdotes de la misma sociedad misionera.
El cristianismo no había sido definitivamente proscrito en Corea y, durante el transcurso de dos años, los misioneros realizaron su trabajo ocultamente, pero sin ser molestados. Sobre las circunstancias y dificultades que debieron afrontar, escribió Mons. Imbert: «Estoy abrumado de fatiga y en grave peligro. Es necesario dejar el lecho a las dos y media de la madrugada, todos los días, puesto que a las tres hay que congregar al pueblo en la casa para las oraciones. A las tres y media, comienzo a desempeñar los deberes de mi ministerio y debo bautizar si hay nuevos convertidos y también confirmar. Después viene la misa, la comunión y la acción de gracias. De esta manera, las quince o veinte personas que recibieron los sacramentos, pueden dispersarse al amparo de las sombras, antes del alba. Pero durante las horas deT día llegan otros tantos, uno por uno, en procura de confesión y ya no pueden irse hasta la madrugada siguiente, después de la comunión. Yo me quedo dos días en cada una de nuestras casas donde reúno a los cristianos y, antes del alba del tercer día, me voy con ellos, en la oscuridad, a otra casa. Muchas veces he sufrido el aguijonazo del hambre, porque no es cualquier cosa, en este clima frío y húmedo, levantarse a las dos y media de la madrugada y permanecer en ayunas hasta el medio día, cuando puedo comer algunos alimentos pobres e insuficientes. Después de la comida, descanso un poco hasta que se presentan mis alumnos de catecismo y, por fin, vuelvo al confesionario hasta que cae la noche. A las nueve voy a dormir, sobre una estera, en el suelo y cubierto con una manta de lana de los tártaros; no hay camas ni colchones en Corea. A pesar de la debilidad de mi cuerpo y mi quebrantada salud, siempre he llevado una vida dura y muy ocupada, pero me parece que aquí ya alcancé el último límite del esfuerzo. Se puede comprender fácilmente que, en una existencia como la que llevamos, apenas si tememos el golpe de espada que, en cualquier momento, puede acabar con ella».
Por aquellos medios heroicos aumentó el número de los cristianos en Corea de 6000 a 9000, en menos de dos años. Fue entonces cuando se descubrieron sus actividades y se emitió un decreto para el exterminio de los fieles. Como un ejemplo de los horrores que tuvieron lugar entonces, basta citar lo que le sucedió a santa Agata Kim, una de la mártires. Se le preguntó a la infortunada mujer si era cierto que practicaba la religión cristiana «Conozco a Jesús y a María», respondió con absoluta sencillez; «pero no conozco nada más». «Si te torturamos, te olvidarás de tu Jesús y tu María», le dijeron. «¡Aunque tenga que morir, no los olvidaré!» Fue cruelmente atormentada y, por fin, se la condenó a morir. En el travesaño de una alta cruz sujeta a una carreta fue colgada Agata por sus muñecas y por su cabellera. La carreta fue conducida hasta la cumbre de una cuesta pedregosa y, desde ahí se azuzó a los bueyes para que arrastrasen a la carreta cuesta abajo, entre brincos y zarandeos y, a cada movimiento, la infeliz mujer, sujeta por los cabellos y los puños, se sacudía violentamente. Al término de aquella carrera, fue descolgada, se le arrancaron las vestiduras hasta dejarla desnuda; uno de los verdugos le sujetó la cabeza contra una piedra y otro se la cortó con un golpe de espada. San Juan Ri escribía desde la prisión: «Transcurrieron dos o tres meses antes de que el juez mandara por mí y, en ese tiempo, estuve triste e inquieto. Los pecados de mi vida entera, en la que tantas veces ofendí a Dios por pura maldad, parecían pesar sobre mí como una montaña; de continuo me preguntaba: ¿Cuál será el fin de todo esto? Sin embargo, nunca perdía la esperanza. Al décimo día de la décima segunda luna, fui llevado ante el juez, quien ordenó que fuera apaleado. ¿Cómo hubiera podido resistirlo tan sólo con mis propias fuerzas? Pero la fuerza del Señor, las plegarias de María y de los santos y de nuestros mártires, me sostuvieron tan bien, que ahora me parece que apenas si sufrí. Yo no puedo pagar tan grande misericordia y ofrecer mi vida es justo».
A fin de evitar una matanza general y el posible peligro de la apostasía, Mons. Imbert se entregó, después de recomendar a los padres Maubant y Chastan, que hicieran lo mismo. Estos se pusieron a escribir una carta a Roma para dar cuenta de su actitud y del estado en que dejaban la misión y se entregaron. Los tres recibieron su ración de bastonazos. Atados a unos bancos con respaldo, fueron conducidos a las orillas del río que corre cerca de Seul, donde los tres, siempre sobre los bancos, fueron atados juntos a un grueso poste, contra el cual el verdugo les cortó la cabeza. El triple martirio ocurrió el 21 de septiembre de 1839. En el año de 1904, las reliquias de ochenta y un mártires de Corea fueron trasladadas a la iglesia episcopal del vicario apostólico en Seul y, en 1925, fueron beatificados Mons. Lorenzo Imbert y sus compañeros. El primer sacerdote coreano martirizado, fue san Andrés Kim, en 1846. El 6 de mayo de 1984, el papa Juan Pablo II celebró la canonización de 103 beatos mártires de Corea, en la propia Seúl, primera vez que, en los últimos siglos, se realizaba una canonización fuera de Roma. La semblanza de cada uno de los mártires, en la medida en que hemos podido conseguirla, se puede leer en el día respectivo de cada martirio.
En L'Histoire de l'Eglise de Corée (1874), de C. Dallet, especialmente en el vol. u, pp. 118-185, se relatan con detalle, las vidas y sufrimientos de estos mártires. Ver también Les Missionnaires Francais en Corée (1895) de A. Launay y Martyrs francais el coréens (1925) y The Golden Legend Overseas (1931), de E. Baumann. De Vérinaud, J., Lumiere sur la Coree: les 103 martyrs (París 1984). Ver también el artículo de Lamberto de Echeverría (Año cristiano) al que deriva el link de la biografía de grupo.
CANONIZADOS POR SAN JUAN PABLO II EL 6 DE MAYO DE 1984
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

