RECEMOS
RECEMOS
Este es el blog de Miguel Martínez Galindo, Laico Misionero de la Caridad de la Beata Teresa de Calcuta,Grupo de Málaga, que quiere aprovechar el momento presente para Crecer en Humildad, que no es otra cosa que la Auténtica Verdad Recemos, sirviendo a los demás, para llegar a esa Verdad:Dios Nuestro Padre y Señor..
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A nuestro Santísimo Padre, el Papa,
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ENVUÉLVELO EN TU GRACIA, SEÑOR.
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A los
Cardenales y delegados Pontificios,
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ENVÍALES TU LUZ, SEÑOR.
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A los Arzobispos y Obispos,
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DALES TUS DONES, SEÑOR.
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A los
sacerdotes formadores en los seminarios,
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DALES TU CIENCIA, SEÑOR.
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A los
sacerdotes Diocesanos,
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NUNCA LOS
DEJES, SEÑOR.
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A los sacerdotes religiosos,
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HAZLOS PERFECTOS, SEÑOR.
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A los
sacerdotes encargados de los hospitales,
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DALES CONSTANCIA, SEÑOR.
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A los sacerdotes enfermos,
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SÁNALOS,
SEÑOR.
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A los
sacerdotes tibios,
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AUMÉNTALES SU
FERVOR, SEÑOR.
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A los
sacerdotes débiles,
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FORTALÉCELOS, SEÑOR.
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A los
sacerdotes tentados,
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DALES EL TRIUNFO, SEÑOR.
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A los
sacerdotes en pecado,
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DALES TU GRACIA Y PERDÓN, SEÑOR.
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A los
sacerdotes pobres,
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SOCÓRRELOS, SEÑOR.
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A los
sacerdotes celosos,
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AYÚDALOS,
SEÑOR.
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A los
sacerdotes que desean amarte,
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ENCIÉNDELOS,
SEÑOR.
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A los
sacerdotes tristes,
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CONSUÉLALOS,
SEÑOR.
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A los
sacerdotes turbados,
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DALES PAZ, SEÑOR.
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A los
sacerdotes ancianos,
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SOSTÉNLOS, SEÑOR.
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A los
sacerdotes jóvenes,
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IMPÚLSALOS A TU GLORIA, SEÑOR.
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A los
sacerdotes aislados,
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ACOMPÁÑALOS, SEÑOR.
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A los
sacerdotes atados a lo terreno,
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ROMPE SUS CADENAS , SEÑOR.
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A los
sacerdotes misioneros,
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PROTÉGELOS, SEÑOR.
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A los
sacerdotes predicadores,
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ILUMÍNALOS, SEÑOR.
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A los
sacerdotes directores de almas,
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INSTRÚYELOS, SEÑOR.
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A los sacerdotes párrocos,
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CONCÉDELES LA VIRTUD DE SERVIR A LOS DEMÁS,
SEÑOR.
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De los
sacerdotes vicarios,
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NO TE APARTES,
SEÑOR.
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A los sacerdotes difuntos,
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DALES TU
GLORIA, SEÑOR.
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De toda tu Iglesia purgante y militante,
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APIÁDATE, SEÑOR.
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A todos
los sacerdotes,
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CONCÉDELES LA VIRTUD DE LA PUREZA, LA ALEGRÍA DE
SERVIRTE EN LA OBEDIENCIA Y EL DON DE LA PERSEVERANCIA, DANDO TESTIMONIO DE TI,
SEÑOR.
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Santo Cura de Ars
Oh, Jesús, Pastor eterno de las almas,
AMÉN
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Ruega por cada uno de los sacerdotes, por su fidelidad y dedicación
pastoral al servicio de Dios y de los
Sacramentos
Dadnos muchos
y santos sacerdotes y haz de nuestras familias semilleros de vocaciones.
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«Demos gracias a Dios Nuestro Señor. Es la invitación litúrgica que nosotros, los Padres Cardenales nos dirigimos recíprocamente, entre los seniores y los juniores, para agradecer al Señor el don que ha hecho a su Santa Iglesia dándole un nuevo Pastor... Sepa, Santo Padre, que todos nosotros, sus cardenales, estamos a su entera disposición buscando formar con Usted el Cenáculo Apostólico de la Iglesia naciente, el cenáculo de Pentecostés. Procuraremos mantener 'la mente abierta y el corazón creyente' como Usted ha escrito en su Libro de Meditaciones».