MADRE TERESA Y LA CATEDRAL DE TIRANA

Así fue como la Madre Teresa de Calcuta fundó la primera catedral de Tirana

Catedral de Tirana. Foto: Wikipedia / Dori (CC-BY-2.5)
Catedral de Tirana. Foto: Wikipedia / Dori (CC-BY-2.5)
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ROMA, 19 Sep. 14 / 02:28 am (ACI/EWTN Noticias).- La visita del Papa Francisco a Albania el 21 de septiembre ha fijado los ojos de muchos en la beata más famosa del país, la Madre Teresa, quien consiguió fundar la primera catedral de Tirana después del comunismo.
Tirana nunca había tenido catedral y hasta 1992 no fue diócesis, por eso se buscaba un lugar para instaurar el templo mayor. El entonces Arzobispo de Tirana, Mons. Rrok Kola Mirdita y la Madre Teresa habían visto un sitio perfecto, pero había un inconveniente: pertenecía al estado.
Después de 50 años de comunismo férreo, Pjetër Arbnori fue el primer presidente demócrata de la República y la Madre Teresa fue a visitarlo. “Llevaba con ella uno planos y en el lugar donde querían que fuera la catedral, había colocado una medalla de la Virgen Milagrosa con celofán y se la presentó así al presidente de la república”, explicó a ACI Prensa Mons. Segundo Tejado Muñoz, subsecretario del Pontificio Consejo Cor Unum, quien llegó a conocer a la religiosa.
“Señalando con el dedo a la imagen de María le dijo ‘Yo quiero este terreno para la Catedral de Tirana’”, añadió Mons. Tejado. El presidente prometió que se iba a interesar sobre el tema, pero Madre Teresa, no contenta con eso, rodeó el terreno colocando medallitas de la Virgen. Siempre llevaba con ella una bolsa de medallas que regalaba a la gente. “¡Para que no nos robe el diablo el terreno. Cuando llegue aquí escapará, porque están las medallitas!”, dijo.
Efectivamente le concedieron el terreno y allí se edificó la catedral de Tirana, donde Mons. Tejado trabajó como párroco por un año.
“Yo tenía allí aquel plano del terreno, lo colocamos en un marco en la catedral, y todavía tiene la medalla que pegó la Madre Teresa. Fue una de esas genialidades de esta mujer albanesa. Con todo lo que había sufrido ese pueblo, de allí nació una joya”, afirma.
Durante sus años en Albania, Mons. Tejado trabajó como Director de Cáritas, y colaboró con las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa, para quienes dirigió retiros espirituales y celebró Misas a diario. “Estas religiosas son las que siempre ayudan a los más pobres, no son las únicas, pero realmente son las que asisten a las personas más desesperadas. Las personas más desesperadas de Tirana estaban en la casa de la Madre Teresa”, subraya.
La Catedral se concluyó en el año 2001 y el Cardenal Angelo Sodano, entonces Secretario de Estado Vaticano del Papa Juan Pablo II la consagró. El edificio es de aspecto moderno y posee un vitral representando a San Juan Pablo II y la MadreTeresa de Calcuta.
El templo fue dedicado a San Pablo, quien según la Carta a los Romanos, evangelizó desde Jerusalén hasta la Iliria, zona que recoge la actual Albania.
En uno de sus viajes a Roma, San Pablo debió pasar por la Vía Ignacia, que era la continuación de la Vía Appia, que pasaba por Albania y venía desde Constantinopla. Era una vía comercial muy transitada por todo el comercio entre Italia y el Oriente.

jueves, 18 de septiembre de 2014

PADRE CHRISTOPHER HARTLEY

Entrevistas




Entrevista al Padre Christopher Hartley

ImprimirCategoría: EntrevistasMartes, 28 Mayo 2013
con ninosEl P. Christopher Hartley Sartorius es un sacerdote diocesano de Toledo (España). Ha dedicado su vida a servir a los demás en distintos lugares. Desde el Bronx, donde estuvo trece años junto a la M. Teresa, a Calcuta, donde estuvo otra etapa de su vida, o a los bateyes de laRepública Dominicana, donde vivía amenazado de muerte. Desde abril de 2008 el P. Christopher Hartley Sartorius vive en GODE (ETIOPÍA), un poblado donde jamás un sacerdote católico había puesto el pie.
El P. Christopher nació en Londres (Inglaterra) en 1959. Hijo de inglés y española. Cuando tenía cinco años se trasladaron a vivir a España. Y siendo muy joven ingresó en el seminario.

¿Su familia era católica?  
Mis padres eran un matrimonio mixto. Mi padre, cuando yo nací, era anglicano y mi madre católica. Somos católicos por la fe y por la religión de mi madre. Crecimos en un ambiente de enorme respeto a la religión. De hecho, recuerdo que siendo niño, mi padre siempre compartió con nosotros, participando en Misa y demás.

¿Cuándo entró en el seminario?
A la edad de 15 años. Fui al seminario de Toledo. Allí terminé el Bachillerato, y luego estudié la carrera eclesiástica que en aquel tiempo consistía en dos años de Filosofía y cuatro de Teología, de tal manera que a la edad de 23 años, sin ni siquiera tener la edad que marcaba en aquel tiempo el derecho canónico, fui ordenado sacerdote.

madre teresa¿Cómo entra en su vida la Madre Teresa de Calcuta?
En navidad de 1976. Mi padre, que como dije no era católico, me regaló un libro que se llamaba “Madre Teresa, su obra y su gente”. Tenía entonces 17 años y llevaba ya dos años en el seminario. Al sentarme debajo del árbol de Navidad y abrir el regalo, ver el libro y las fotos, tuve una sensación, un sentimiento y me dije interiormente: “yo toda mi vida quiero dedicarme a esto”. Creo que en ese instante, ese 25 de diciembre, se definió para siempre mi vocación misionera. Tuve la certeza de que ese iba a ser el diseño, la partitura que Dios había escrito para mí.