Y, de nuevo, improvisando, ha añadido que esos sentimientos eran «buenos porque somos hermanos. Algunos me han dicho que los cardenales son los sacerdotes del Santo Padre y yo creo que la cercanía y la amistad nos sentarán bien a todos». «Precisamente la cercanía y la apertura nos han facilitado la docilidad al acción del Espíritu Santo, el Paráclito, el protagonista supremo de toda iniciativa y manifestación de fe», y de nuevo, dejando los papeles del discurso ha añadido. «Es curioso, yo pienso que el Paráclito da todas las diferencias en las Iglesias y parece cómo si fuera un apóstol de Babel. Pero, por otra parte, es éso lo que forma la unidad de estas diferencias no en la homogeneidad, sino en la armonía. Me acuerdo de un Padre de la Iglesia que lo definía así: Ipse harmonia est. Este Paráclito que nos da a cada uno carismas diversos, nos une en esta comunidad de Iglesia que adora al Padre, al Hijo y a él, al Espíritu Santo».
«Pienso con profundo afecto y con gratitud en mi venerado predecesor, Benedicto XVI que en estos años de pontificado ha enriquecido y vigorizado a la Iglesia con su magisterio, su bondad, su guía, su fe, su humildad y su mansedumbre que permanecen como patrimonio espiritual para todos». Y ha señalado que «como tantas veces, con sus enseñanzas y, por último, con su gesto valeroso y humilde, nos ha recordado Benedicto XVI, es Cristo el que guía a la Iglesia por medio de su Espíritu. El Espíritu Santo es el alma de la Iglesia, con su fuerza que vivifica y une hace un sólo cuerpo de muchos: el Cuerpo místico de Cristo».
«No cedamos nunca al pesimismo, a la amargura que el diablo nos propone cada día, no cedamos al desaliento. Tenemos la firme certeza que el Espíritu Santo da a la Iglesia, con su hálito potente, el valor de perseverar y también de buscar nuevos métodos de evangelización, para llevar el Evangelio hasta los extremos confines de la tierra. La verdad cristiana es atrayente y persuasiva porque responde al deseo profundo de la existencia humana anunciando de forma convincente que Cristo es el único Salvador de toda la persona y de todos los seres humanos. Este anuncio es tan válido hoy como lo fue al principio del cristianismo cuando tuvo lugar la gran expansión misionera del Evangelio».
«Ahora volveréis a vuestras sedes para continuar con vuestro ministerio, enriquecidos por la experiencia de estos días, tan cargados de fe y de comunión eclesial. Esa experiencia, única e incomparable, nos ha permitido comprender en profundidad la belleza de la realidad eclesial, que es un reflejo del esplendor de Cristo resucitado: Un día miráremos el hermoso rostro de Cristo resucitado».
Hermanos y hermanas, buenas tardes.
Sabéis que el deber del cónclave era dar un Obispo a Roma. Parece que mis hermanos Cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo..., pero aquí estamos. Os agradezco la acogida. La comunidad diocesana de Roma tiene a su Obispo. Gracias. Y ante todo, quisiera rezar por nuestro Obispo emérito, Benedicto XVI. Oremos todos juntos por él, para que el Señor lo bendiga y la Virgen lo proteja.
(Padre nuestro. Ave María. Gloria al Padre).
Y ahora, comenzamos este camino: Obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en la caridad a todas las Iglesias. Un camino de fraternidad, de amor, de confianza entre nosotros. Recemos siempre por nosotros: el uno por el otro. Recemos por todo el mundo, para que haya una gran fraternidad. Deseo que este camino de Iglesia, que hoy comenzamos y en el cual me ayudará mi Cardenal Vicario, aquí presente, sea fructífero para la evangelización de esta ciudad tan hermosa. Y ahora quisiera dar la Bendición, pero antes, antes, os pido un favor: antes que el Obispo bendiga al pueblo, os pido que vosotros recéis para el que Señor me bendiga: la oración del pueblo, pidiendo la Bendición para su Obispo. Hagamos en silencio esta oración de vosotros por mí....
Ahora daré la Bendición a vosotros y a todo el mundo, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.
(Bendición).
Hermanos y hermanas, os dejo. Muchas gracias por vuestra acogida. Rezad por mí y hasta pronto. Nos veremos pronto. Mañana quisiera ir a rezar a la Virgen, para que proteja a toda Roma. Buenas noches y que descanséis.
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| Madre Teresa Rezando |
Tú, llamado el Consolador,Ven, Espíritu Creador,visita las mentes de los tuyos;llena de la gracia divinalos corazones que tú has creado.
Tú, con tus siete dones,Don del Dios Altísimo;Fuente viva, Fuego, Caridady espiritual Unción.
Enciende tu luz en nuestras mentes,eres Fuerza de la diestra de Dios.Tú, el prometido por el Padre.Tú pones en nuestros labios tu Palabra.
Al enemigo ahuyéntalo lejos,infunde tu amor en nuestros corazones,y, a la debilidad de nuestra carne,vigorízala con redoblada fuerza.
Que por ti conozcamos al Padre,danos la paz cuanto antes;yendo tú delante como guía,sortearemos los peligros.
Gloria al Padre por siempre,conozcamos igualmente al Hijoy en ti, Espíritu de ambos,creamos en todo tiempo.
gloria al Hijo, resucitadode entre los muertos, y alParáclito por los siglos y siglos.Amén.