¿Cuándo conoció personalmente a Madre Teresa?
 Fue en agosto de 1977. Tenía entonces 18 años. Había ido ese verano a Londres para trabajar como voluntario en una de las casas de las Misioneras de la Caridad. A la semana de estar allí, vino Madre Teresa, que iba de paso a Calcuta. Esta fue la primera vez que la vi. Y la última vez fue 20 años más tarde, en 1997, pocas semanas antes de fallecer ella.

¿Cómo fue esta primera experiencia con las Misioneras de la Caridad?
Esta experiencia de alguna manera reforzó muy fuertemente el deseo de participar de su vida, de su carisma, de su entrega a los más pobres de los pobres y la certeza de la presencia real de Jesucristo en los más pobres y en los más necesitados.
 Madre Teresa me escribió una tarjeta, en la que me decía: “ama a los pobres y sé santo, sé un santo sacerdote”. Lo conservo hasta el día de hoy. Era como si en dos frases se condensase un programa de vida. Y esto se quedó para siempre tan grabado en mí como proyecto de vida que,  ya todas las vacaciones de verano, Semana Santa, Navidad, mientras fui seminarista hasta el día que me ordené sacerdote, seis años después, las pasé en colaboración con la misión, la tarea misionera, la obra misionera y sobre todo el servicio a los más pobres de los pobres en muchos países del mundo. Incluso antes de mi ordenación, eso era lo que quería hacer y lo que he hecho desde entonces.

¿Cómo ha influido M.Teresa en su vida espiritual?
El encuentro con la Madre Teresa, a mí me puso frente a frente con la presencia real de Jesucristo en el mundo. De tal manera, que así como ella no hubiese podido concebir su vida sin los pobres, como un monje no puede concebir su vida sin las paredes de su celda, a mí me ayudó a descubrir que los pobres son la razón de ser de mi vida y de mi sacerdocio.
M. Teresa me ayudó a mirar, con ojos contemplativos, a descubrir el rostro y la presencia del Señor crucificado en cada uno de los pobres; a descubrir en el mundo del dolor la Pasión continua del Señor hasta que Él venga en su gloria. Y esto me ayudó a definir de una manera muy específica mi vocación misionera y dentro de la vocación misionera el deseo de estar siempre junto a los más pobres de los pobres.

¿Para usted es lo mismo ser sacerdote que ser misionero?
Ser sacerdote es una cosa, pero ser misionero matiza de una manera extraordinaria la identidad sacerdotal de una persona. No es lo mismo ser sacerdote que trabajar en primera evangelización donde nunca se ha evangelizado, que es la tarea que a mí me ha confiado por ahora la Iglesia y en la que estoy comprometido desde hace casi treinta años.

esclavos¿Cuáles han sido sus destinos como sacerdote y misionero?
Fui ordenado por el Papa Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982. Inmediatamente después de la ordenación, el Cardenal don Marcelo González Martín, en cuya diócesis estaba incardinado, la diócesis de Toledo, me envió a unos pueblecitos muy pequeños en los Montes de Toledo. Cuando aún no habían pasado dos años, el Cardenal me dio permiso para irme a Nueva York, al Bronx, a petición de la Madre Teresa, y allí estuve primero 8 años seguidos, trabajando con sus hermanas entre los más pobres de los pobres de esa ciudad. Luego, en la Jornada Mundial de la Juventud de Santiago de Compostela, el Cardenal O’Connor, Arzobispo de Nueva York, me pidió que me hiciera cargo de la oficina de vocaciones de su Archidiócesis. Estuve en esa oficina del 90 al 92. En el 92 el Cardenal O’Connor, me envió a Roma a estudiar. Hice la Licenciatura y el Doctorado en Teología en la Universidad Gregoriana. En el 95 regresé a Nueva York como párroco de la antigua catedral de San Patricio. En el 97 -que fue cuando vi a la Madre Teresa poquito antes de fallecer-, marché como misionero a la República Dominicana y estuve allí en la región oriental, en la diócesis y provincia de San Pedro de Macorís, en la parroquia de San José, casi 10 años, de la cual salí en el 2006. En el 2007, ya con el permiso del nuevo arzobispo de Toledo, el Cardenal Cañizares, marché a Etiopía, África, donde estoy ahora.

¿Cuál es su misión en África?
Estoy en una región donde no se había evangelizado jamás. Celebro la Misa solo todos los días de la semana. Los domingos vienen a Misa 2, 3 ó 4 católicos lo más. Son personas que trabajan en organismos no gubernamentales o en las Naciones Unidas, o algunos católicos etíopes que están destinados allí como empleados del gobierno en la educación o en el desarrollo. En fin, personas que son enviadas de otras partes, porque es una zona 100% musulmana. Hay también una presencia de la Iglesia Ortodoxa, pero yo soy el único sacerdote católico que está allí. El sacerdote católico más cerca de mí, está a más de 700 km. También, como la iglesia etíope está muy necesitada, trato de colaborar con las Misioneras de la Caridad que tienen 18 casas en Etiopía. Son más de 120 hermanas. Les doy retiros, Ejercicios,  cursos de formación y me piden también ir a otros países. Hace poco estuve en Kenia dando Ejercicios a las junioras (religiosas profesas todavía en período de formación). Este año he estado también en Polonia dando Ejercicios, donde me lo han pedido. Y justo antes de Navidad de 2012, me pidieron dar Ejercicios Espirituales a todo el clero italiano y religiosas italianas que están trabajando en Etiopía. Como antigua colonia de Italia hay una presencia de clero y religiosas italianas muy importante. Así que fue la primera vez que prediqué los Ejercicios en italiano. Fue una experiencia maravillosa de grandes testigos misioneros que han dado una vida entera para la obra evangelizadora de la Iglesia en ese país.

padre cristopher¿Ha tenido miedo alguna vez?
Sí, he pasado mucho miedo. Sobre todo en la República Dominicana. Estuve amenazado de muerte. Me han apuntado con una escopeta, he pasado muchos peligros, he pasado muchos momentos de muchísima dificultad. Los últimos dos años de República Dominicana tuve que ir acompañado por un militar para mi seguridad personal, mandado por el gobierno.

Eso me ayudó mucho a descubrir que una cosa son las palabras bonitas que decimos y que predicamos, eso de que el buen pastor da la vida por las ovejas, pero que cuando de verdad se sabe si uno está dispuesto a dar la vida es cuando tu vida está en peligro de muerte, cuando has pasado miedo.

Descubrí que el miedo no lo vence la valentía; que el miedo solamente lo vence el amor y cuando yo me di cuenta cuánto amaba a estas personas con las que trabajaba, ahí sí comprendí que había vencido el miedo, pero solamente por el amor que Dios infunde y por la gracia que da, para poder estar dispuesto a entregarse por ellos.

 ¿De dónde saca la fuerza para mantenerse fiel?   
Lógicamente la vida de un sacerdote, es una vida de amistad y unión esponsal con Jesucristo. Esto es la virginidad consagrada y el celibato sacerdotal.

Sabemos que lo indivisible del corazón le pertenece a Jesucristo y que como dice S. Pablo: ya no vivimos para nosotros, sino para Él, que por nosotros murió y resucitó. Es decir, que la vida le pertenece a Él, que es una vida dada, una vida entregada.

La oración como la relación personal con Jesucristo, es la que hace capaz de permanecer en la trocha, de permanecer en el arado, de seguir remando mar adentro. La oración como encuentro de enamorados, la oración como desposorio.

En las Vísperas del Común de Pastores, el responsorio breve dice: “este es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo”.

Es en la oración donde uno descubre que orar es amar, que quien ora ama y quien ama ora y que quien no ora ya ha dejado de amar. Esa capacidad de amar que infunde Jesucristo en la oración, en la oración personal, en la oración litúrgica, en los diferentes modos de manifestación de oración, pero que en definitiva significan estar con Él, mirarle, como dice Sta Teresa, esto es lo que sostiene una existencia que de por sí es incomprensible.
 ©Revista HM º171 Marzo-Abril 2013